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Los productos de ahorro ofrecidos en el banco naufragan en 2022: los fondos obtienen el peor dato desde 2010

Interior de la sede de la Bolsa en Madrid. EFE/ Altea Tejido

Diego Larrouy

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Fondos de inversión y planes de pensiones han sido dos de los productos más ofrecidos por los bancos y aseguradoras en los últimos años. Sin embargo, 2022 termina con malas noticias para sendos negocios, con problemas de rentabilidad y pérdida de patrimonio bajo gestión. Los fondos de inversión, por ejemplo, siguen ganando en clientes pese a cerrar su peor ejercicio desde 2010 con la pérdida de activos gestionados en más de 11.000 millones, el dato triplica al que obtuvieron en plena pandemia de coronavirus. Los planes de pensiones también pierden en patrimonio y su rentabilidad es incluso más negativa que la de los fondos.

El pasado año cerró en rojo para los principales selectivos bursátiles europeos, lo que lastra en definitiva a quienes han invertido en el mercado de valores. Los fondos de inversión son vehículos ofrecidos por los bancos y otras entidades financieras a clientes que buscan rentabilidad por sus ahorros. A rasgos generales, 2022 no fue el año ideal para ello, con las principales plazas cotizando en rojo y gran volatilidad, con excepciones, entre los valores de las empresas.



Así, las estadísticas de Inverco, patronal de las entidades de inversión, muestran que a cierre de 2022 los fondos españoles gestionaban 306.000 millones de euros. Son 11.200 millones menos de los que tenían bajo gestión justo doce meses antes. Solo en el último mes del año desaparecieron 4.300 millones de euros de los balances de estas entidades. ¿Quiénes gestionan este patrimonio? Pues fundamentalmente las gestoras filiales de los grandes bancos. CaixaBank es la líder del mercado, seguida por Santander, BBVA, Kutxabank e Ibercaja. Salvo la vasca, todas han cerrado en negativo en 2022, destacando especialmente la pérdida para el grupo presidido por Ana Botín, con un 8,6%.

Este desplome contrasta con dos factores. El primero, hay más clientes que nunca en estos fondos. El número de partícipes superó en 2022 los 16 millones, ganando 300.000 nuevos clientes en los últimos 12 meses. Es cierto que el ritmo de crecimiento ha sido el más bajo de los últimos 10 años, pero se mantiene aumentando la base. El segundo, es que gana más ingresos por suscripciones que el que sale por los reembolsos. De hecho, así ha ingresado 17.000 millones en el ejercicio recientemente cerrado.

Es decir, aumenta en clientes y en inyecciones de ahorros, pero pierde en patrimonio. Parte de la respuesta se encuentra en el dato de rentabilidad. Prácticamente todas las áreas de negocio de estos fondos de inversión cerraron el año en negativo. En conjunto, los fondos de inversión españoles tuvieron una rentabilidad del -8,7%, tal y como figura en las estadísticas de Inverco. El problema, además, es que ampliando el foco a cinco años, la rentabilidad es de solo el 0,02%.

El otro de los grandes negocios de la banca para la gestión de ahorros de sus clientes no está viviendo un mejor momento. Los planes de pensiones han asumido un importante cambio regulatorio en los últimos dos años. Hasta la fecha, el principal apartado de estos planes son los fondos individuales de pensiones privadas, aquel en el que el cliente hace una aportación a un fondo, gestionado habitualmente por un banco o una aseguradora, para rescatarlo en el momento de su jubilación. Estas aportaciones van acompañadas de una deducción en la tributación del IRPF, que en apenas tres años ha pasado de 8.000 euros anuales a 2.000 euros. Este beneficio fiscal había sido criticado por organismos como la Airef al considerar que recae fundamentalmente entre las grandes rentas.

La presidenta de la patronal aseguradora Unespa, Pilar González de Frutos, afirmaba esta semana en el balance anual del sector que esta política había provocado que se dejaran de invertir más de 4.000 millones de euros en estos vehículos.

Sin embargo, los problemas del sector de los seguros privados de pensiones individuales va mucho más allá del cambio de la ley fiscal que se le aplicaba. El patrimonio de estos planes quedó en 2022 en 80.234 millones de euros, lo que supone una pérdida de 2.185 millones de euros. “Las notables correcciones en las cotizaciones de los mercados, tanto de renta variable como de renta fija, originaron un descenso del patrimonio acumulado de los Planes de Pensiones Individuales”, aseguró la patronal Inverco en un comunicado emitido la pasada semana.

Destaca el mal dato de rentabilidad de estos planes de pensiones durante el conjunto del año. De media, ésta fue del -10,1%. Ampliando el foco a un periodo más amplio, el dato se queda en una rentabilidad de apenas el 2,5% anual para un periodo de 26 años, según las estadísticas que publica la patronal.

Sin pagar por los depósitos

La mala evolución de los fondos de inversión y los planes de pensiones se produce en un contexto en el que los bancos mantienen su apuesta por estos productos en detrimento de remunerar en mayor cuantía los depósitos tras la subida de tipos de interés. Esta decisión del Banco Central Europeo debería redundar en un mayor pago a sus clientes por estos ahorros, ya fuera por depósitos a plazo o a la vista. Sin embargo, este proceso se está produciendo de manera lenta y son los pequeños bancos y las entidades extranjeras las que se están movilizando más.

La asociación de clientes financieros Asufin reclamaba este jueves un cambio de política por parte de los bancos y criticaba que se estuvieran haciendo de rogar en el pago de estos depósitos. “Encontramos que por el momento ni se priorizan ni se publicitan y solo las entidades pequeñas exhiben productos llamativos. Finalmente, se detecta algo de movimiento en el segmento de las cuentas nómina pero con objeto de captación de nuevos clientes, no de pasivo”, asegura la organización en un comunicado. “Podemos encontrarnos con una curva de tipos descendente para el próximo año: subida de tipos, estabilidad e incluso algo de bajada. Estos ingredientes hacen muy improbable una guerra por el pasivo, con una competencia muy limitada, en estos momentos”, zanjaba la nota.

El Banco de España recoge trimestralmente en qué tienen los hogares españoles sus activos financieros, sus ahorros. Según esta estadística, hasta septiembre del año pasado, el total de activos financieros rondaba los 2,6 billones de euros, con un ligero deterioro respecto alcanzado en verano. Casi la mitad, 1,06 billones, está en efectivo y depósitos. Estos aumentaron en casi 33.000 millones en solo un año, y eso que los bancos mantienen su política generalizada de no retribuirlos. En ese mismo periodo, las participaciones en fondos y sociedades de inversión, un producto con el que las entidades han hecho importantes campañas comerciales gracias a las cuales aumentan sus ingresos por comisiones, se redujeron en 40.000 millones, perdiendo peso en la hucha de los ahorros de los hogares.

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