Frivolidad nacional
La autodefensa de las derechas por la reacción que ha suscitado esa “prioridad nacional” que ideó Vox, y secundó el PP en sus pactos autonómicos de Gobierno, recuerda mucho a esas películas de infidelidades en las que quien es cogido con las manos en la masa (ajena) se ve obligado a decir a quien ha defraudado: “Cariño, esto no es lo que parece”. En el caso de esa insensatez perpetrada por PP y Vox, sus autores aseguran ahora que la cosa no es para tanto, que no se quiere discriminar a nadie en España y que lo que han pactado se ajustará al marco constitucional.
El problema reside en que la dichosa prioridad nacional es justamente lo que parece: un atentado en toda regla contra la Constitución, contra el principio de igualdad y contra los derechos, políticos y sociales, de una parte de la población española. Y es la consecuencia lógica de todo lo que las derechas españolas han venido sembrando en los últimos tiempos.
Tanto Feijóo como Santiago Abascal llevan meses asegurando, con aspereza digna de mejor causa, que los inmigrantes han venido a España a delinquir, a vivir de los subsidios, a ocupar nuestras viviendas, y a saturar los servicios públicos, dejando en la cola a los españoles de toda la vida, que son los verdaderamente discriminados. No es extraño, por tanto, que sus pactos de gobierno (en Extremadura, Aragón y lo que pueda venir) se hayan fundamentado en la reclamación de que “en España ”los españoles primero“. Lo que sí extraña son esos equilibrios dialécticos con que los dirigentes de PP y Vox tratan de negar lo que está tan claro. Y tanto, que hasta lo entiende una buena parte de la derecha (en el PP al menos) al expresar su disconformidad con lo pactado.
Lo extraño es que quienes han hecho de la inmigración el primer problema de España nos quieran convencer ahora de que sus acuerdos autonómicos no van dirigidos contra los inmigrantes; ni, por ceñirnos a lo más actual, guardan relación alguna con su feroz oposición a la regularización de medio millón de inmigrantes puesta en marcha por el Gobierno de Sánchez. Una regularización que la extrema derecha se propone “desregular”, con vicepresidencias ad hoc para este mismo propósito, como la que María Guardiola ha concedido al dirigente de Vox, Óscar Fernández.
Un señor que, dicho sea de paso, afirmó, pocos días antes del acuerdo extremeño, que María Guardiola sería presidenta sólo si a Vox “le daba la gana”, porque se decidía a pasar por su aro. Y, como pasó, María Guardiola se ha convertido en una presidenta de Extremadura puramente nominal; por no decir que es una rehén de Vox, obligada a llevar a cabo las políticas agresivas y antisociales de la extrema derecha. Tan rehén como lo es Jorge Azcón en la Comunidad aragonesa; o como puede serlo Fernández Mañueco en Castilla y León, si se pliega igualmente a las exigencias de Vox. Repetir gobiernos con semejante compañero de viaje le obliga al primer partido de la oposición a la sumisión permanente a los postulados de la extrema derecha o a la bronca permanente con ella. Lo que, al final, obliga a nuevas elecciones anticipadas, dejando al margen los problemas reales de la ciudadanía.
Porque hay algo que ha quedado muy claro con este viaje electoral a ninguna parte que emprendió el PP de Feijóo para imponerse a Vox y preparar la futura derrota de Sánchez. Que, además de no conseguir sus objetivos, las derechas, juntas o separadas, no son capaces de proporcionar una mínima estabilidad política al país; y que, hoy por hoy, la única fuente de estabilidad que España tiene es la que le proporciona el Gobierno de coalición progresista presidido por Pedro Sánchez.
Se entiende muy bien, por eso, el pavor que le entra al presidente andaluz ante la posibilidad de no revalidar en la próxima consulta electoral su mayoría absoluta y verse así condenado a pactar con los de Santiago y cierra España. Curiosamente, es el presidente más emblemático y respetado que tiene el PP el mayor enemigo de lo que sus correligionarios han acordado con Vox en sus propias autonomías. Casi ya ni se acuerda de que, en unas elecciones que no ganó, llegó a ser presidente porque Vox lo quiso. ¡A ver si al final, puestos a rectificar, Juanma Moreno hasta se convierte en militante del PSOE y pide el voto de los andaluces para María Jesús Montero!
Sobre este blog
Viento del Norte es el contenedor de opinión de elDiario.es/Euskadi. En este espacio caben las opiniones y noticias de todos los ángulos y prismas de una sociedad compleja e interesante. Opinión, bien diferenciada de la información, para conocer las claves de un presente que está en continuo cambio.
0