Sam Rose: “El ataque de Israel a nuestra sede es como si un Estado estuviera incendiando la Carta de Naciones Unidas”
Pese al alto el fuego anunciado el pasado mes de octubre, la población de Gaza sigue sufriendo ataques israelíes que han matado a más de quinientas personas, entre ellas, niños y niñas de corta edad. La mayoría de la gente es víctima de varios desplazamientos forzados y vive como refugiada.
A ello se une que Israel –con el apoyo de Estados Unidos– lleva a cabo una ofensiva contra la mayor agencia de ayuda humanitaria en Palestina, la UNRWA (Agencia de Naciones Unidas para los Refugiados Palestinos), con una campaña de criminalización y la prohibición de sus actividades.
Esta semana el director de UNRWA en Gaza, el británico Sam Rose, ha pasado por Barcelona, Bilbao y Madrid para explicar de qué modo la Agencia de la ONU intenta sortear estos vetos y cuáles son los retos que afronta la población palestina. elDiario.es lo entrevistó este viernes en Madrid.
¿Cuál es la situación en Gaza ahora?
1,9 millones de personas están desplazadas, y cientos de miles viven en condiciones absolutamente miserables, en tiendas de campaña o bajo lonas de plástico, a lo largo de la playa, en matorrales o junto a edificios bombardeados o escuelas derruidas. La hambruna se ha detenido, pero muchos niños siguen acostándose con hambre.
Como UNRWA, estamos albergando a unas 90.000 personas en nuestras escuelas, principalmente en aulas, patios y lugares similares. Hasta hace poco solo unos cinco mil niños y niñas podían desplazarse a los colegios. Ahora son setenta mil. Lo perdieron casi todo, pero la inmensa mayoría de las familias salvaron el uniforme escolar de sus hijos e hijas, un ejemplo de cómo la educación para ellos es lo primero.
La malnutrición y el trauma han afectado a los embarazos, observamos menos nacimientos y más bebés prematuros. Hay un gran número de niños y adultos con amputaciones, también hay gente cuyo desarrollo cognitivo o incluso su salud a largo plazo quedarán alterados por la malnutrición.
¿Y a nivel psicológico?
Antes de octubre de 2023 el 80% de los menores de la Franja tenían estrés postraumático o depresión. Los adolescentes de 18 años han vivido bombardeos en diferentes fases de su vida, han perdido seres queridos o vecinos, conviven con el trauma, la pérdida y el miedo. Y esto también afecta a adultos y cuidadores.
Está claro que los niños van a vivir con esto durante generaciones y que muchos de ellos van a quedar marcados.
¿Hay suministros que no entran en la Franja en cantidades suficientes?
Sí, por supuesto. Ahora la comida está entrando. Pero los artículos para refugios, como las lonas para tiendas de campaña, no llegan en las cantidades necesarias.
No solo eso: el equipo y la maquinaria necesarios para proporcionar y garantizar desagües y sistemas de alcantarillado no están entrando. Por eso cuando llueve se inunda todo, es devastador, se paraliza la vida: la gente no puede ir a por sus medicamentos, los niños no tienen manera de llegar a sus escuelas…
Pasa lo mismo con otros artículos. Por ejemplo, material educativo o de oficina; no siempre permiten su entrada. A veces impiden que la ONU introduzca esos artículos, pero sí se lo permiten a organizaciones privadas.
La cuestión palestina suele ser presentada, erróneamente, como un asunto humanitario, pero no lo es: es un tema de descolonización y derecho a la autodeterminación
¿Qué opinión le merece la Junta de Trump para Gaza?
Todavía estamos intentando entender qué significa en términos de cambios reales en la vida de la gente sobre el terreno. Es importante que no sea solo una puesta en escena. Se necesitan cambios significativos: que no se separe el destino de Gaza del de Cisjordania y que se escuche a la población sobre lo que quiere para su futuro. Esto ha faltado por completo hasta ahora.
Hay una ausencia de voces palestinas en este proyecto. No es una receta para una solución duradera, pacífica y sostenible. El comité técnico asociado a este plan no tiene permiso para entrar en Gaza. Están atrapados en El Cairo, esperando a que les dejen entrar para hacer su trabajo. Y a día de hoy, la ONU no tiene un papel asignado en ese plan.
Tras dos años clausurado, esta semana se anunciaba la apertura del paso de Rafah –la frontera entre Gaza y Egipto– pero con enormes limitaciones.
Es la única vía para que los palestinos de la Franja puedan salir al mundo exterior. Cualquier apertura es positiva, pero se está permitiendo la salida de una cantidad mínima de personas en relación con lo que se necesita para dar libertad real de movimiento a la población.
