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El dueño de Lidl hace negocio con la basura

El grupo al que pertenece la multinacional alemana de supermercados acaba de adquirir Tönsmeier, la quinta empresa germana de tratamiento de basuras

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LIDL abrirá este jueves en Erandio su tienda más grande del País Vasco con una sala de ventas de 1.400 m2

Supermercado de Lidl.

En Alemania hay más de 3.200 supermercados Lidl. No es difícil encontrarlos a proximidad de cualquier pueblo o ciudad. La cadena cuenta con unas 11.000 establecimientos en todo el mundo, lo que permite presentar a esta compañía de supermercados de descuentos como una de las mayores del planeta. Por su extendida presencia en su país de origen, parecería que casi todos los caminos llevan a un Lidl. Ahora, también lo hace el de la basura.

La reciente compra de la empresa de gestión de basuras Tönsmeier a cargo del Grupo Schwarz, al que pertenece la firma de supermercados de productos rebajados, sitúa el negocio de los deshechos en la órbita de la compañía de descuentos con sede en la pequeña ciudad de Neckarsulm (suroeste germano). Tönsmeier, que emplea a 3.000 persona en suelo alemán y presenta un volumen de negocio anual de 500 millones de euros, ha sido adquirida por Greencycle, otra empresa del Grupo Schwarz.

Greencycle es la firma encargada de la recogida, clasificación y tratamiento de los deshechos reciclables que generan Lidl y Kaufland, otra cadena de supermercados y también buque insignia del Grupo Schwarz. Entre Lidl y Kaufland, Greencycle se ocupa de aproximadamente 2 millones de toneladas de basuras reciclables al año. La adquisición de Tönsmeier, que aún tiene que ser validada por las autoridades germanas de competencia, se produce en un momento en el que el Grupo Schwarz busca reforzar su negocio de las basuras. Tönsmeier es la quinta empresa más importante en el tratamiento de deshechos de Alemania.

“Greencycle sigue una clara estrategia de crecimiento y quiere fortalecerse”, ha dicho sobre la adquisición Dietmar Böhm, responsable de la empresa del Grupo Schwarz dedicada a los residuos de Lidl y Kaufland. En Tönsmeier, firma que se había puesto en venta el pasado mes de marzo, también han visto con buenos ojos la compra. “Tönsmeier tiene ahora las mejores opciones para crecer siendo rentable”, según Jürgen Tönsmeier, hasta hace unos días principal propietario de esta empresa familiar dedicada a la gestión de basuras con sede en el municipio de  Porta Westfalica, en el oeste alemán. Entre los activos de Tönsmeier figura una flota de 1.100 vehículos. La firma está presente en tres países europeos. A saber, Países Bajos, Polonia y Alemania.

En Alemania, este movimiento empresarial se ha visto como un paso importante del grupo de Lidl en el mercado de la basura. “El grupo de Lidl también recogerá las basuras”, titulaba el diario generalista Welt al informar sobre la adquisición de Tönsmeier a cargo del Grupo Schwarz. El “también” del titular parecía señalar que pocas cosas quedan ya por hacer al Grupo Schwarz para no estar presente en la vida de cualquier alemán medio. Hoy día, a través Lidl, líder en el sector de los descuentos en alimentación, se puede adquirir ropa, electrodomésticos o herramientas. La cadena de supermercados también hace las veces de proveedor de servicios telefónicos cuando no lo es de energía eléctrica. Además, Lidl es empresa de alquiler de bicicletas y hasta una promotora inmobiliaria.

El Grupo Schwarz es, sobre todo, uno de los grupos de venta minoristsa más grandes de Europa y uno de los más importantes del mundo junto con las estadounidenses Wal-Mart, Costco o la francesa Carrefour. Da trabajo a 400.000 personas. En 2017 presentó un volumen de negocio que rondaba los 97.000 millones de euros. El fundador de Lidl, Dieter Schwarz, cuyo apellido da nombre al poderoso conglomerado alemán de la venta minorista, es la tercera fortuna de Alemania. El patrimonio de este empresario está valorado en unos 10.000 millones de euros.

En la revista económica Wirtschafts Woche, la editorialista Jacqueline Goebel daba a principios de mes su bendición a la última gran compra del Grupo Schwarz. “La entrada de Lidl en el negocio de la basura es un paso acertado. El comercio debe tomarse en serio el reciclaje y asegurarse su control”, escribía esta periodista, conocedora del gran potencial que esconde la economía de los deshechos. Sobre todo, en un país como Alemania, el segundo productor de basura de Europa.

Un alemán genera 626 kilos de basura al año

Cada alemán produce 626 kilos de basura al año. Sólo los daneses producen más (777 kilos), mientras que el dato estimado para los españoles es de 400 kilos. De acuerdo con datos de la Sociedad Alemana para el Reciclaje, sólo entre el 31% y el 41% de los residuos que producen los alemanes acaban siendo reciclados. España se identifica con un porcentaje del 33%, según datos de la Oficina Estadística de la Unión Europea (Eurostat).

La matriz de Lidl parece haber elegido el momento idóneo para desembarcar con fuerza en el sector de los residuos, un ámbito económico en el que trabajan en Alemania unas 160.000 personas, empleadas en unas 3.000 compañías. El próximo uno de enero entra en vigor una nueva ley alemana sobre el empaquetado que también afecta a la gestión de las basuras. En este contexto, el pasado mes de marzo se declaraba insolvente la empresa ELS, una de las grandes del sector que controlaba un 6,5% del mercado teutón de la basura. Remodis, otra de las grandes, se presenta como una interesada en adquirir esa compañía para hacerse cargo de ese porcentaje, según se leía hace unos días en las páginas económicas del Frankfurter Allgemeine Zeitung.

Sea como fuere, los expertos hablan de periodo de consolidación en el sector. Ahora, los actores que no se adapten a la nueva ley pueden acabar siendo pasto para el difícilmente saciable Grupo Schwarz.

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