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Chequeo a la iglesia de Zaramaga que acogerá el Memorial del 3 de marzo: cubierta dañada y “buen estado” interior

Pancarta demandando justicia y con los rostros de las víctimas del 3 de marzo de 1976, este domingo en Vitoria

Iker Rioja Andueza

Vitoria —

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Este domingo se ha conmemorado el cuadragésimo octavo aniversario del 3 de marzo de 1976. Vitoria y sus instituciones han recordado a los cinco trabajadores asesinados y a las decenas de heridos causados por la Policía Armada, todavía los 'grises' de la dictadura y que irrumpieron en una asamblea obrera en la iglesia de San Francisco de Asís del barrio de Zaramaga. Como novedad, un ministro del Gobierno de España pasó por la capital vasca por vez primera y se ha planteado que esta zona sea equiparada a Cuelgamuros y Gernika como lugar de memoria.

2026, cuando se cumplirán 50 años de la masacre, es la referencia para que abra sus puertas allí mismo, en Zaramaga, el Memorial. Se presentó hace ya tres años y todavía quedan dos más, pero su recorrido no está siendo sencillo. Hubo que superar una sorpresa urbanística: el templo nunca fue inscrito correctamente por la Iglesia y tocó hacer un ajuste urbanístico. Hace apenas unas semanas que se ha constituido la fundación que gestionará el proyecto. El Estado ha prometido ya en 2023 y en 2024 0,6 millones de euros pero no se han ejecutado. Y, sobre todo, siguen siendo necesarias obras en el templo. Hace un par de años se hablaba de un presupuesto de 0,9 millones.

En 2022, el Instituto de la Memoria del Gobierno vasco, Gogora, recibió un análisis de 59 páginas elaborado por los arquitectos colegiados Zuhaitz Etxabe e Iker Martín, de la empresa Makla de Sondika. El documento, al que ha tenido acceso en su integridad este periódico, se hizo tras dos visitas a San Francisco de Asís que tuvieron lugar en diciembre de 2021. La Diócesis, por su parte, explica que la fortísima granizada y las lluvias torrenciales de julio de 2023 dañaron de una manera muy relevante el techo de la iglesia, que ya lleva años no estando destinada al culto. Acoge una exposición permanente de belenes, de dioramas navideños.

La iglesia de Zaramaga tiene pintadas en el exterior las caras de los cinco fallecidos -Francisco Aznar (17 años), Pedro María Martínez Ocio, Romualdo Barroso, José Castillo y Bienvenido Pereda- y en los alrededores hay monolitos y hasta un mural recordatorio de los hechos. Respondió a un proyecto de Luis Peña Ganchegui inspirado en los trabajos del gran diseñador de la Vitoria neoclásica, Olaguíbel. Es de 1968 y es una de las tres parroquias levantadas para dar servicio al gran barrio de aluvión que fue Zaramaga, acogió en torno a su industria -la que estaba en huelga en aquel inicio de 1976- a miles de inmigrantes de otras zonas de España.

Las conclusiones del informe, a pesar de algunas interpretaciones más catastrofistas de los últimos meses, son claras: “el edificio ha carecido durante años de un adecuado mantenimiento” pero “el interior de la iglesia se encuentra en buen estado de conservación”. Claramente, sí presenta más problemas “la envolvente del edificio”, acrecentados con la tormenta del pasado verano, así como también el “perímetro urbanizado”. 

El 90% de la cobertura es de pizarra y el 10% restante lo forman las ventanas. “El estado que presenta el cerramiento de pizarra es bastante precario debido a una falta de mantenimiento, disponiendo de infinidad de roturas, desplazamientos,... que en algunos casos han supuesto el deterioro de la capa de apoyo en las zonas amansar dadas”, indican los técnicos. Y añaden: “Las deficiencias en la cobertura de pizarra han comenzado a generar patologías en los elementos de apoyo y de generación de los faldones, con el deterioro y putrefacción de los tableros aglomerados de madera”. También los canalones presentan graves problemas. Tocaría “desmontar todos los elementos que componen la cobertura hasta la base” y “rehacer” la estructura de pizarra.

