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La alcaldesa de Vitoria retira tres calles franquistas pero se las mantiene al alcalde José Lejarreta y el obispo Carmelo Ballester

Una de las placas más antiguas de la calle de José Lejarreta

Iker Rioja Andueza

Vitoria —

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La alcaldesa de Vitoria, Maider Etxebarria, del PSE-EE, ha anunciado que tras un año de estudio retirará tres calles de otros tantos personajes vinculados al franquismo, la de Vicente Abréu, gobernador militar y diputado general de Álava al inicio de la dictadura, la de Carlos Sáenz de Tejada, artista y propagandista, y la de Juan de la Cierva, inventor pero también colaborador del golpe de Estado de 1936. Por el contrario, se mantendrán por el momento en el callejero, a falta de un mayor análisis, el segundo alcalde en la dictadura, José Lejarreta, de “inquebrantable” lealtad a Francisco Franco, y el obispo Carmelo Ballester, que llegó a Vitoria desde León, donde participó en actos nazis con los alemanes que auxiliaron a los sublevados en la Guerra Civil. Ni siquiera se ha valorado la situación de la calle de Pedro Orbea, regidor entre 1949 y 1951, aunque también presidente del Deportivo Alavés y empresario de bicicletas.

El pleno municipal, a instancias del Ateneo Republicano, aprobó en 2025 instar a la ciudad a hacer una nueva revisión de su callejero, aunque en las últimas décadas ya se han ido dando cambios, desde la evidente eliminación de la avenida del Generalísimo, la de Gasteiz desde hace lustros, hasta otras como Carlos VII, Marqués de Estella (Miguel Primo de Rivera), Calvo Sotelo o División Azul. Durante estos meses, un grupo de expertos ha participado en el proceso, aunque la competencia exclusiva sobre las denominaciones de las calles es siempre de la alcaldesa.

Entre los que perderán su calle está Vicente Abréu. Aparece como “pintor” en el barrio de San Martín desde 1977, es decir, desde la transición entre la dictadura y la democracia y con una corporación encabezada por Alfredo Marco Tabar, de UCD. Abréu, militar nacido en Vitoria, fue miembro de la Unión Militar Española (UME, sin nada que ver con la actual unidad del Ejército de Tierra) en la II República. Este grupo “conspirativo” -en definición del historiador Antonio Rivera- quería derrocar el régimen constitucional. Abréu colaboró con Camilo Alonso Vega en la sublevación. Alonso Vega, amigo personal de Franco, era el máximo mando militar en Vitoria en julio de 1936 e hizo que Vitoria fuera la primera capital conquistada por los golpistas.

A finales de 1936, Abréu ya era gobernador militar de Álava y presidió Consejos de Guerra que acabaron en fusilamientos y detenciones. En un período breve, en 1943, presidió la Diputación. Fue designado como “hijo predilecto” de Vitoria por el alcalde José Lejarreta. Una entidad social apoyada Ayuntamiento, Diputación y Fundación Vital, la Fundación Vicente Abréu, lleva el nombre de este personaje por estar ubicada su sede en esa calle.

Muy cerca de la calle de Abréu, en San Martín, hay otro “pintor”. Se trata de Carlos Sáenz de Tejada. Este ilustrador y muralista de familia diplomática con orígenes en Laguardia, en la Rioja Alavesa, tiene un largo currículum artístico. En la Guerra Civil, trabajó para la propaganda franquista, con sede en Salamanca, con dibujos y publicaciones alegóricas. La Fundación Francisco Franco pone en valor su labor en defensa de la “cruzada”. Ilustró incluso publicaciones del propio dictador o el 'Cara al sol', el himno falangista. Pero también 'Platero y yo' de Juan Ramón Jiménez, Nobel de literatura y exiliado tras el golpe de Estado. Un hotel de Vitoria luce uno de sus murales más conocidos, el que hizo para la antigua fábrica de naipes Heraclio Fournier. El Ateneo Republicano entiende que retirarle la calle “no impide” su “reconocimiento” artístico.

