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Autor de 'Si Rusia ganara'

Carlo Masala: “Las posibilidades de que lo que venga después de Putin sea mucho más nacionalista son bastante altas”

Carlo Masala, en una foto cedida por la editorial.

Toni García Ramón

Barcelona —
18 de febrero de 2026 22:24 h

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Carlo Masala (Colonia, 1968) tiene un currículum que le convierte en una autoridad en el ámbito de la Defensa y las Relaciones Internacionales: doctor en Ciencia Política y profesor en la Universidad de Múnich. Ha sido director adjunto en el departamento de investigación de la OTAN, en el Defense College de Roma y desde 2024 es director del Centro para la Inteligencia y la Seguridad de la Universidad de las Fuerzas Armadas en Múnich. Así pues, uno puede tener la seguridad de que sus palabras no deben interpretarse solo en el ámbito de la especulación, sino que poseen una relevancia que proviene de la experiencia.

Vale la pena tenerlo en cuenta antes de echarle mano a su último trabajo, Si Rusia ganara (Planeta). En él, Masala se arremanga para entregar un ejercicio de política ficción que tiene mucho de política y poco de ficción, en el que el alemán especula sobre qué pasará en el lustro que viene con el mapamundi mundial y en especial cuál será el papel de Rusia en el orden político mundial que ya se abate sobre Europa de una forma que parece inevitable.

En el libro, Rusia testa los límites de la OTAN, invade países, cambia de presidente y se mueve para dar el abrazo del oso al este de Europa, con la connivencia de algunos agentes que antes podían considerarse aliados, pero que juegan ahora a una equidistancia claramente desconcertante.

Después de leer su libro es difícil no tener pesadillas. Se lee casi como una novela de terror.

Me lo tomaré como un cumplido (sonríe).

Déjeme preguntarle primero, ¿qué porcentaje de todo lo que relata en Si Rusia ganara cree usted que realmente sucederá?

Bueno, nos estamos acercando a la paz que describí en el libro. En ese sentido, sigo pensando que Rusia, si tiene la oportunidad, va a probar la resolución de la OTAN, su tolerancia, sus límites, pero obviamente no estoy seguro al 100%, porque depende de Europa. Básicamente, va a tratar de organizar guerras. Así que incluso con Trump, la probabilidad de que lleguemos a este tipo de escenario está aumentando.

Entonces hablamos de un porcentaje alto.

Sí, un porcentaje alto.

Empecemos desde el principio. ¿Cuál fue el momento en el que se dio cuenta de que tenía que escribirlo?

Tengo que echar la mirada atrás hasta invierno del 2023. Por aquel entonces escribí un breve ensayo para un periódico alemán sobre qué sucedería si Rusia gana, intentando ilustrar las cosas que podrían suceder y que afectarían específicamente a Alemania: qué sucedería en la política alemana. Luego, en verano de 2024, todos los servicios de inteligencia militares de los miembros de la OTAN informaron de que Rusia tendría, en 2028–2030, un ejército capaz de luchar contra un país de la OTAN si así lo deseara políticamente. Ahí comenzó el debate.

La gente decía que los rusos no están tan locos como para atacar a la OTAN, porque podrían encontrarse en una guerra sin saber si podrían ganar. Otros apuntaban al hecho de que el desempeño de las fuerzas armadas rusas es extremadamente pobre en Ucrania, así que ¿cómo podemos pensar que van a atacar a un país miembro de la OTAN? Pensé que tal vez estábamos mirando la cosa de manera equivocada. Tal vez no se trata de atacar a Polonia en su totalidad, sino que Rusia quiere poner a prueba la OTAN. Empecé a pensar cómo podría ser tal prueba, cómo podría parecer, y empecé a escribir el libro.

¿Fue un libro fácil de escribir, o se volvió más difícil a lo largo del camino?

Para ser honesto, no quería escribir este libro así (sonríe). Yo quería hacer un ensayo académico. Así que tuve una cena con mi editor y le conté la historia. Él tenía otra idea en la cabeza y me sugirió escenas que sucedieran en la Casa Blanca y Bruselas, pero yo insistía en un enfoque académico, que era lo que me parecía adecuado. Él dijo que no nos interesaba eso. Así que empecé a escribirlo del modo en que lo escribí: fue sangre, sudor y lágrimas.

Pospuse dos veces la entrega del manuscrito porque nunca había escrito un escenario tan de ficción (risas). Finalmente, lo envié a mi editor y al lector del manuscrito. Estaba convencido de que volverían a decirme que no funcionaba, pero no lo hicieron. Eso sí: fue doloroso escribir estos escenarios literarios.

¿Qué parte del libro o de su estructura fue la más difícil?

Para mí fue hacer los diálogos y la descripción de situaciones y lugares, sin que pareciera aburrido. Todo estaba claro en mi cabeza, pero trasladarlo al libro fue difícil.

