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Análisis Lichdom Battlemage, a golpe de magia en primera persona

Lichdom Battlemage

Daniel Moreno

Hoy en día tenemos juegos en primera persona para todos los gustos y colores, aunque por supuesto lo que más abundan son los shooters bélicos, títulos que suelen generar millones en beneficios contando con vertientes multijugador sumamente populares. Es por ello que encontrar algo a mitad de camino entre todo esto y los títulos de fantasía con pequeños matices RPG puede llegar a ser algo realmente fresco. Y es ahí donde entra en escena Lichdom Battlemage, título desarrollado y distribuido por Xaviant que acaba de aterrizar hace nada en PC.

Sus armas son sencillas: introducirnos en un mundo de fantasía bellamente recreado con la última versión del poderoso motor gráfico CryEngine tratando de mezclar mecánicas a mitad de caballo entre el género shooter y los títulos de rol dadas sus posibilidades de customización y personalización, las cuales permitirán que cada cual pueda tener una experiencia distinta, aunque tampoco hablamos ni muchísimo menos de una profundidad similar a la de cualquier título de rol al uso.

Cualquiera que no se sumerja demasiado en él podría incluso llegar a pensar que la única diferencia entre este juego y uno de tiros es la sustitución de las balas por magia, si bien es cierto que disparar bolas de fuego suena bastante más llamativo, sobre todo cuando te imaginas que su objetivo es tu jefe o aquella novia que te tortura saturando Facebook de fotos románticas con su nuevo amor. Así que lo dicho, Lichdom Battlemage esconde más de lo que parece al primer vistazo. Vamos a ello.

Empezamos comentando que, si bien no es que tenga un peso excesivo, Lichdom Battlemage cuenta con una trama que iremos recorriendo. Somos un aldeano que así como que no quiere la cosa ha recibido un inmerso poder de un misterioso personaje, Roth, convirtiéndose en un ‘Dragón’. No literalmente, claro está, ya que el fuego no lo echaremos por la boca si no que lo dispararemos desde nuestras propias manos gracias a un par de brazaletes mágicos, nuestras únicas armas aunque poderosísimas armas en esta aventura.

El caso es que tal y como suele ocurrir en este tipo de juegos de fantasía tanto la persona que amamos como la ciudad en la que vivimos corren un grave peligro. La primera ha sido capturada y la segunda vive bajo el asedio de un culto nigromántico conocido como Mathus, por lo que criaturas del inframundo como esqueletos y seres de tal calaña rondan por sus calles como Pedro por su casa. ¿Hay un mejor motivo para motivarnos a repartir golpes mágicos a diestro y siniestro?

Pues puede que no, aunque bien es cierto que toda esta historia podría haber sido introducida en la acción de forma mucho más adecuada. De vez en cuando nos toparemos con ciertos personajes o con cristales que nos mostrarán diálogos (con subtítulos perfecto inglés, eso sí), pero de la sensación de que el juego cuenta con una estructura ‘avanza matando enemigos-párate a hablar- vuelve a avanzar repartiendo estopa’ demasiado forzada. Es por ello que al final la historia pierde interés, y ni engancha ni resulta atractiva cuando de otra forma sí que podría haberlo sido.

En cuanto a la acción en sí, se echa en falta una mayor libertad dado que los escenarios, pese a ser realmente bellos y técnicamente notables, pecan de un diseño demasiado cerrado. La tónica como decimos es avanzar, acabar con los dos, tres o cuatro enemigos de una zona, y volver avanzar, lo cual a estas alturas de la vida puede resultar tedioso. Al menos la forma de machacar enemigos consiste en utilizar nuestros poderes mágicos, y es ahí donde reside la gracia de Lichdom Battlemage.

Tendremos por lo general tres opciones básicas que a su vez se dividen en otras dos. Por un lado podemos disparar bolas de fuego, hielo, electricidad y otros elementos. Si dejamos el botón pulsado lanzaremos un ataque más fuerte capaz de fulminar a un enemigo en el acto. Sin embargo el sistema de apuntado no es como el de los shooters de toda la vida, ya que no hay punto de mira y nuestra bola de fuego acabará por impactar en el objetivo que tengamos más cerca y no en el que nosotros queramos, sobre todo cuando hay dos enemigos en la misma línea de tiro.

