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Maricastaña o…

Coulant de chocolate_Maricastaña_Malasaña a mordiscos

..."¡La globalización ya llegó, la globalización ya está aquí!", parafraseando al mítico Arrabal. No es una novedad que la globalización ya esté aquí, todos lo sabemos. Por eso estamos en Malasaña, en la zona de Triball (ese invento mercantil para vender caro lo que antes era barato, habemus gentrificación), y nos encontramos con un restaurante-bar-salón de té con una decoración decididamente nórdico-neoyorquina (en concreto muy Nolita, con sus bombillas retro y sus maderas y hierros) y un ambiente muy de gente acomodada (por no decir pija). El local es polivalente, siguiendo la tendencia más actual, y tiene horario continuado: lo mismo te dan un café/té con tarta que un cóctel, una cena, una comida o un brunch el domingo.

Llegamos y llenísimo, habíamos reservado para las 21.00, pero tuvimos que esperar un poquito a que nos dieran mesa. Entre tanto visito las "catacumbas" del local, que no son tan bonitas como la parte de arriba. Allí tienen unas 5 mesas y también los baños.

Nos sentamos en una mesa de las que da a la calle, bueno, estás casi en la acera (por lo que los fumadores te pueden "ahumar" la comida), gracias a un sistema de puerta-ventana acristalada que se abre completamente para dar amplitud y frescor al local en verano.

Los camareros, todos, muy amables y modernos. La mesa se presenta con mantelitos y servilletas de papel reciclado, bravissimi! Cestita de pan negro con frutos secos y pan blanco normal, muy crujiente, correctos. Se nos olvida pedir agua, pero he visto jarras de agua (¡del grifo!) y me ha encantado, esto también es muy de la megalópolis estadounidense, a ver si acabamos de una vez con el uso absurdo del agua embotellada (con lo rica que es el agua de Madrid). La carta de vinos, escueta pero bien surtida, propone cosas curiosas como un tinto denominado Gaznata con uva Garnacha de Ávila (me gusta que hagan una propuesta tan arriesgada, una uva regionalísima, en una selección tan reducida, ¡felicidades!). Nosotros pedimos un Viñaredo de 2011 (17 €), fresco, afrutado (un puntito agridulce) y persistente en boca, más complejo que otros vinos de uva Godello, muy bueno. Me hizo gracia que la camarera, para probar el vino, directamente eligió a mi compañero (masculino) de andanzas… ojalá que haya sido un despiste el no preguntar quién lo cataba. Las copas término medio, ni buenas ni malas. Para la botella, manga enfriadora de andar por casa.

El menú muy cocina fusión, comida de todas partes adaptada al gusto español actual (nada de sabores fuertes, picantes, intensos y un toque de queso de cabra, que si no no somos fashion). En los entrantes hay tres opciones de ensaladas (¡hay que cuidarse!), dos pescados marinados (atún y salmón), burrata, carpaccio… Y lo que nosotros escogimos: croquetas de calabaza y jamón (6,00 €), 3 croquetas grandecitas, bechamel correcta y poco gusto a calabaza, pero en su conjunto sabrosas y bien fritas.

El otro entrante, pulpitos salteados con almendras y alioli (8,50 €), resultaba algo insípido si no fuera por el alioli, que lo completaba bien. Las almendras no las encontré, los pulpitos estaban salteados con cebolla y luego habían puesto unas patatas de bolsa, un puntito rancias, encima (¡qué manía con poner patatas encima de todo!)

De segundo la oferta incluía platos "rápidos" como son dos tipos de hamburguesas (ternera y pollo), fingers de pollo, tacos al pastor, tres variedades de tarte flabeé (similar a la coca mallorquina) y dos de sándwich y alguno más "hecho y derecho" como el solomillo de ternera, el confit de pato, las papardelle o el salteado de solomillo. Nosotros escogimos los tacos al pastor de pollo con guacamole y crema de Philadelphia (8,50 €), ricos, y el salteado de solomillo con ternera, verduras, patatas y teriyakiteriyaki (14,00 €) también bien, presentado en cazuelita y de gusto agradable. La salsa teriyaki, nuevamente, sin sabor potente (nada de jengibre ni cebolleta, no vaya a ser que el público se escandalice).

De postre, nos decantamos por un coulant de chocolate templado con helado de vainillacoulant (5 €) y grosellas (fresquísimas y ácidas, como debe ser). El coulant, perfecto para amantes del chocolate, venía con un ser (una especie de pecora), que no era del establecimiento y me miraba con cara sonriente (¿estaré desvariando o será el vino…?).

La selección de postres tenía, como la de vinos, algún toque atrevido como su helado de chicle con Petazetas (soy chocolate-adicta, pero me quedé con las ganas de unos Petazetas en plan mascletà bucal para finalizar la sesión... otra vez será) o el helado de violeta con gelatina de Aquarius.

En resumen, buena relación calidad/precio, decoración muy lograda, servicio amable y simpático, comida bien y, si te quieres dejar ver, también es un buen sitio. Eso sí, muy globalizado, eché de menos algo hispánico (tipo tortilla, algún arroz, un pan con tomate modernizado... las croquetas era lo más parecido a algo de aquí) y algún sabor potente.

P.S. Siento que las fotos han salido un poco regularis… la luz no era la mejor y estaba algo cansadina (el pulso no estaba en su punto, espero en próximas entregas aportar fotos más chulas).

P.S.1 Me he quedado pensando en el ser del coulant… ¿las alucinaciones aparecen en foto? Me estoy preocupando.

  •  Maricastaña, Corredera Baja de San Pablo 12, Tel. 910827142. Horario, Lunes a viernes: 09.00 a.m. – 02.00 a.m; Sábado y domingo: 11.00 a.m. – 02.00 a.m. Wi-Fi gratis.

Helena

Bienvenido sea este blog. ¿Y de precio qué tal?

Helena

Me refiero a la factura total, ya que desglosas el resto. ¿Se suman a la manía de pagar hasta por dejarte respirar?

malasanaamordiscos

Perdona Helena si no te he respondido antes, pero me ha llegado el aviso de tus comentarios hoy...

En total salió por 59 euros. No te cobran servicio, ni pan, si es a eso a lo que te refieres por la "manía de pagar hasta por dejarte respirar". A mí tampoco me parece bien que se cobre ni el servicio ni el pan, se supone que debería ir incluido. Y el agua debería ser de grifo y, obviamente, tampoco tendría que cobrarse.

Encuentro un tanto rastrero ese importe mínimo que añaden a la cuenta ciertos restaurantes pero que denota una cierta avidez económica.

¡Bienvenida al blog y encantada de que comentes!
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Publicado el
7 de septiembre de 2013 - 00:59 h

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