La macroeconomía vasca confirma su solidez y crece un 2,3%, más de lo previsto, pese a la “incertidumbre”
Los datos macroeconómicos han vuelto a mostrar este viernes que la economía vasca mantiene un “crecimiento sólido” en un contexto internacional marcado por la incertidumbre. Los datos publicados por el Eustat referidos al segundo trimestre de este año muestran que el Producto Interior Bruto (PIB) vasco ha crecido un 2,3%, lo que supone tres décimas por encima de lo que estaba previsto el pasado mes de julio. Euskadi crece, y, además, con un sector industrial que deja los números rojos del trimestre anterior y con un impulso del consumo, pese a la inflación que va claramente en aumento y que puede dar al traste con muchas de las previsiones económicas.
Quizá por eso, la valoración de estos datos que ha realizado el vicelehendakari Mikel Torres ha sido de satisfacción contenida y de llamamiento a la prudencia. “Debemos seguir siendo prudentes. Hay riesgos que tenemos que anticipar y seguir de cerca”, ha señalado el también consejero de Economía, Trabajo y Empleo, recordando que la inflación se ha situado en agosto en el 4,5%, que continúan las tensiones en Oriente Medio, con posibles efectos sobre los precios energéticos, y que se mantiene la incertidumbre comercial derivada de los aranceles impuestos por Estados Unidos. “Si estas tensiones se prolongan, podrían terminar afectando a nuestra industria y al poder adquisitivo de las familias, por lo que debemos estar atentos a su evolución”, ha señalado Torres.
Con todo, ha valorado que las cuentas del segundo trimestre confirman un “crecimiento sólido” de la economía vasca, apoyado en el consumo, la inversión y la creación de empleo, con una estabilización de la industria, “aunque todavía incipiente”. A la consolidación industrial puede contribuir la mejora en el entorno europeo, con crecimientos del 1,2% respecto al año anterior. Es uno de los destinos fundamentales de las exportaciones vascas. “Para Euskadi resulta especialmente relevante la recuperación de Alemania, con la que mantenemos estrechos vínculos industriales y comerciales. Aunque su crecimiento sigue siendo moderado”, ha señalado Torres.
En concreto, el PIB vasco ha crecido entre abril y junio un 2,3% respecto al mismo periodo del año anterior y un 0,7% en comparación con el trimestre precedente. Pero más allá del crecimiento puntual, los datos muestran una evolución positiva que se mantiene en el tiempo, con 22 trimestres consecutivos con avances superiores al 2%, según han recordado desde el Economía. “Confirman la capacidad de resiliencia de Euskadi en un contexto económico internacional exigente”, ha afirmado el vicelehendakari.
El consumo y la inversión han sido los que han impulsado el crecimiento, con un aumento del 2,9% interanual en el consumo de los hogares, pese al repunte de la inflación, y un 3,7% en el consumo público. También avanza la inversión con hasta un aumento del 4,5% en la realizada en bienes de equipo.
Por sectores, hay una recuperación de la industria, aunque de momento muy ligera. La industria manufacturera creció un 0,7% el segundo trimestre frente a la caída del 0,2% del anterior, y la industria en general aumentó un 0,5%. Pese a la buena noticia de este incremento, el motor del crecimiento del PIB se mantiene en el sector servicios, con un aumento del 3%.
El saldo exterior ha contribuido de forma negativa a la evolución interanual del conjunto de la economía vasca durante el segundo trimestre. En concreto, las exportaciones de bienes y servicios han ascendido un 0,9% en términos interanuales, mientras que las importaciones han sido un 2,3% superiores a las observadas el segundo trimestre del año anterior.
En cuanto al empleo, ha crecido un 1,3% en relación con el segundo trimestre de 2025, tras un ascenso del 0,4% respecto al trimestre precedente. El departamento ha destacado que esto supone que se han creado 13.238 empleos en este año, además con un aumento de la productividad por puesto de trabajo de un 1%, “consolidando una senda de mejora de la eficiencia económica”.
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