La segunda opción es realizar un ataque de área que de igual modo será mucho más poderoso de realizar una carga. Este ataque es el más táctico y funciona bastante bien contra enemigos en grupo, pudiendo evaporarlos en el acto. La tercera opción consiste en bloquear los ataques rivales cuando los enemigos se nos han echado encima. Si pulsamos el botón en el momento adecuado esta defensa se convierte en ataque y caerán fulminados. Además podremos realizar un desplazamiento rápido, una especie de teletransporte de corto alcance que ofrece mayor versatilidad a los combates, aunque bien es cierto que tan solo puede utilizarse dos veces antes de necesitar una breve recarga y que los escenarios no suelen dar demasiada opción a movernos como locos dadas sus ‘estrecheces’.

Cuanto más utilicemos un tipo de hechizo como la bola de fuego más rápido subirá de nivel, por lo que veremos como mejora su potencia o se reduce su tiempo de carga. Además podremos configurar nuestros propios hechizos y mejorarlos mediante orbes que soltarán algunos enemigos, pudiendo crear ataques más poderosos y efectivos.

Sin embargo encontramos otra serie de inconvenientes en Lichdom Battlemage más allá de la linealidad de su campaña, la no muy buena implementación de la trama y lo angosto de sus escenarios. Para empezar no podemos nivelar la dificultad, la cual puede ser excesiva para cualquiera que no termine por dominar el sistema de creación de magias, lo que a su vez degenera en un desarrollo bastante monótono. Por otro lado a nivel gráfico, pese a que es un juego que luce bastante bien, no está para nada bien optimizado, necesitando de un PC con un hardware demasiado elevado si queremos ejecutarlo en calidad alta, y estamos seguros de que buena parte del problema viene dado porque no permite meter mano en la configuración visual más allá de permitirnos elegir resolución, sincronización vertical y ajustes en bajo, medio y alto. Vamos, que está demasiado corto de opciones en este punto.

Por otro lado la banda sonora no destaca para nada, aunque bien es cierto que los efectos funcionan bastante bien y que las voces de Troy Baker (un mítico en el doblaje de videojuegos por sus interpretaciones en The Last of Us y Bioshock Infinite) y Jennifer Hale (ídem por su papel en Mass Effect y Halo 4) cumplen perfectamente con su cometido ofreciendo un gran resultado.

En definitiva Lichdom Battlemage es uno de esos juegos de los que seguramente no habrás oído hablar hasta ahora pero que pueden sorprendente gratamente pese a que no sea precisamente perfecto. A nivel visual es bastante bueno, más aún si cuentas con un PC en condiciones para moverlo, ofreciendo una atmósfera tan angustiante a veces como asombrosa por la calidad de sus escenarios. La acción puede ser frenética y el uso exclusivamente de la magia con su peculiar sistema de combate resulta original y divertido, aunque puede pecar de monótono para todo aquel que no sepa hacerse con él.

Falta pulido al igual que faltan opciones como niveles de dificultad y customización gráfica. Pero su mayor problema viene de lo limitado de su trama y de un esquema de niveles que resulta bastante forzado y limitado en la mayoría de las ocasiones, dándonos la impresión de que estamos ante un shooter de pasillo de fantasía-medieval. Además puede que no hubiese estado pero que nada mal la introducción de un modo multijugador competido donde repartir estopa a golpe de magia introduciendo nuevos hechizos y posiblidades.

No es para nada un mal trabajo, pero se trata de uno de esos juegos que se quedan a las puertas de lo que realmente podrían haber sido, y eso resulta un tanto frustrante. Aún y así, si te llama en algo lo que acabas de leer, no dudes en echarle al menos un buen vistazo.

Lo mejor:

  • Presenta una acción divertida y frenética una vez nos hacemos con el sistema de magias.
  • Un apartado visual notable, con escenarios realmente bellos y variados.

Lo peor:

  • La historia queda forzada, y el esquema de juego remite demasiado a los shooters de pasillo.
  • Falta trabajo de pulido y opciones de customización tanto en cuanto al nivel de dificultad como en lo referente al apartado gráfico.
  • Un miltijugador online podría haberle sentado de perlas.
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