Los rusos son actores racionales. Si están convencidos de que OTAN o los países europeos se moverán, no atacarán. Pero son oportunistas; si perciben incertidumbre, explotarán la oportunidad.

Hay una parte que me parece muy interesante y es la dimisión de Putin. ¿En serio creed usted que eso es posible?

Hay un argumento serio y uno no tan serio en ese escenario, pero pensé que necesitaba un elemento de sorpresa. Asumimos que la guerra se termina, Rusia está metida en un enorme desastre económico, así que el presidente debe concentrarse en reconstruir la economía. ¿Por qué Putin debería continuar y lidiar con ese problema? Podría regresar como el gran líder que aumentó el tamaño territorial de Rusia. Así que, si la guerra termina, no es improbable que se resignara, pero solo en caso de que ganara.

La cuestión es que introduje un nuevo presidente ruso porque podría ocurrir algo similar a cuando Gorbachov se convirtió en secretario general. Al principio, Occidente no estaba seguro de si representaba realmente un nuevo enfoque o si era más de lo mismo. Podríamos ver un escenario similar después de esta guerra: si Rusia no amenaza a sus vecinos durante un año y hace ofertas a ciertos países europeos, los políticos podrían comprobar si realmente han cambiado.

¿Crece entonces que el próximo presidente ruso será mejor que Putin?

No, definitivamente no. Hay un detalle curioso y en que en los últimos cuatro o cinco años, la única oposición a esta guerra [la de Ucrania] venía de la línea dura. Nunca hubo un verdadero debate en Rusia sobre si la guerra era necesaria. Solo hubo debates entre Prigozhin, Surovikin y Putin y Gerasimov, donde Prigozhin y Surovikin acusaban a Putin y Gerasimov de ser demasiado suaves contra Ucrania. Las posibilidades de que lo que venga después de Putin sea mucho más nacionalista y complicado son bastante altas.

Rusia está metida en un enorme desastre económico, así que el presidente debe concentrarse en reconstruir la economía.

Ya que hablamos de escenarios futuros, si la OTAN le llamara para pedir consejo, ¿cuál sería su primer movimiento?

Desarrollar una estrategia de disuasión, crear dilemas para los rusos. No solo detenerlos con fuerzas armadas, sino también crear dilemas mediante ciertas posturas de fuerza. Me centraría mucho en eso.

¿Cree que funcionaría?

Los rusos son actores racionales. Si están convencidos de que la OTAN o los países europeos se moverán, no atacarán. Pero son oportunistas; si perciben incertidumbre, explotarán la oportunidad.

Dice el historiador Antony Beevor que el propósito real de Putin es reconstruir el imperio ruso y que la adquisición de nuevos territorios es primordial para ese propósito. No sé si está usted de acuerdo.

No creo que quieran reinventar la Unión Soviética, lo que quieren es influencia. Tener influencia sobre sus vecinos y más allá es lo que define su gran poder. Esto es exactamente lo que Putin busca. ¿Estás familiarizado con la novela Child 44? Bueno, esa novela fue prohibida en Rusia y yo no lograba entenderlo: ¿si está ambienta en la época de Stalin, por qué le molestaría a Putin en absoluto? Así que hablé con algunos amigos rusos y me dijeron que Putin admira sobre todas las cosas a Pedro el Grande y a Stalin. Es bueno tener eso en mente cuando analizamos su figura.

¿Cómo valora el papel de Donald Trump en todo esto?

Donald Trump es un conseguidor para los rusos. Cuando el presidente de Estados Unidos dice estar dispuesto a mediar entre la OTAN y Rusia sobre la seguridad europea me asalta cierta perplejidad porque la última vez que miré la lista de miembros de la OTAN, Estados Unidos era un miembro prominente de la alianza Atlántica, así que al salirse de la OTAN para lo que ellos llaman ‘mediar’, facilita lo que Rusia quiere. Incluso con Groenlandia, estuvo intentando debilitar la percepción de protección del artículo 5 para los aliados, aumentando el riesgo de acción rusa. Pero nada ocurrió. ¿Por qué? Porque los mercados financieros se desplomaron y Trump se dio cuenta de que amenazar con fuerza no era inteligente.

Supongo que habrá algunas personas a las que el libro no les habrá gustado demasiado…

Yo diría que, en general, las reacciones que me han llegado han sido extremadamente positivas. Los estonianos están un poco enojados por la referencia a Narva [el país es atacado por tropas rusas en el libro de Masala], pero siempre les digo que es solo un ejemplo. Si Rusia ganara ha sido publicado en 23 o 24 idiomas, y las reacciones de políticos y fuerzas armadas son positivas. En Rusia, se publicó en sitios web inmediatamente y algunos bloggers del país dijeron que describe cómo la OTAN atacaría a Rusia, y podrían tomar ideas del libro.

¿Tiene usted miedo de haber dado ideas a los rusos y de que vayan a implementarlas?

(Sonríe) Espero que eso no suceda.

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