¿Cuántas son las personas gravemente enfermas que necesitarían salir?
Unas 20.000. No pueden recibir la atención médica que necesitan dentro de la Franja, en parte porque el sistema sanitario ha quedado devastado por los bombardeos israelíes. Esas 20.000 personas necesitan salir. Si no lo hacen, morirán o, como mínimo, sufrirán mucho más.
En los cuatro días que llevamos sin la prohibición total, solo han podido salir 25 personas enfermas, es una cifra claramente insuficiente. Pero es que además tampoco pueden entrar los más de 100.000 palestinos que lograron huir estos dos últimos años.
Muchos quieren volver porque es su hogar. Solo unos pocos han podido regresar. A nadie se le permite entrar o salir sin la aprobación de esas autoridades [israelíes]. No deberían controlar esa frontera, pero la controlan. Y administran el paso a cuentagotas, lo que no representa ninguna libertad real, sino simplemente un cambio a una nueva fase.
¿En qué sentido?
Es una nueva fase en la que los palestinos de la Franja estarán bajo vigilancias más estrictas, con restricciones más duras. Y como sobre el papel hay un alto el fuego, la presión internacional que se ejerce sobre Israel para que cambie su comportamiento, disminuye.
¿Cómo afectan las prohibiciones de Israel a las actividades de la UNRWA?
Son medidas que estrangulan nuestra actividad desde hace más de un año. Mientras la hambruna se extendía por toda la Franja, nuestros alimentos no podían entrar en Gaza.
Somos la organización mejor preparada para cubrir las necesidades de la población de la Franja. Es un castigo a UNRWA y, con ello, a la población palestina de Gaza.
Podemos operar gracias al compromiso de algunas otras organizaciones que están en la Franja. Por ejemplo, nuestros centros de salud están funcionando con medicamentos que a la Organización Mundial de la Salud sí le permiten introducir.
La ofensiva contra UNRWA es un ataque de Israel contra el sistema de Naciones Unidas, y no finalizará en Gaza
Además, Israel ha alcanzado un nivel sin precedentes de ataques contra personal humanitario.
UNRWA sigue bajo ataque. Hemos perdido a casi cuatrocientos trabajadores en los dos últimos años, es una cifra sin precedentes. Nuestro personal también ha sufrido desplazamientos, ha perdido sus hogares, sus medios de vida, a seres queridos, pero sigue trabajando en esas condiciones.
Nuestros equipos prestan atención sanitaria a diario, recogen la basura, suministran agua, proporcionan educación a decenas de miles de niños.
¿Tienen canales de comunicación abiertos con Israel o se coordinan a través de terceros?
No. Desde la aprobación de la nueva ley en el Parlamento israelí no hay comunicación directa, porque esos cambios exigen una política de no contacto. Nos comunicamos a menudo a través de la Oficina de Coordinación Humanitaria de Naciones Unidas, que se encarga de esa función en nuestro nombre.
Israel destruyó recientemente las instalaciones de la UNRWA en Jerusalén Este. ¿Qué significa esto para las Naciones Unidas, qué simboliza?
Es horrible. Es repugnante que un Estado miembro de las Naciones Unidas pueda llevar a cabo actos de vandalismo y destrucción contra una sede de Naciones Unidas, que puedan alegremente incendiarlo y demolerlo. Se trata de un edificio que goza de privilegios, inmunidades y protecciones en el marco del sistema de la ONU.
Lo pueden hacer sin consecuencias, más allá de declaraciones de queja y envíos de cartas. Algunos Estados miembros, ni siquiera todos, se están pronunciando y tomando medidas para evitar que esto vuelva a suceder. Y mientras, políticos israelíes se muestran complacidos por esa destrucción. ¿Qué clase de mundo es este?
Es esencial presionar para que se cumplan las resoluciones de los tribunales internacionales de La Haya sobre Palestina
¿Qué consecuencias tiene esta impunidad?
Esto es malo para la UNRWA, pero tiene consecuencias nefastas para el sistema de la ONU. Si los Estados miembros pueden actuar así con impunidad, es más probable que lo hagan en otros lugares. Es casi como si un Estado miembro de las Naciones Unidas estuviera incendiando la Carta de la ONU.
La ofensiva contra UNRWA es un ataque de Israel contra el sistema de Naciones Unidas. Y no termina en la UNRWA, lo advertimos en su día.
De hecho, otras organizaciones están siendo expulsadas también...
Así es. Y eso tiene consecuencias inmediatas en Gaza. En UNRWA tenemos 11.500 empleados. Médicos Sin Fronteras tiene más de mil trabajadores. Ambas organizaciones proporcionan atención sanitaria que salva vidas cada día. Estos servicios no se pueden sustituir fácilmente.
