El ‘bolsonarismo’ implosiona el Tribunal Supremo brasileño por dentro para desbaratar la campaña de Lula
El Supremo Tribunal Federal (STF) ha engullido la campaña electoral de Brasil. La bomba atómica cayó a comienzos de septiembre, cuando el exministro bolsonarista André Mendonça filtró supuestas conversaciones en WhatsApp entre su compañero en el Supremo Alexandre de Moraes y Daniel Vorcaro, presidente del Banco Master, protagonista del mayor escándalo de corrupción de las últimas décadas. La filtración selectiva de la investigación del Banco Master, que incumple la normativa y protege a otros miembros del Supremo, intentaba probar que Alexandre de Moraes, conocido popularmente como Xandão, recibió favores de Vorcaro, entre ellos, contratos millonarios para el despacho de abogados de su mujer.
La filtración dejó desconcertada a la izquierda y a la campaña oficial de Lula da Silva: Xandão, que lideró el juicio contra Jair Bolsonaro y la trama golpista, puede estar implicado en el mismo caso de corrupción que salpica a Flávio Bolsonaro por la financiación irregular de la película Dark Horse, un biopic sobre su padre. La ofensiva sobre Xandão, el villano oficial del bolsonarismo, es una bocanada de oxígeno para la campaña de Flávio: con el Supremo en el epicentro del caso de corrupción del banco Master, sus menciones en redes sociales pasaron segun un estudio de Datrix. del negativo (-34,1) al positivo (+25,2). Mientras la izquierda estaba procesando el golpe, Mendonça realizó una jugada radical: el martes ocho de septiembre cesó al director de la Policía Federal (PF), Andrei Rodrigues, por “estar espiándole”. La dimisión de Andrei Rodrigues, pieza clave en el juicio contra la trama golpista y del escándalo del Banco Master, fue ilegal, porque apenas el presidente de Brasil tiene potestad para nombrar o dimitir a dicho cargo. A ritmo de serie audiovisual, el thriller judicial dio un vuelco un día después, cuando Flávio Dino, ministro del Supremo nombrado por Lula, atendió un recurso y restituyó a Andrei Rodrigues en su puesto y reveló un nuevo escándalo de corrupción: dinero público que un diputado bolsonarista desvió ilegalmente hacia la película Dark Horse.
El ministro Edson Fachin, presidente del STF, estuvo fuera de juego hasta finales de la semana pasada. Presionado por la fiscalía, Xandão y el propio gobierno Lula, intervinó finalmente para intentar acabar con la guerra de medida cautelares de sus ministros. Por un lado, convocó una sesión extra ordinaria, celebrada ayer, para que los miembros del Supremo votasen si procede investigar a Alexandre de Moraes o no. Por otro lado, Fachin ordenó el fin del sigilo sobre la investigación del Banco Master que implica especialmente al campo político conservador de la clase política. Como resultado, el escándalo de Dark Horse volvió a la luz. Y se hizo pública una sorpresa: Flávio Bolsonaro era investigado por el Supremo desde julio. André Mendonça, relator de la investigación del caso Master, lo había ocultado, así como la vinculación con el escándalo de dos de los ministros bolsonaristas del Supremo, Luiz Fux y Kassio Nunes Marques. Nuevos audios filtrados a la prensa antes de la sesión extraordinaria de ayer enfangan aún más a los ministros bolsonaristas de la suprema corte. ¿Hasta qué punto el huracán del Supremo da alas a Flávio Bolsonaro y perjudica a Lula?
