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Este es el modelo que pymes y autónomos tienen que presentar a Hacienda el próximo mes pero que tiene los días contados

El modelo 347 es un mecanismo con el que la Agencia Tributaria detecta discrepancias entre lo que declara un proveedor y lo que comunica su cliente

Alberto Gómez

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El inminente mes de febrero marca una cita ineludible para el tejido empresarial con la presentación del modelo 347 ante la Agencia Tributaria. Y es que este documento, que deben presentar durante el próximo mes pymes y autónomos, supone una declaración anual informativa que recopila las operaciones con terceras personas que superaron los 3.005,06 euros durante el pasado ejercicio económico. Para pymes y autónomos, este trámite supone un ejercicio de transparencia fundamental para el control del impuesto sobre el valor añadido y sociedades. Aunque no implica un pago directo, su relevancia reside en el cruce masivo de información que realiza la administración pública. 

En otras palabras, el modelo 347 es un mecanismo diseñado para detectar discrepancias entre lo que declara un proveedor y lo que comunica su cliente. Sin embargo, este clásico del calendario fiscal se encuentra en una etapa de transición hacia su desaparición definitiva. La digitalización de la hacienda pública está transformando la manera en que se recogen los datos económicos. El objetivo final es alcanzar una visibilidad total de las transacciones comerciales en un tiempo prácticamente real.

A través de la campaña informativa de Hacienda respecto al ejercicio de 2025, cualquier pyme o autónomo puede conocer que se ha establecido que el plazo se extienda excepcionalmente hasta el lunes 2 de marzo. Esto se debe a que el último día de febrero cae en sábado, lo que obliga a desplazar el vencimiento. Pero son muchos los asesores que no dejan de recomendar que los contribuyentes no dejen para el último momento la generación de este fichero telemático obligatorio. Cualquier fallo técnico en los días finales podría comprometer el cumplimiento de esta obligación administrativa. La presentación debe realizarse exclusivamente por vía electrónica a través de la sede de la Agencia Tributaria

Se trata de un documento que va desapareciendo porque la administración ya dispone de sus libros registro de facturas de manera casi instantánea

A la hora de ejecutar esta gestión, tanto autónomos como pequeñas y medianas empresas deben asegurarse de tener sus certificados digitales vigentes y listos para operar. Una correcta planificación en estas fechas evita las prisas y los errores comunes de última hora. El umbral de los 3.005,06 euros, recuerda Hacienda, es la cifra que activa la obligación de declarar. Este importe debe calcularse incluyendo siempre el impuesto sobre el valor añadido para determinar si se alcanza el límite. Se deben computar todas las entregas de bienes y prestaciones de servicios realizadas con una misma persona o entidad. Es importante recordar que el modelo exige ahora un desglose de la información con carácter general de forma trimestral. 

Existen excepciones para ciertas entidades como las comunidades de propietarios que informan sobre una base de cómputo anual. El cálculo correcto de estas cuantías es el primer paso para una declaración exitosa y sin sobresaltos. Los anticipos de clientes y pagos a proveedores también deben integrarse en el momento en que se producen. La precisión en estas cifras es lo que permite que el sistema de cruce de datos que busca Hacienda funcione.

A pesar de su larga trayectoria, el modelo 347 ya ha comenzado a desaparecer para ciertos perfiles. Los sujetos pasivos inscritos en el registro de devolución mensual o acogidos al suministro inmediato de información están exentos. Esto ocurre porque la administración ya dispone de sus libros registro de facturas de manera casi instantánea. Al recibir la información de forma diaria o semanal, el resumen anual de febrero resulta redundante para Hacienda. Esta es la primera señal clara del camino que seguirá el resto de los contribuyentes españoles próximamente. La tendencia es que la declaración informativa deje de existir a medida que el sistema absorba más perfiles. La eficiencia administrativa busca eliminar duplicidades que solo generan carga burocrática innecesaria para las pequeñas y medianas empresas. Por ahora, quienes no están en estos sistemas especiales deben seguir cumpliendo con el trámite tradicional.

