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EXTREMADURA

Memoria de agosto del 36: el mes en que Badajoz pasó a manos de las tropas franquistas

Los actos en recuerdo de la caída y posteriores fusilamientos siguen fortaleciéndose en la capital provincial y también en Mérida

El día 5 pasado se celebró una feria en Los Santos de Maimona que casi nadie recuerda ya que se puso en esa fecha para festejar la entrada de los nacionales

Conquistadas Zafra, Mérida y Badajoz, en el oeste de la provincia quedó un reducto de miles de refugiados que huyeron a Portugal (Barrancos) o constituyeron una columna rumbo a Llerena que fue apresada

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Guerra Civil Calzadilla Los Santos Maimona

Resistencia republicana en un lugar no identificado, que podría ser Calzadilla de los Barros

En Monesterio, el primer pueblo de Badajoz entrando desde Sevilla por la carretera general, los milicianos republicanos improvisaron el 4 de agosto de 1936 una barrera de resistencia que acabó pronto en desbandada cuando comprobaron la contundencia de la columna franquista que avanzaba con fuerzas curtidas del Ejército de África.

Monesterio, Calzadilla, Los Santos de Maimona, Zafra y Mérida, todas por esa carretera nacional Sevilla-Mérida y sus proximidades, fueron cayendo en manos de la columna del teniente coronel Asensio mientas otra con el comandante Castejón hacía lo mismo al este con Llerena y acabaron uniéndose. El día 15 de agosto caía la capital de la provincia, Badajoz, y quedaba libre el camino hacia Madrid de lo que luego fueron fuerzas bajo el mando del coronel Yagüe, “el carnicero de Badajoz”.

En estos primeros días de agosto se sigue haciendo memoria, y cada vez con más intensidad, de la caída de la provincia socialista y republicana por excelencia, Badajoz, y apenas en las primeras escaramuzas de aquella Guerra Civil, en manos de las tropas de Franco, que en la capital provincial dejaron una mancha de sangre estimada en 4.000 fusilamientos, pero que se cuentan también por centenares e incluso miles la represión a base de asesinatos en Mérida o Zafra.

Es el día 15 de agosto, fecha de la caída de la capital provincial, con un acto que se renovará dentro de tres días en el cementerio de la ciudad, la conmemoración principal que se hace, siempre en la misma fecha “caiga en el día de la semana que caiga”, explica Fernando Ayala, diputado autonómico del PSOE y especialista en memoria histórica.

El historiador y escritor José María Lama, de Zafra, ha venido recordando estos días en redes  sociales aquellos hechos de agosto de hace 83 años, completados por el conocimiento y datos de otras personas. El 4 de agosto, apenas 17 días después del inicio de la sublevación, entran los franquistas en la provincia, toman Monesterio, y al día siguiente según Lama se encuentran la primera resistencia y tienen que librar una batalla antes de dominar Los Santos de Maimona, hecho que se produce el 5.

De entonces viene según sus datos la “feria” que se celebra en esa localidad en torno a esa fecha, y que se puso para festejar por parte de los vencedores aquella toma. Días atrás ha vuelto a celebrarse sin que gran parte de la población conozca, 83 años después, su origen.

Parando para fusilar

Desde Los Santos tomaron los nacionalistas la cercana Zafra el día 7, y de regreso hacia el norte y la carretera nacional, entre ambas localidades hicieron varias paradas para fusilar a grupos de personas de entre las cuerda de presos que llevaban consigo. Varios ciudadanos han aportado estos días en los relatos de José María Lama memorias y apuntes de que mientras en ninguna de esas dos localidades se hizo daño en general a los personajes derechistas, la represión fascista posterior no tuvo piedad.

Zafra

Zafra en aquellos años según un dibujo; por el camino de la derecha, escoltado por cinamomos, abandonaron la localidad camino de Los Santos y fueron fusilando Justo Calderón / José María Lama

Cuatro días después, unidas las fuerzas de Asensio y Castejón, el 11 de agosto los franquistas toman Mérida, ciudad que hasta hace no muchos años mostraba como orgullo de la dictadura el agujero que en la parte superior de la fachada del Ayuntamiento hizo un cañonazo disparado desde el alto que en la ciudad se llama ‘el tiro de Pichón’, donde se sitúa actualmente la consejería de Agricultura de la Junta.

En Mérida la represión fue también brutal. El emeritense y ex ministro por la UCD Alberto Oliart Saussol recuerda en sus memorias, ‘Contra el olvido’, cómo de chico escuchaba a los mayores, de la sociedad franquista local, decir orgullosos que “nos mataron a catorce y nosotros les matamos a dos mil”. Varios años después seguían escuchándose al alba los fusilamientos contra las tapias del cementerio, un lugar donde desde hace varios años, el 11 de agosto, tiene lugar un acto de memoria y desagravio, por la justicia histórica, como así ha vuelto a ser este domingo.

De Mérida el contingente militar fascista –Ejército regular, legionarios, marroquíes, falangistas, guardias civiles-, en vez de seguir hacia Madrid viró rumbo oeste para tomar la capital provincial, Badajoz, ya al mando del teniente coronel Yagüe (fue ascendido a coronel tras la toma de la ciudad) aunque “las órdenes y la estrategia en este caso no la decidía él sino Franco”, afirma José María Lama.

El 15, tras unos días de batalla muy cruenta, cayó la ciudad de Badajoz y en esa fecha todos los años tiene lugar en el cementerio viejo de San Juan un acto conmemorativo. Una reconstrucción y memoria de hechos que cada año tiene más fuerza y desde hace tres está siendo consolidada por la Asociación Extremeña de Comunicación Social (Aecos) que días atrás organizó una conferencia del historiador Moisé Cayetano, y dos rutas a pie por distintos lugares de la ciudad escenarios de la batalla y la represión desencadenada el 14 de agosto de 1936.

Bolsa en el oeste

Mientras los puntos clave de la provincia de Badajoz caían uno tras otro, y se desencadenaba la política del terror para no dejar peligro en la retaguardia, miles de civiles se refugiaron en el oeste de la misma junto a la Raya de Portugal, entre Valencia del Ventoso, Jerez de los Caballeros, Fregenal y Oliva de la Frontera, recuerda José María Lama.

Allí estuvieron casi un mes hasta que columnas franquistas menores empezaron a tomar la zona, de tal forma que a partir de mediados de septiembre unos 1.000 cruzaron el río Ardila y se refugiaron junto al pueblo portugués de Barrancos, mientras otros 8.000 partieron hacia la zona que creían republicana al este, pero esa ‘Columna de los Ocho Mil’ fracasó en su intento tras cruzar la carretera Madrid-Sevilla por Fuente de Cantos.

Cáceres

En la provincia de Cáceres por contra triunfó la sublevación militar y sus efectivos acabaron uniéndose a los que procedían de África y Sevilla.

En la capital provincial, a finales de diciembre, se recupera todos los años la memoria de los centenares de republicanos, incluidos autoridades locales y provinciales, fusilados casi un año después, en las navidades de 1937, cuando desde el franquismo se imaginó un complot tras detener a unos partisanos en la sierra.

Fueron sacados de la cárcel y ejecutados, de manera imprevista cuando para ellos había pasado lo peor del inicio de la guerra y se tramitaban indultos.

Amececa, asociación por la memoria del cementerio de Cáceres, es una impulsora de la justicia histórica en la ciudad.

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