Mahmoud Al-shaer, escritor y activista palestino: “No creo que Israel nos dé una oportunidad”
Mahmoud Al-shaer (Rafah, 1990) es escritor, poeta y activista cultural palestino. Residente en la Franja de Gaza hasta octubre de 2025, fue trasladado a España junto a su esposa y su hija a través de un programa de evacuación debido a los problemas médicos de la menor. Casado y padre de mellizos, vive además una situación marcada por la separación familiar: su hijo permanece en Turquía junto a su madre desde hace tres años, un periodo durante el que no han podido reencontrarse.
Al-shaer es fundador de ‘28 Magazine’, un proyecto cultural palestino creado en 2013 como plataforma digital para escritores, artistas y agentes culturales. La iniciativa amplió su actividad con la apertura de la ‘28 Gallery’ en Rafah en 2019 y, posteriormente, con la puesta en marcha de un segundo espacio comunitario en la ciudad de Gaza gracias a una colaboración con el Instituto Goethe. Antes del genocidio, ambos centros acogían exposiciones, conferencias, talleres y actividades dirigidas a fomentar la creación artística y la participación cultural de la comunidad.
El 7 de octubre de 2023, la vida de Al-shaer y de su entorno cambió por completo. Una nueva realidad los arropó de miedo e incertidumbre, acompañado de un arrebato de lo que significa normalidad. Siete meses después de su traslado a España, Al-shaer continúa trabajando en proyectos culturales íntimamente relacionados con su país. Debido a su participación en la nueva programación, ‘Pensar la interrupción’, del centro de estudios AMA del museo Artium de Vitoria, Al-shaer ha realizado una visita a Euskadi. En un bar ubicado en Pasaia, mientras se prepara para la clientela del mediodía, el escritor palestino le cuenta a elDiario.es/Euskadi sobre su experiencia en Gaza y, sobre todo, cómo la escritura fue esencial en ella.
Su último libro se titula ‘I Am Still Alive: Dispatches from Gaza’. La primera parte del título coincide intencionalmente con una de las obras de On Kawara de 1969. ¿Por qué era importante para usted recuperar esa frase?
Cuando comenzó el genocidio me quedé en shock. Sentí que había perdido mis palabras, mi diccionario y mi capacidad de dar significado a las cosas. Pensaba que no tenía la capacidad de describir exactamente lo que estaba ocurriendo ni lo que estaba sintiendo. No fue hasta el 9 de enero de 2025 cuando volví a escribir. Escribí sobre cuánto echaba de menos la vida normal y cuánto la necesitaba. Envié esos textos a algunos amigos porque no estaba seguro de si debía estar escribiendo sobre esto en un momento tan terrible. Al final me animaron a seguir y eso me dio una nueva misión: ofrecer un detalle cotidiano de la vida en tiempos como estos. Recuerdo haber buscado información sobre la Nakba, el éxodo de 700.000 palestinos en 1948 tras la creación del Estado de Israel al final de la Segunda Guerra Mundial, y lo que más me sorprendió fue la ausencia de detalles sobre la vida diaria de las personas. Con mi libro quiero mostrar que la gente sigue viviendo, aunque sea en una situación anormal. Eso es lo que significa ‘I Am Still Alive’.
¿Qué aspectos de la vida cotidiana en Gaza cree que siguen siendo invisibles para quienes están fuera de la ciudad?
El sentido de la normalidad. Nuestras vidas cambiaron por completo. Si preguntas a cualquier persona de Gaza qué significa la normalidad, su respuesta habrá cambiado desde el 7 de octubre de 2023. Antes teníamos edificios; ahora usamos tiendas de campaña para los comercios, para dormir, para cualquier cosa. La gente de Gaza tiene ahora una nueva definición de las peores pesadillas. Otra cosa que creo que sigue siendo invisible es el dinero. Puedes tenerlo y aun así no significa que puedas comprar algo. Durante la época de hambruna podías tener dinero, ¿verdad?, pero la gente empezó a pelearse por la comida porque simplemente no había.
En su libro describe una violencia extrema, pero también la normalidad. ¿Por qué quiso documentar ambas cosas y no solo una de esas experiencias?
Para llegar a sentir esa normalidad hay un primer impacto detrás. Por ejemplo, si encontrara un charco de sangre justo al lado de mi tienda de campaña, al principio tendría miedo. Pero si esa sangre sigue allí cada mañana, acabo acostumbrándome a su presencia y lo normalizo. También tratamos la muerte de una manera diferente. Uno de mis primos murió durante el primer mes del genocidio y fue uno de los peores dolores que he sentido. Años después, mi tío fue asesinado mientras intentaba conseguir comida durante la época de hambruna, pero no me dolió tanto como la muerte de mi primo: me había acostumbrado a perder gente de esa manera. La violencia se ha convertido en parte de nuestra normalidad después de tres años viviendo bajo un genocidio.
Ha descrito la escritura como una forma de resistencia. ¿Puede explicar por qué?
La escritura se convirtió para mí en una forma de sanar. Me daba la capacidad de nombrar las cosas y hacerlas visibles, además necesitaba hacerlo. Fue un buen ejercicio para entender mi vida y entenderme a mí mismo; me ayudó mucho con mi salud mental.
¿Cree que obras como la suya y el trabajo de otros artistas palestinos pueden preservar la memoria y la historia a pesar de la destrucción de Palestina?
Por supuesto. Incluso antes del genocidio ya trabajaba con ese objetivo. Formo parte de un colectivo llamado Dahaleez que comparto con otros artistas palestinos, como actores, músicos y escritores. Nos reunimos cada semana para recordar cómo eran nuestras vidas antes del genocidio y para hablar de nuestros proyectos. Además, 28 Magazine ha reforzado su plataforma online para que podamos seguir publicando y mantener viva nuestra voz. También publicamos Letters from Gaza, una recopilación de textos de treinta y tres escritores palestinos, entre ellos yo mismo. Tres de nuestros colaboradores murieron durante el proceso.
En un momento en el que se pueda reconstruir Gaza y Palestina, ¿qué cree que será necesario más allá de levantar edificios e infraestructuras?
Sinceramente, no puedo imaginar un momento en el que podamos empezar a reconstruir. Creo que no tuve ningún tipo de infraestructura real en mi vida hasta que llegué aquí, aunque es algo necesario. Esto es demasiado difícil de imaginar porque no creo que Israel nos permita tener esa oportunidad. Cada vez que pensamos que algo puede cambiar, no cambia: un falso alto el fuego, una etapa de hambruna... ¿Cómo puedo imaginar la posibilidad de reconstruir Palestina?
¿Qué le gustaría que sintieran o comprendieran los lectores después de leer 'I Am Still Alive'? ¿Qué quiere que piensen tras leer sus crónicas?
A través de mi vida cotidiana, de mis detalles diarios, de mis sentimientos y de mis miedos, quiero que los lectores comprendan las historias que hay detrás de la gente común. En las noticias la gente conoce los hechos y las decisiones trágicas tomadas por los gobiernos, pero no conoce las experiencias de vida, nuestros detalles, ni cómo conseguimos seguir vivos durante un genocidio.
0