La implementación de la factura electrónica obligatoria entre empresas y el reglamento de sistemas estables es el cambio definitivo. Con la llegada de herramientas como VeriFactu, la Agencia Tributaria tendrá una visibilidad inmediata de cada operación comercial. Esta normativa exige una coherencia total entre lo que se factura y lo que se declara en tiempo real. En este nuevo escenario digital, y según explican desde consultoras como Esofitec, obligadas a estar al día de las actualizaciones normativas, “con el tiempo se espera que exista la obligatoriedad de pasar todos los registros de facturación de forma inmediata a Hacienda, por tanto, los modelos informativos anuales perderán su razón de ser como herramientas de control”. Será entonces cuando Hacienda ya no necesitará esperar a febrero para conocer el volumen de negocio con un tercero. 

La contabilidad, por lo tanto, pasará a ser una gestión de datos en vivo que alimentará directamente las bases de datos oficiales. Esto supone un reto de adaptación tecnológica enorme para muchos autónomos y empresas de pequeño tamaño. Sin embargo, la promesa es una simplificación futura que eliminará declaraciones que hoy quitan mucho tiempo. Desde Esofitec, además, aseguran que la digitalización del tejido empresarial viene marcada desde Europa, que ya prevé la reforma del sistema común europeo del IVA en un proyecto más amplio, que lleva por nombre “ViDA”.

La conciliación previa de los datos con clientes y proveedores es la tarea más crítica de estos días. Por ejemplo, es habitual encontrar discrepancias temporales cuando una factura se emite a finales de un trimestre específico. El proveedor puede declararla en el primer trimestre, mientras que el cliente la registra en el segundo. Hacienda acepta estas diferencias siempre que el importe anual total coincida entre ambas partes de la transacción. Por ello, muchas empresas envían borradores o cartas de confirmación de saldos antes de cerrar el modelo. El uso de programas de contabilidad actualizados facilita enormemente este proceso de comprobación y validación. Automatizar la identificación de los terceros que superan el límite legal reduce drásticamente el riesgo de olvidos. Una buena gestión contable diaria es la mejor defensa ante los requerimientos de información del fisco.

Multas por errores u omisiones

No todos los pagos y cobros forman parte de esta compleja declaración informativa. Las cantidades percibidas en metálico que superen los seis mil euros anuales tienen un tratamiento diferenciado. También se deben segregar las operaciones relativas a transmisiones de inmuebles sujetos al impuesto sobre el valor añadido. Las subvenciones y ayudas públicas no reintegrables son otro elemento que a menudo se olvida declarar incorrectamente. Por el contrario, existen exclusiones como los suministros de energía o agua para uso comunitario en propiedades horizontales. Tampoco deben incluirse operaciones que ya hayan sido informadas en otros modelos fiscales durante el año. Por ejemplo, los alquileres de locales con retención o las operaciones intracomunitarias tienen sus propios canales. 

El régimen sancionador por errores u omisiones en este modelo informativo es riguroso y puede ser costoso. La normativa establece multas de 20 euros por cada dato que sea incorrecto o esté incompleto. Existe un mínimo de 300 euros que se aplica incluso si el error afecta a pocos registros. En los casos más graves de omisión masiva, las sanciones pueden escalar hasta los 20.000 euros. Incluso la presentación fuera de plazo sin que haya un requerimiento previo conlleva una penalización económica. Cada cliente o proveedor que no figure correctamente se considera un dato independiente a efectos de la sanción. Estos riesgos financieros justifican sobradamente la inversión en herramientas tecnológicas y asesoramiento profesional de calidad. En cualquier caso, la transición hacia una fiscalidad digital y conectada es un proceso imparable que ganará velocidad pronto, en detrimento de documentos como el mencionado modelo 347. Un cambio que pymes y autónomos deben ver como una oportunidad para profesionalizar su gestión y contabilidad. 

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