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El Brexit ha encarecido la comida en Reino Unido en casi 7.000 millones de euros

Las estanterías de un supermercado en Londres en noviembre.

Lisa O'Carroll


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En los dos años transcurridos hasta finales de 2021, el Brexit ha encarecido la factura de comida del Reino Unido en casi 6.000 millones de libras (casi 7.000 millones de euros), según un estudio de la universidad London School of Economics (LSE). Esto afecta especialmente a los hogares más pobres.

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Los académicos muestran que el coste de los alimentos importados de la UE se disparó debido a la burocracia adicional, lo que supuso una carga extra de 210 libras esterlinas (más de 240 euros) en el gasto medio de alimentos por hogar de 2020 y 2021. Como las familias de bajos ingresos gastan una mayor parte de sus ingresos en alimentos, el impacto del Brexit en sus compras fue desproporcionadamente mayor, según este estudio.

La investigación se publica justo después de que la patronal British Retail Consortium registrara en noviembre un encarecimiento interanual récord de 12,4% para los precios de los alimentos en el Reino Unido, con subidas en los valores de productos básicos como los huevos, los lácteos y el café.

Los académicos del Centre for Economic Performance (CEP) de la London School of Economics analizaron microdatos de seguimiento de flujos comerciales y precios en las tiendas de alimentos para identificar cómo se habían trasladado los costes burocráticos del Brexit hasta los hogares. “Encontramos que la salida de la Unión Europea aumentó en un 3% el precio de los productos alimenticios al año, lo que significa un encarecimiento del 6% en un período de dos años”, dice el informe 'Barreras no arancelarias y precios al consumo: las evidencias del Brexit'.

Sus cálculos se traducen en un coste de 5.840 millones de libras esterlinas (unos 6.760 millones de euros) solo para el mercado alimentario, lo que equivale a 210 libras esterlinas (más de 240 euros) por hogar. El estudio señala que la subida de precios inducida por el Brexit provocó un aumento global del coste de la vida para los hogares más pobres del 1,1%, el doble del efecto para el 10% de los hogares más ricos del país.

Un aumento inmediato en los precios

En 2015, un año antes del referéndum en Reino Unido que decidió la salida de la UE, el 77% de las importaciones de alimentos del Reino Unido tenía su origen en un país de la Unión.

Los académicos constataron un aumento inmediato en los precios de los alimentos procedentes de la UE tras las elecciones de diciembre de 2019. Según el informe, las empresas que necesitaban esos ingredientes y productos “comenzaron a trasladar a los consumidores de manera inmediata” el coste de la gestión aduanera y del resto del personal relacionado con el Brexit.

Los costes regulatorios no han sido iguales para todos los alimentos: los productos de carne roja fresca tenían un coste en “barreras no arancelarias” alto debido al papeleo requerido, mientras que para verduras como cebollas, zanahorias o brócoli, el coste en barreras no arancelarias era cercano a cero. Los investigadores constataron subidas de precios en productos con barreras no arancelarias elevadas en comparación con los que no las tenían.

El estudio señala que el mercado único de la UE es un bloque comercial “profundo” que elimina aranceles, pero también diferencias en los reglamentos sobre normas alimentarias para que los Estados miembros puedan comerciar sin trabas, como antes podía hacer Reino Unido igual que el resto.

Inflación y papeleo extra

El acuerdo comercial del Brexit, firmado al final del período de transición en diciembre de 2020, aseguró un comercio con la UE libre de aranceles, pero creó barreras comerciales por las aduanas, reglas de papeleo y controles de estándares regulatorios que se impusieron para los productos agroalimentarios.

“Al salir de la UE, el Reino Unido pasó de una relación comercial profunda con pocas trabas para el intercambio a una relación en la que se requiere una amplia gama de controles, formularios y pasos antes de que las mercancías puedan cruzar la frontera”, dice el profesor de la Universidad de Bristol y coautor del informe Richard Davies.

“Las empresas tuvieron que hacer frente a costes mayores y repercutieron la mayor parte de ellos en el precio para los consumidores”, añade. Según Davies, el aumento en las barreras no arancelarias del comercio con la UE es corresponsable de la inflación del 11% que ha registrado el Reino Unido, la mayor en 40 años.

De acuerdo con el informe, una de las ventajas del Brexit es que los productores nacionales de alimentos ahora tienen menos competencia de las importaciones europeas. Pero añade: “Las pérdidas para los consumidores nacionales superan en más de 1.000 millones de libras (unos 1.160 millones de euros) los beneficios para las empresas nacionales; además, a diferencia de los aranceles, las barreras no arancelarias no generan ingresos para el Gobierno”.

Según el profesor adjunto de Economía en la Universidad de Warwick y coautor del informe Nikhil Datta, “las implicaciones políticas son contundentes: las barreras no arancelarias representan un impedimento significativo al comercio y deberían ser una preocupación de primer orden, como mínimo igual de importante que los aranceles, para los responsables políticos interesados en mantener bajos los precios al consumo”.

Traducción de Francisco de Zárate

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