En el caso de Juan de la Cierva, su calle no está en el casco urbano sino en el parque tecnológico de Miñano por su condición de aviador e inventor. Fue inaugurada por el alcalde del PNV José Ángel Cuerda muy a finales del siglo XX. De la Cierva es conocido por el autogiro. De la Cierva, murciano y sin vinculación especial con Vitoria, colaboró para que Franco pudiera volar desde Canarias hasta Marruecos para liderar la sublevación mediante el Dragon Rapide. Falleció a finales de ese año 1936 en Londres en un accidente de aviación pero se sostiene que su contribución al inicio de la guerra fue “decisiva”.

En los tres casos, serán mujeres las nuevas homenajeadas. “En mayo de 2025, el pleno aprobó la moción presentada por diversos colectivos sociales solicitando la retirada de cinco nombres del callejero presuntamente vinculados a la dictadura franquista. La moción incluía la creación de un grupo de expertos coordinados por el Servicio de Convivencia y Diversidad para la elaboración de un informe sobre la propuesta. Pues bien, en base a dicho documento la Alcaldía procederá a retirar los siguientes nombres del callejero tras el consenso de los expertos. Pintor Carlos Sáenz de Tejada, en San Martín, que será sustituido por la pintora Paz Díaz de Espada a propuesta del Grupo de Callejero Paritario. Pintor Vicente Abréu, en el mismo barrio, a quien además se le retirará la concesión del título de Hijo Adoptivo [en realidad ”predilecto“], cuyo nombre será sustituido por el de la pintora mexicana feminista Frida Kahlo. Y el ingeniero y aviador Juan de la Cierva, cuya denominación en el parque de Miñano dejará paso a la bioquímica Margarita Salas”, ha explicado la alcaldesa en el debate anual sobre el estado de la ciudad.

Maider Etxebarria

Sobre Ballester y Lejarreta, ha añadido: “El Ayuntamiento seguirá analizando la posibilidad de retirar los nombres de José Lejarreta y Obispo Ballester del callejero, un paso que no cuenta con el consenso de los expertos. También se valorará la posibilidad de optar por una solución intermedia, como una contextualización de ambas arterias”. Etxebarria ha señalado, igualmente, que “se ha iniciado el procedimiento para retirar 37 placas con símbolos franquistas identificadas en diferentes edificios de la ciudad” y que “paralelamente” se están “revisando” los “edificios construidos en el período franquista con el fin de identificar los posibles símbolos y proceder a su eliminación”. igualmente, ha mencionado que Valentín García Presa, “sindicalista de la CNT que fue fusilado”, tendrá una placa de homenaje.

El caso de Lejarreta y Ballester

José Lejarreta, médico, sustituyó a Rafael Santaolalla, el primer alcalde impuesto por el franquismo. Tenía “inquebrantable” lealtad a la dictadura y colaboró con la depuración política de los concejales republicanos, nacionalistas o socialistas que habían sobrevivido a las ejecuciones, como prueba documentación que obra en poder del Archivo Municipal y revisada por este periódico. Pero parte de la historiografía local le atribuye un supuesto papel relevante en la puesta en marcha de las fiestas de Vitoria hasta el punto de que recibió el apelativo de “alcalde de los blusas”, los integrantes de las cuadrillas que animan las calles en La Blanca y Santiago. Ha tenido homenajes cada 25 de julio, día de blusas y 'neskak', hasta fechas muy recientes. De hecho, en el anterior intento de que desapareciera esta calle del barrio de Judizmendi, el entonces alcalde del PNV, Gorka Urtaran, aseguró que Lejarreta, “a pesar de ser alcalde en tiempos de Franco, fue una buena persona que hizo mucho por la ciudad y por los vitorianos”.

Carmelo Ballester, de su lado, tiene una arteria en la zona de Los Herrán como obispo de la Diócesis de Vitoria de 1943 a 1948. Entonces esta provincia eclesiástica incorporaba también a Bilbao y Donostia. El obispo Ballester procedía de León, donde fue propuesto por las nuevas autoridades franquistas. Allí participó, por ejemplo, en el homenaje de despedida a la Legión Cóndor enviada por la Alemania nazi, responsable, entre otras operaciones, del bombardeo de Gernika. Hay fotografías realizando el saludo fascista a la delegación nazi. Ballester tenía también pensamientos antisemitas y llegó a ser procurador en Cortes, donde coincidió con Lejarreta. El Ateneo Republicano apunta también a que el prelado colaboró con la dictadura en la confección de listas para depurar a maestros o personas no afectas, en la censura de libros y películas o en la invitación de feligreses a actos políticos.

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