Lula baja en las encuestas
El protagonismo ganado por André Mendonça, al que Jair Bolsonaro definió como “terriblemente evangélico”, ha involucrado a las iglesias en la campaña de Flávio. Incluso las poderosísimas Igreja Universal y Assembléia de Deis, que no estaban apoyando abiertamente al candidato bolsonarista, están surfeando la ola Mendonça. “Estoy viendo una serie de movimientos que dialogan mucho con esa figura de André Mendonça, que ayuda muchísimo a Flávio Bolsonaro”, aseguró Thiago Bronzatto, editor de Política del periódico O Globo, en el videopodcast Fora da Bolha. La prestigiosa columnista Mônica Bérgamo considera que la guerra civil del Supremo “se ha mostrado peor para el presidente Lula que para el senador Flávio Bolsonaro”. Por su parte, el veterano periodista Josias de Souza tilda la situación de Lula como dramática: “Podemos decir que la crisis del STF es más perjudicial para Lula que para Bolsonaro. Aunque puede atenuarse. Hay que ver cómo reaccionarán los electores a la apertura del sigilo del Banco Master, porque ahora ya se habla de la implicación de Flávio Bolsonaro”.
Todas las alertas se encendieron en el Partido de los Trabajadores (PT) el pasado jueves, cuando Atlas-Intel, que clavó el resultado electoral de 2022, colocó a Flávio Bolsonaro númericamente por delante de Lula en el segundo turno: 46,4% frente a 46,2% de Lula. Sin embargo, DataFolha, la encuesta más tradicional, trajo el viernes: cierto alivio a las izquierdas 46% para Lula, 44% para Flávio, en empate técnico. La encuesta del Quaest de este lunes, que registró un aumento de desconfianza en el Supremo, coloca de nuevo a Flávio Bolsonaro por delante: 42% de los votos en el segundo turno, frente al 40% de Lula. ¿Hay espacio para la reacción del PT?
Un Supremo radioactivo
Tras la bomba atómica de Mendonça, Lula pidió la retirada del sigilo del caso Master. Unos días después, el presidente se alejó de Alexandre de Moraes, al afirmar que “si es culpable, tiene que pagar por ello”. Moraes, durante la sesión extraordinaria afirmó que jamás benefició a Daniel Vorcaro y denunció la ilegalidad e inconsistencia de las pruebas presentadas por Mendonça. Moraes acusó a Mendonça de proteger a un grupo político concreto y de ser parte de un grupo golpista, en una sesión bronca y tensa. Flávio Dino pidió a última hora de ayer una “vista”, lo que retrasa hasta noventa días la sesión. Para la campaña política de Flávio Bolsonaro, sea cual sea el resultado de la sesión extraordinaria para evaluar la investigación contra Alexandre de Moraes, es un gana-gana. Refuerza su narrativa de que el Supremo es un órgano autoritario alineado con el presidente Lula. Y que la prisión de Jair Bolsonaro fue ilegal.
El PT intenta alejarse a toda costa del huracán del Supremo, ya que considera a Moraes la criptonita de la extrema derecha. Lula convocó el pasado domingo 13 (número asociado al PT en las urnas electrónicas) un día de militancia en todo el país. Las calles se llenaron de banderas, camisetas, actos, conciertos y caminatas rojas. Diferentes movimientos sociales y colectivos activistas están despertando del letargo para sumarse a la campaña. Por ejemplo, el influyente podcast izquierdista Calma Urgente ha activado una campaña para ayudar a llevar a los ancianos a los colegios electorales, ya que el 56,2% de los mayores de sesenta años se inclina por Lula, frente al 37,1% de Bolsonaro.
El PT quiere esquivar el huracán del Supremo para reintroducir en la campaña las políticas públicas de su gobierno: los buenos datos de empleo, la inflación controlada, la exención de impuestos a quien gana menos de 5.000 reales (unos 800 euros) o el apoyo de Lula al fin de la escala 6 x 1 (que obligaría por ley a que los trabajadores tengan dos días de descanso por semana, a la que se opone Flávio). Además, para navegar en el una campaña polarizada, sucia, sembrada de fake news y vídeos elaborados con Inteligencia Artificial, la campaña B del PT ha lanzado un site recopilando todos los casos de corrupción de Flávio Bolsonaro desde que entró en la política.
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