En el exterior, “la continua exposición de la armadura metálica del hormigón armado a la intemperie provoca la oxidación de ésta y con ello la rotura paulatina y creciente del hormigón que la recubre”. “Esta patología, además de afectar al hormigón, podría provocar daños a terceros por el peligro de desprendimiento de pedazos de hormigón a la vía pública o acceso de la iglesia”, se apunta. Se abunda en que el mal mantenimiento del perímetro ajardinado ha acabado por afectar a los colectores de pluviales. Se propone que ese espacio sea desprotegido y que lo mantenga el Ayuntamiento como el parque adyacente.

En el interior, se apunta exclusivamente a “imperfecciones [que] no son muy grandes” en el piso, “lo que podría provocar caídas, resbalones,... y por consiguiente suponer un peligro para los usuarios del inmueble”. Lógicamente, este edificio de más de medio siglo tampoco cumple los estándares de accesibilidad o contra los incendios que precisaría un espacio museístico actual. No se apunta a ningún riesgo de colapso de la estructura del edificio como tal. Los arquitectos sí proponen una “recuperación de la imagen inicial” del templo, en cuyo interior se planteó una plaza porticada como de la del Ayuntamiento que luego fue cambiada por un muro interior. “No existían ni estaban proyectados”, recalcan.

“Como ha quedado reflejado en el presente informe, antes de plantearse cualquier tipo de uso en la parroquia y de plantear el futuro museo serán necesarias una serie de intervenciones que pongan el valor el edificio y lo restituyan a un estado de conservación óptimo. Con las intervenciones descritas en los puntos anteriores se lograría en un porcentaje muy alto tanto la rehabilitación del inmueble y su puesta en valor, así como la implantación del futuro uso museístico”, explican. La factura que plantean estos arquitectos es de 0,9 millones de euros, aunque evidentemente no tiene en cuenta los daños ocasionados en 2023 por la tormenta. De ellos, 0,56 van para “mantenimiento” y el resto a accesibilidad, jardinería, imagen y otros gastos generales.

Los colectivos Martxoak 3 y Memoria Gara estarán representados en el patronato del Memorial. En los últimos días también han formulado sus propuestas desde el punto de vista arquitectónico. Su objetivo es que el futuro centro respete las “huellas” de 1976, tales como los impactos de bala o de las pelotas de goma. También quieren excavar el foso con criterios arqueológicos para intentar buscar restos de aquella jornada de hace casi medio siglo. Igualmente, se ha realizado un llamamiento a la ciudadanía que conserve recuerdos desde entonces a que los ponga a disposición del Memorial. En el centro de mayores de Zaramaga, por otro lado, han organizado una exposición de pancartas que en su día estuvieron en la iglesia. En 2023 hicieron un documental también con testimonios de supervivientes y testigos.

“Tenemos claro que el Memorial tiene que tener cuatro principios claros: verdad, memoria democrática, derechos humanos y el tema de la centralidad de las víctimas, porque fueron las que sufrieron la represión y la masacre”, ha señalado en 'Diario Noticias de Álava' la consejera vasca de Igualdad, Justicia y Políticas Sociales, Nerea Melgosa, de cuyo departamento cuelga Gogora. Ha destacado también el cuarto intento de su partido, el PNV, por lograr una reforma de la ley de Secretos Oficiales de España, que data precisamente del franquismo. Nunca se han desclasificado documentos sobre aquella época, aunque sí trascendieron las conversaciones de la emisora policial y una frase que quedará para la historia: “Hemos contribuido a la paliza más grande de la historia. Ha sido una masacre”.

Este domingo se han vuelto a suceder los homenajes a las víctimas, aunque muy marcados por el clima de precampaña electoral. Los candidatos de los diferentes partidos han sido los protagonistas e incluso alguna formación ha colocado su logo junto al monolito. La manifestación ha arrancado a las 12.30 horas en Zaramaga y ha llenado a su final Los Fueros, donde una gran pancarta mostraba los rostros de las víctimas y demandaba justicia. Sin embargo, en la zona de El Corte Inglés se han producido cargas de la Ertzaintza. La Policía ha explicado que se defendía del lanzamiento de botellas, adoquines, sillas y mesas de terrazas y otros objetos contundentes. Las balas de 'foam' han quedado en el suelo. El balance oficial deja cuatro arrestados y siete agentes heridos.

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