Rusia extiende su ofensiva hasta los confines con Polonia

Tres ucranianos se resguardan en un refugio antibombas en la ciudad de Leópolis.

Mariangela Paone

Enviada especial a Yavoriv (Ucrania) —

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“Nuestro país ya está bajo ataque, no tiene sentido tener miedo. Sabíamos que éramos objetivo militar. La gente está preocupada por su salud, su vida y su seguridad. Nos esperábamos que algo podía pasar”. Volodymyr Matseliukh es el alcalde de Novojavorivsk, a cuyo hospital han sido trasladados los heridos del ataque de esta mañana al Centro para el Mantenimiento de la Paz y la Seguridad Internacionales de Yavoriv, una base militar a tan solo 25 kilómetros de la frontera polaca y a unos 50 de la ciudad de Leópolis. Novojavorivsk dista 15 kilómetros de la instalación y sus vecinos han visto cómo el cielo se iluminaba por el impacto de los 30 misiles que alcanzaron el centro alrededor de las 5.50 horas, causando 35 muertos y 134 heridos.  

Es el objetivo más occidental desde el inicio de la ofensiva rusa que empezó hace 18 días, después de los bombardeos que el viernes golpearon las ciudades de Ivano-Frankivsk y Lutsk. Una acción con la que Rusia se acerca peligrosamente al límite del territorio de un miembro de la OTAN, en una escalada que amplia aún más el frente de la guerra hacia el oeste del país mientras continúan los bombardeos sobre varias ciudades del este. 

La base, con una extensión de 360 kilómetros cuadrados, es una de las más grande de Ucrania y ha sido usada para el entrenamiento militar de las tropas ucranianas, a menudo con instructores desde Estados Unidos u otros países de la OTAN. El ministro de Defensa ucraniano, Oleksii Reznikov, ha asegurado este domingo que en la instalación militar también había militares extranjeros. En un mensaje en su perfil de Twitter, ha indicado que “instructores extranjeros” trabajaban en esa base y que todavía “se está aclarando la información sobre las víctimas”. Horas después del ataque, un puesto de control impide acercarse a menos de seis kilómetros de la instalación militar. En el recorrido desde el pueblo de Yaroviv también hay controles de carretera a la entrada de pequeñas urbanizaciones con las tradicionales casonas de dos plantas de techos inclinados. 

“Lamentablemente, perdimos más héroes: 35 personas murieron como resultado del bombardeo del centro de mantenimiento de la paz y seguridad. Otros 134 se encuentran con diversos grados de heridas y están en el hospital”, ha anunciado en su cuenta de Telegram, Maksym Kozytskyi, responsable de la administración estatal en la ciudad de Leópolis. Rusia ha reconocido el ataque y el portavoz del Ministerio de Defensa, Igor Konashenkov, ha asegurado que la acción había causado la muerte de “más de 180 mercenarios extranjeros” y la destrucción de una gran cantidad de armas.  “Los rusos pretenden mostrar que en Ucrania no hay ningún lugar seguro”, ha afirmado a medios locales Vadym Denysenkoo, consejero del Ministerio de Asuntos Interiores.

Viktoria Shenderi había decidido trasladarse con su familia a esta zona precisamente porque pensaba que aquí estaría más segura. Llegó desde Kiev hace tres días con su marido y sus tres hijos. “Teníamos amigos aquí que nos decían que viniésemos porque este era un lugar seguro. Y ahora sucede esto”, comenta, mientras sujeta en un parque de Novojavorivsk el cochecito en el que duerme el más pequeño de sus niños, que tiene ocho meses. Los otros dos tienen ocho y 13 años. “Mi marido se despertó por el ruido y vio cómo el cielo se ponía blanco por la luz de las explosiones. Unos amigos que viven en una urbanización a tan solo un kilómetro de la base nos contaron que sus ventanas temblaban”. Si la situación empeora, la familia se plantea cruzar a Polonia y de allí ir a España, donde tienen amigos en Valencia. El puesto fronterizo más cercano con Polonia es el de Korczowa, a media hora en coche. Esta mañana decenas de personas en pequeños grupos ordenados cruzaban al país vecino dejando a las puertas de la aduana los cochecitos de bebés, los andadores para los ancianos y los equipajes más pesados. 

“Este es un nuevo ataque terrorista contra la paz y la seguridad cerca de la frontera entre la Unión Europea y la OTAN. Se deben tomar medidas para detener esto”, ha afirmado en su mensaje de esta mañana el ministro de Defensa ucraniano. Más acciones pedía esta tarde también el alcalde de Novojavorivsk, con la cara marcada por el cansancio, a las puertas del hospital. “Quiero decir a los líderes europeos que no tengan miedo de Putin. Que cierren el espacio aéreo. Tengo la sensación de que tienen mucho miedo de él. Nosotros vamos a ganar a Putin y vosotros vais a estar avergonzados cuando lo hagamos sin vuestra ayuda”, dijo haciéndose eco de la petición del Gobierno de Kiev de una medida que la OTAN se niega a adoptar por los riesgos que conllevaría de convertir el conflicto en una guerra total en Europa.

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