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Cárcel, protestas y alta tensión política: Senegal vota tras los amagos turbulentos de aplazar las elecciones

Un manifestante sostiene una bandera senegalesa sobre un autobús durante unas protestas en la explanada del estadio Leopold Sedar- Senghor, en Dakar.

Soraya Aybar Laafou

Dakar —

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Dos grupos de jóvenes se sientan alrededor del plato del día: yassa poulet. En la oscuridad de una sala, la cocina ha terminado de ebullir y los despachos colindantes han quedado, por un momento, abandonados. En el centro de operaciones de Y’en a Marre, el movimiento popular ciudadano de Senegal fundado en enero de 2011 por un colectivo de raperos, periodistas y estudiantes, los cambios en la fecha de las elecciones presidenciales han irrumpido con fuerza en la planificación de eventos y actividades. “Nosotros nunca hemos abandonado las calles y no lo haremos ahora”, dice Aliou Sané, de 42 años, coordinador general del movimiento.

Sané, panafricanista, defensor de los derechos humanos y periodista, acaba de salir de prisión. Allí ha pasado cuatro meses y 10 días. Fue detenido mientras intentaba visitar y reunirse con Ousmane Sonko, exlíder de la oposición y del partido político Patriotas Africanos de Senegal por el Trabajo, la Ética y la Fraternidad (PASTEF). “Yo viví una detención arbitraria, sin precedentes ni un juicio justo, igual que miles de activistas y manifestantes senegaleses”, añade Sané, que también es coordinador adjunto de la plataforma Forces vives du Sénégal (F24).

A pesar del encarcelamiento, Sané cuenta que su estancia entre rejas fue un alimento para sus inquietudes como activista. “Me he dado cuenta de que hay mucho que contar y hacer dentro de las cárceles de nuestro país. Hay ciudadanos que no han sido juzgados, que son maltratados y cuyas condiciones físicas y sanitarias son deplorables”, añade.

Sané salió de prisión en medio de la vorágine electoral y el culebrón político entre Macky Sall, presidente de Senegal, y el Tribunal Constitucional, que le instaba a convocar los comicios antes de que expirara su mandato. Finalmente, el país vota este domingo tras el amago fallido de aplazar las elecciones. “Mi salida coincide con una ley de amnistía que el presidente anunció de la noche a la mañana. No quiero que mi liberación sea un lavado de cara para Macky Sall”, declara con un tono de voz más elevado.

El pasado 14 de marzo, y en plena celebración del mes santo de Ramadán, miles de personas inundaron las calles del país para celebrar la salida de prisión de otros dos rostros políticos y activistas: el del principal líder de la oposición, Sonko, y su número dos y candidato a las elecciones, Bassirou Diomaye Faye. La medida se materializó tras el pistoletazo de salida en la carrera presidencial y una semana después de que la Asamblea Nacional aprobara la ley de amnistía, en la que se condonan aquellos delitos producidos en el marco de las protestas políticas en 2021.

A la espera de los encarcelados

La nueva ley de amnistía cubre los actos políticos desde 2021. Alrededor de 1.000 personas, entre los que destacan activistas y opositores políticos, fueron detenidas aquel año, según el Alto Comisionado de la ONU para los Derechos Humanos. “Algunos de sus compañeros han salido ya de prisión, pero él todavía no”, cuenta Farma Diouf. La mujer, en medio de una de tantas manifestaciones en la capital senegalesa por la liberación de los presos políticos, sostiene en su teléfono móvil una fotografía de su marido. “Fue detenido el 19 de junio de 2022 junto con otras 11 personas. Su nombre es Abdou Azizu y tiene cuatro hijos en casa. Están esperándole”, añade.

Con la voz entrecortada, Farma cuenta que su marido fue detenido por las fuerzas de seguridad especial de Senegal por manifestarse en contra del presidente Sall, al que describe como “un dictador”. La historia de Abdou se repite en diferentes rincones de la ciudad, en distintas formas y por varios motivos. “A un conocido lo llevaron a prisión por publicar propaganda a favor de Sonko y el PASTEF en su cuenta de Facebook”, cuenta otro de los asistentes en la misma manifestación. Además de Naciones Unidas, la coalición F24, que también protestó en contra de un tercer mandato de Sall, y otras plataformas como Aar Sunu Election también han denunciado la arbitrariedad de las detenciones y la ausencia de derechos fundamentales como la libertad de expresión, reunión y opinión.

Cinco favoritos para la presidencia

A principios de 2024, Sall retrasó las elecciones previstas para febrero hasta finales de año, en diciembre. Ante las crecientes protestas, el Consejo Constitucional se pronunció en contra del aplazamiento. Como respuesta, Sall se adhirió a la sentencia y finalmente dimitirá el 2 de abril, la fecha prevista para el fin de su mandato. La sociedad senegalesa acudirá a las urnas un mes más tarde de lo previsto, este domingo 24 de marzo.

En las papeletas habrá 19 candidatos que, para salir electos, deberán obtener al menos el 50% de los votos. De lo contrario, los dos más votados pasarán a una segunda vuelta. A pesar de que no hay encuestas oficiales de predicción de votos y posibles ganadores, hay varios perfiles que son más populares que sus homólogos y que llenan los mítines y la propaganda electoral de las calles del país.

Uno de ellos es Amadou Ba, que ya fue primer ministro de Senegal durante 18 meses antes de dimitir para centrarse en la campaña electoral. Además, fue ministro de Finanzas y Economía entre 2013 y 2019, así como ministro de Exteriores entre abril de 2019 y noviembre de 2020. Elegido por Sall como candidato de la coalición Benno Bokk Yaakaar, que en castellano se traduce como “Unidos en la esperanza”, se preveía que fuera uno de los perfiles vencedores, aunque ahora quedará por ver cómo ha salpicado las irregularidades de Sall en sus opciones de ser elegido. 

Otro de los grandes nombres es el de Bassirou Diomaye Faye, que llega a la carrera presidencial bajo el nombre del PASTEF, partido al que Ousmane Sonko no pudo presentarse tras ser imputado por “corromper a la juventud” y condenado a dos años de prisión. Tras la detención y reciente liberación de Faye, sus mítines han atraído a miles de jóvenes senegaleses, que ven en el candidato una reminiscencia de Sonko. 

Por otro lado, Khalifa Babacar Sall, que no comparte sangre con Macky Sall, fue condenado a cinco años de prisión en 2017, por lo que no pudo presentarse a las elecciones presidenciales de 2019. Aun así, ha sido dos veces elegido alcalde de la capital Dakar, es el representante de la plataforma Taxawu Sénégal, de corte reformista socialista bajo el lema “Siente el pulso de Senegal”.

Otros candidatos a la carrera presidencial son Idrissa Seck, que fue miembro del entonces partido gobernante, el Partido Democrático Senegalés, y que tras su expulsión formó un nuevo partido, Rewni, traducido al castellano como “El País”; Aly Ngouille Ndiaye, antiguo ejecutivo de banca e ingeniero civil con una experiencia política parecida a la de Amadou Ba y Anta Babacar Ngom, la primera mujer que se presenta a la presidencia en los últimos años, aunque pocos esperan que obtenga una cuota significativa de votos.

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