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EEUU monta campamentos de internamiento para niños en una zona con temperaturas de 41 grados

El coste de encerrar a estos niños en estos campos es de 775 dólares por persona y noche, varias veces más caro que permitir a padres e hijos estar juntos en los centros de costumbre tras cruzar la frontera

Manifestantes contra la separación de los hijos de inmigrantes en Texas cerca de la frontera con México.

Manifestantes contra la separación de los hijos de inmigrantes en Texas cerca de la frontera con México. EFE

El Gobierno ha levantado un campamento de tiendas en una zona cercana a la frontera con México para albergar a niños y adolescentes a los que se ha separado de sus padres inmigrantes sin papeles. Situado en la localidad texana de Tornillo, incluye varias tiendas con 450 camas, que cuentan con aire acondicionado, y baños portátiles en el exterior. La temperatura máxima estos días en esa zona es de 41 grados. 

En cada tienda, hay literas con un espacio total para unos 20 niños. Las autoridades han impedido el paso a varios periodistas que querían examinar su interior. Una congresista del legislativo de Texas sí pudo entrar y dijo después que "al menos los chicos están seguros". 

Una foto del interior de esas tiendas revela que las literas están pegadas entre sí y sólo dejan un estrecho pasillo central entre ellas. La salida de aire frío de la instalación del aire acondicionado genera mucho ruido por su tamaño, por lo que no dejaría dormir a nadie si estuviera encendida durante la noche. 

El coste de encerrar a estos niños en estos campos es de 775 dólares por persona y noche, según una fuente del Departamento de Salud y Servicios Sociales citada por NBC News. La cifra es muy superior al coste habitual de recluirlos junto a sus padres en las instalaciones habituales para internar a los mexicanos y centroamericanos que intentan cruzar la frontera, entre 256 y 298 dólares en el caso de varios locales utilizados en Texas.

La razón del alto coste radica en la urgencia en facilitar seguridad, equipos de aire acondicionado, personal médico y de otro tipo contratado por la Administración para albergar a tantos detenidos, adultos y menores, en tan breve espacio de tiempo.

Hasta ahora, los inmigrantes no eran separados de sus hijos y las familias podían seguir juntas antes de comparecer ante un tribunal de inmigración. Pero si solicitaban asilo político, eran puestos en libertad a la espera de la decisión, y eso es lo que ahora quiere evitar Donald Trump. Separar a los hijos de sus padres es una forma de presionarles para que acepten la deportación rápida de vuelta a México como condición a poder recuperar a sus hijos.

La secretaria de Seguridad Interior, Kirstjen Nielsen, responsable de ejecutar la política inmigratoria, tuvo la oportunidad de probar el rechazo que ha causado las medidas de Trump contra los inmigrantes. En un restaurante de comida mexicana de Washington en el que cenaba, varias personas convocadas por el grupo Democratic Socialists of America, además de algunos comensales, abuchearon a Nielsen y a la persona que le acompañaba.

"¿Cómo puede disfrutar de una cena mexicana cuando está deportando y encarcelando a decenas de miles de personas que han venido a pedir asilo en Estados Unidos?", le gritó una persona. "Si los niños no pueden comer en paz, tú no comerás en paz", dijo otra. 

Dos guardaespaldas estaban de pie junto a su mesa. Nielsen no habló con los manifestantes y abandonó el restaurante poco después de empezara la protesta.

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