Estas medidas tienen un impacto en otras organizaciones que siguen trabajando dentro de Gaza, porque la elección a la que se ven forzadas es algo así: prestas servicios y te callas y quizá te dejen quedarte o, por el contrario, hablas, das testimonio de las atrocidades diarias, exiges rendición de cuentas y te expulsarán. Y ni siquiera hay garantías de que, incluso si aceptan ese silencio, se les permita seguir operando.
Son dinámicas cada vez más normalizadas.
El sistema en su conjunto está en estado de shock. El derecho internacional humanitario y las instituciones que surgieron tras la Segunda Guerra Mundial, a través de las Naciones Unidas, están siendo reemplazadas por unas normas y diplomacias mucho más coercitivas y de carácter transaccional.
Vemos el auge de la ayuda humanitaria militarizada en muchas partes del mundo, incluida Gaza, a través de una fundación privada que provocó la muerte de unas 2.000 personas. Vemos gobiernos que están mucho más dispuestos a trabajar a través de entidades de ese tipo.
Lo que está pasando en Gaza contra las organizaciones de la ONU no terminará en Gaza. Si los países ven esto y lo consideran aceptable, entonces todo el sistema humanitario en el que podemos confiar está en peligro en otros lugares también.
Ha habido pasos inéditos en los tribunales internacionales de La Haya sobre los crímenes contra la población palestina, pero no se están materializando.
No se están aplicando esos mandatos. Parece que no hay consecuencias cuando se viola el derecho internacional. Pero es lo único que tenemos, por eso es fundamental que sigamos presionando para que esas sentencias y resoluciones se cumplan.
Es importante recordar a los Estados miembros de la ONU que tienen responsabilidades. Puede que ahora no haya consecuencias para esos países, pero podría haberlas en el futuro.
En esta nueva fase los palestinos de Gaza van a estar bajo una vigilancia más estricta, con restricciones más duras
Dentro de esa campaña de ataque contra UNRWA, Israel acusó a la Agencia de tener vínculos con Hamás.
Una comisión independiente de Naciones Unidas se ocupó de investigarlo. Israel presentó acusaciones contra 19 trabajadores de UNRWA.
Una de ellas resultó ser un completo caso de confusión de identidad. En otros nueve casos, se descubrió que no había ninguna prueba que sugiriera su participación. Y en cuanto a los nueve restantes, el informe concluyó que podrían haber estado involucrados, pero nunca recibimos pruebas ni información de las autoridades israelíes sobre lo que estas personas habrían hecho.
Aun así, el Comisionado General de UNRWA ya había despedido a estas personas, como medida de prevención. Estamos hablando de nueve empleados en Gaza, de una plantilla de más de 13.000 que teníamos en ese momento.
¿Por qué cree que UNRWA está en el punto de mira de Israel?
Los intentos de criminalizar y socavar la UNRWA pretenden borrar la cuestión palestina y el derecho al retorno. Quieren liquidar la cuestión de una vez. Por eso han demolido más edificios en Gaza [tras el alto el fuego]. Con ello, las pruebas de lo ocurrido en los últimos dos años en Gaza se están ocultando, sobre todo en el este.
Pero ese planteamiento es completamente erróneo porque, aunque sean capaces de eliminar la UNRWA, no se va a eliminar la cuestión palestina. Habrá millones de palestinos en toda la región, y muchos estarán sin acceso a los servicios básicos.
Todavía hoy hay sectores que presentan la cuestión palestina como un asunto exclusivamente asistencial.
Ha sido reducido a un asunto humanitario , cuando no lo es. Ahora mismo parece que solo se mira desde esa perspectiva. Creo que esto es parte integral del fracaso de los esfuerzos por la paz de los últimos veinte años.
Caracterizarlo como un problema humanitario es una descripción completamente errónea, porque estamos ante un asunto de descolonización, una cuestión de derecho a la autodeterminación. La crisis humanitaria es solo la consecuencia del problema.
Al igual que a otros muchos trabajadores de la Agencia de la ONU, Israel le prohíbe la entrada en los territorios palestinos ocupados.
Nos prohibieron la entrada a finales de enero de 2025 y me fui de Gaza a finales de marzo, sabiendo que, a corto plazo, no podría volver. Aguanté porque quería cerrar algunos asuntos antes de irme.
Necesitamos regresar para liderar los equipos, para dar apoyo y orientación al esfuerzo general de la ONU en la Franja de Gaza. Y también, a nivel humano, para ver a amigos, a colegas, para brindarles el apoyo que necesitan. No pierdo la esperanza.
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