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Nereo insiste en que nunca fue socio de Piterman y desliza que se falsificó su firma en las cuentas del Deportivo Alavés

Pepe Nereo, Nenê y Dmitry Piterman, con una banderola del Deportivo Alavés al fondo

Rubén Pereda

Vitoria —

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Pepe Nereo, quien fuera mano derecha de Dmitry Piterman al frente del Deportivo Alavés entre 2004 y 2007, ha deslizado en la última sesión del juicio contra él que desde el club se falsificó su firma en las cuentas de resultados. “Ahora me doy cuenta de lo que es ser consejero. Tarde”, ha lamentado en la sesión de la mañana de este miércoles, tras la que el juicio ha quedado visto para sentencia. En su declaración, ha subrayado que en el club “nunca había un duro” en aquella época y que por ello duda que se pudiesen hacer pagos irregulares con dinero de la caja, como habían apuntado ya tanto los administradores concursales como un perito. “La vida societaria era muy peculiar, unipersonal”, ha dicho sobre el modo en que Piterman gestionaba el club, para así descargar el desfalco de las cuentas del club sobre los hombros de una persona que no ha podido ser juzgada por estar ausente.

Nereo, que está siendo juzgado en solitario por el desfalco del Alavés después de que Piterman lo dejase solo y no se presentase ante el tribunal, fue miembro del consejo de administración y mano derecha del presidente, con el que llegó procedente del Racing de Santander. “Voy a responder a todo. Hay cosas que igual tengo olvidadas por el ictus. Cambio a veces los verbos, pero intentaré contestar a todo”, le ha hecho saber al tribunal antes de comenzar con su declaración. Sus primeras labores en Vitoria, según ha relatado, estuvieron relacionadas con la seguridad y luego se quedó para estar presente en el “día a día”, estando “un poco pendiente [para] ir sabiendo cómo funcionaba la empresa”. Y ha recalcado: “Yo le daba información [a Piterman], pero él era el que luego hacía y deshacía”. Es la misma idea que trasladó este martes Enrique Pérez Martínez, que lo fue todo -abogado, delegado, secretario técnico, gerente y consejero del consejo de administración- en el Alavés: “Piterman hacía y deshacía. El resto, incluido el señor Nereo, éramos meros acompañantes”.

La estrategia de la defensa se ha basado en todo momento en rebajar la capacidad de acción y decisión que Nereo podía tener en un club en el que, según sus propias palabras, a Piterman se le podía decir que hacían falta Kleenex, pero que luego sería él el que decidía “si tenían que ser de papel o de plástico”. “Nunca he tenido negocios con él. Nunca jamás he tenido ninguna sociedad ni vínculo mercantil”, ha reiterado Nereo, para desligarse del que fuera su jefe. “Si traer celo era ser el brazo ejecutor de Piterman...”, ha ironizado su abogado. Nereo se enfrenta a una posible pena de prisión por apropiación indebida y tres delitos de falsedad contable. La Fiscalía pide para él siete años de cumplimiento íntegro, además del pago de una multa de 15.000 euros, mientras que los actuales gestores del club, que tras aquella gran crisis pasó a formar parte del grupo del Baskonia de Josean Querejeta, elevan la petición a los nueve años y medio.

En la exposición de las conclusiones, el abogado de Nereo ha admitido que el único asunto que le afectaría “tangencialmente” sería el de la contratación de las empresas de su propiedad para prestar servicios al Deportivo Alavés. En su declaración, los administradores concursales del club y un perito constaron que se emitieron facturas por el mismo concepto y en la misma fecha. Nereo, sin embargo, ha incidido en que con Piterman se instaló un ambiente muy hostil, de manera que había que traer de otros lugares a controladores de acceso, azafatas y hasta a la persona encargada de encarnar a la mascota. Aunque las facturas extendidas al Alavés desde las empresas de Nereo eran correlativas y por tanto la Fiscalía y la acusación particular intuyen que el club era el único cliente, Nereo ha defendido que los servicios no estaban “solapados”. Ha puesto como ejemplo que se podía girar una factura a una empresa por el control de acceso de unas cuantas puertas del estadio y otra igual a otra empresa por el control del resto. La defensa ha reiterado una y otra vez que los servicios se prestaron, que eran por diferentes conceptos aunque fueran similares y que no hay prueba de que hubiera queja alguna.

“No tenía la llave”

Antes de la declaración de Nereo, que se ha producido justo antes de la exposición de las conclusiones, tanto los administradores concursales del club como el perito que declaró por petición de la acusación particular habían apuntado a la existencia de pagos con dinero tomado directamente desde la caja. “Lo desconozco. Me extraña, porque nunca había un duro. A mí se me pagaba el sueldo en la misma fecha que a los demás, pero para los gastos tenía que esperar a pasar cuatro o cinco facturas juntas porque no había dinero. Sí había una caja fuerte en el club, pero Pepe Nereo no tenía la llave”, ha aseverado el acusado durante el juicio, refiriéndose a sí mismo en la tercera persona.

El perito también ha elevado hasta los 792.000 euros los gastos que el Deportivo Alavés pagó al Gran Hotel Lakua, el único de cinco estrellas de la ciudad, cuando estaba gestionado por Piterman y Nereo. Ha hablado de “cifra astronómica”. Nereo, sin embargo, se ha referido a una única habitación que podían usar tanto él como otras personas que la requiriesen. Lo habitual, sin embargo, era que llegase de Santander para trabajar y volviese allí una vez concluida la jornada. “Como tenía negocios en Santander, pacté que se me pagarían los gastos de gasolina”, ha aseverado.

Nereo, que también ha alegado en repetidas ocasiones que hace tres años le robaron la “documentación de cuarenta años”, ha insistido en que nunca hubo reuniones del consejo de administración y en que no recuerda haber firmado las cuentas de resultados del club en ninguna ocasión. A lo largo del juicio, ha vuelto a rescatar el comodín de la amenaza de la banda terrorista ETA para justificar que se le generase al club un quebranto de 2,1 millones de euros para la implementación de seguridad privada. Aunque no se han encontrado pruebas de ello a lo largo de la investigación, la defensa ha aportado unos documentos que probarían que estuvieron en listas elaboradas por el 'comando Donosti' del grupo armado. Este miércoles, sin embargo, Nereo ha achacado los primeros gastos en seguridad a la situación de tensión que fue germinando en la ciudad entre los aficionados del equipo de fútbol y la directiva. “A raíz de las movilizaciones que empezó a haber, con pintadas y amenazas telefónicas, la Ertzaintza, la Guardia Civil y la Policía Nacional aconsejaron que hubiera seguridad”, ha sostenido. “El señor Piterman era un elemento distorsionador de la paz en Vitoria. Las personas que lo rodeaban vivían en un permanente estado de tensión”, ha abundado su abogado, que ha sostenido que la Fiscalía y la acusación particular no han probado ni la autoría de su cliente ni que actuase con dolo.

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