Beiras llama a la unidad de una Anova en la que los críticos quedan fuera de la dirección

Beiras abrió la puerta a concluir su "epílogo" si Anova no salía de su asamblea "congruente" con sus principios

Anova acabó su segunda asamblea y remató su “proceso constituyente” tras sus dos primeros años de vida con la victoria de la actual dirección y las llamadas a la unidad de su líder, Xosé Manuel Beiras, consciente del malestar de un sector crítico que quedó fuera de la coordinadora nacional y a la que solo accedió con tres militantes gracias a la corrección de género del sistema de listas abiertas.

Además, la corriente crítica Cerna perdió también las votaciones de sus enmiendas a las tesis políticas y organizativas, por lo que la actual dirección sacó adelante sus propuestas y volvió a insistir en su apuesta por una acumulación de fuerzas en la izquierda y en “abrirse” para un frente amplio tras un cónclave que había debido dar por “concluido” el proceso constituyente de la formación.

“Anova tiene que aspirar a representar a la mayoría de la gente corriente, respetando el ideario republicano”, aseguró su portavoz nacional en funciones, Xosé Manuel Beiras, en el cierre del cónclave, donde añadió que “la plutocracia que domina los pueblos es el enemigo” y que la “diversidad en el común” es la que debe “enfrentarse a ella”. Sigue así la “línea política” marcada por la actual dirección, que apuesta por un frente popular que siga acumulando fuerzas.

Antes del inicio de la asamblea, Beiras había abierto la puerta a finalizar lo que él incluso denominó su “epílogo”, su última etapa en la primera línea política, en el caso de que Anova no mantuviese tras el cónclave la “congruencia” con sus principios fundacionales. Y por tanto, si no salían adelante los propósitos de la actual dirección. Salieron adelante a pesar de continuar la división.

“No sobra nadie y aquí no hay ningún traidor; y a partir de este momento se acabó el volver a enzarzarse en si somos así o asado”, reclamó Beiras en un mensaje dirigido a la paz interna tras momentos que, según dijo, “dieron asco”. Además, en alusión al BNG, aseguró que lo que “diferencia”Anova de otro “nacionalismo organizado” es el “internacionalismo”. “Es indispensable abrirnos”, insistió apoyando las tesis oficiales en el eterno debate sobre la ampliación de un frente que permita un bloque amplio y diverso contra la derecha. No obstante, dejó claro los ideales de la formación para aclarar que sí quieren “ser independientes” tras volver a defender la apuesta por incluirse en la coalición de izquierdas en las elecciones europeas.

Beiras pidió “un ejercicio de humildad” a todos y ante un “enemigo que está donde está”. “Forzosamente tiene que haber ópticas diferentes del proyecto común, y eso además es bueno y necesario”, aseguró, pero insiste en que “la diversidad tiene que ser convergente en el proyecto común”.

Durante la jornada del domingo, la corriente crítica Cerna perdió la votación de su enmienda a la tesis política en la que solicitaba que la formación renunciara “expresamente” la presentarse a las elecciones locales para apoyar y diluirse en las mareas ciudadanas y procesos ciudadanas que se están desarrollando en varias villas y ciudades gallegas. A pesar del apoyo evidente del conjunto de Anova a los movimientos populares, la asamblea decidió rechazar esta propuesta para estudiar así cada caso concreto en cada una de las localidades, dado que en muchas de ellas no será posible a presentación de plataformas ciudadanas.

Antes, el sábado, la actual dirección también impuso su postura para que la asamblea tan sólo eligiese la coordinadora nacional -el máximo órgano de decisión entre asambleas-, de modo que esta sea la que luego escoja un portavoz o portavoces para toda la organización, que es la propuesta que defiende Xosé Manuel Beiras y que fue explicitado a través de un acuerdo verbal en los primeros debates.

La forma de escoger la dirección se impuso frente a las enmiendas de la corriente contraria a la dirección, que abogaba por que fuera la asamblea a que escogiera el portavoz nacional, tal y como ocurrió en el anterior cónclave y de donde Beiras salió como líder.

Los resultados, en esta ocasión, fueron claros pero dejaron una formación dividida. La militancia apoyó mayoritariamente a los candidatos del sector oficial, que revalidaron sus cargos en la coordinadora nacional, de la que quedaron fuera los críticos. De hecho, las tres representantes que entraron en ella tras la corrección de género ya aseguraron que meditan dejar sus puestos.

Cerna, la corriente crítica interna, censuró el sistema de elección que obligó, según dicen, a una polarización entre dos formas de entender al estrategia política: la que lideran Xosé Manuel Beiras y Martiño Noriega, los dos más votados para la coordinadora nacional, y la que lideran Mario López Rico o Luis Eyré, que quedaron fuera de la dirección al no conseguir los apoyos suficientes.

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