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Euskadi achaca el aumento a 218 casos de acoso escolar a una mejor detección por la “sensibilización y concienciación”

Una joven se lleva las manos a la cabeza en una fotografía de archivo

Rubén Pereda

Vitoria —

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En Euskadi se detectaron 218 casos de acoso escolar en el curso 2022-2023, 61 más que en el curso anterior. Los números brutos contrastan, no obstante, con el porcentaje que estos suponen con respecto al número de expedientes iniciados: si en el curso pasado se abrieron 1.543 protocolos, el número más alto desde que existen, en el anterior el número apenas llegaba a los 1.098, muy por encima, en cualquier caso, de la reducida cifra de 75 en el curso 2008-2009. Los datos se desprenden del informe que el Gobierno vasco ha hecho público coincidiendo con el Día Internacional contra el Acoso Escolar de este jueves. Desde el Ejecutivo, hacen hincapié en cuál es la proporción y en que la detección no deja de mejorar. “Cada vez detectamos más, cada vez se está trabajando más y se han creado nuevas herramientas en los centros educativos para hacer frente a cualquier tipo de violencia”, recalcan.

En los casos de acoso escolar —o 'bullying', como también se conoce—, por el estigma que generan en las víctimas y la revictimización que pueden sufrir después, el número de casos que se detectan y abordan queda siempre alejado del real. El Departamento de Educación subraya, sin embargo, que el trabajo en la mejora de los protocolos de actuación está haciendo posible que cada vez se analicen más posibles incidentes. En el curso 2008-2009 se abrieron 75 protocolos y el número ha crecido cada periodo, con apenas dos excepciones; así, fueron, por ejemplo, 121 en el 2010-2011, 276 en el 2013-2014, 553 en el 2017-2018 y 966 en el 2020-2021.

También es indicativo de la mayor atención a potenciales casos que, si en el curso 2011-2012 la mitad de los protocolos resultaban efectivamente en un caso de acoso escolar, en el pasado curso el porcentaje se ha reducido hasta el 14%. Se analiza más. “Cada vez hay más conocimiento por parte de la sociedad y, sobre todo, sensibilización y concienciación de que tenemos que abordar este tema con rigor para que nadie sufra”, ha señalado este martes la viceconsejera de Educación, María Begoña Pedrosa. “Hay que seguir trabajando y esa es la apuesta que hace el Departamento de Educación junto a todos los centros educativos. [Hay que] crear estructuras e interacciones entre los miembros de toda la comunidad educativa. Y empoderar al alumnado, a las familias y a los docentes para que este tipo de casos no se den y, en caso de que se detecte cualquier señal de violencia, podamos poner toda la maquinaria en marcha”, ha arengado.

“Trabajar la convivencia positiva”

Según los datos del curso pasado que se adjuntan en el informe del Gobierno vasco, la tipología de acoso predominante es la verbal, que se refleja en el 86%. Vienen después la exclusión y marginación social (54%), la agresión física directa (35%), la agresión física indirecta (34%) y los casos de intimidación, chantaje o amenazas (33%). El mayor número de casos se detecta en la ESO, con los alumnos de entre 12 y 16 años, y sobre todo en los dos primeros cursos. El 27% de los casos, además, son de 'ciberbullying', esto es, de naturaleza telemática, a través especialmente de las redes sociales.

Pedrosa ha recalcado una y otra vez que se está trabajando para seguir mejorando y no solo detectar, sino también actuar cada vez con más eficacia cuando se detecte. Ha hablado de “trabajar la convivencia positiva” como “uno de los ejes del sistema educativo vasco”. En el eje de ese trabajo está la iniciativa Bizikasi —un término que surge de juntar los verbos 'vivir' y 'aprender' en euskera—, que busca “empoderar” a los centros educativos y también al alumnado dotándolos de herramientas.

“Es un ejercicio de sensibilización y de prevención y eso conlleva —según las palabras de la viceconsejera— que tengamos estructuras que ya están trabajando; estructuras donde participan las familias, los docentes... La función de la inspección es clave en este sentido. Ante cualquier situación o señal de alerta de un caso de sufrimiento, hay que poder poner toda la maquinaria en marcha y que cada uno, desde sus funciones, aborde el 'bullying'. Es algo que llevamos trabajando muchos años y hay que seguir trabajando, detectando y formando a la comunidad educativa”, ha dicho.

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