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En busca de la muralla de Madrid bajo el Mercado de San Miguel con un estudio arqueológico “obligado” por la oposición

Planta del Mercado de San Miguel y posible trazado de la muralla medieval bajo el subsuelo, según la documentación municipal

Diego Casado

Madrid —

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Las obras con las que el Mercado de San Miguel quiere ampliar su sótano han tenido que contratar un estudio arqueológico para comprobar si bajo este histórico edificio del centro de Madrid discurre parte de la muralla medieval de la ciudad. El plan especial que aprobó el Ayuntamiento no obligaba a ello, pero una alegación del PSOE recordó a todas las partes que lo exigía la reciente aprobación de una herramienta para proteger las antiguas murallas que cercaban la villa.

La denuncia la hizo el concejal Antonio Giraldo en julio del año pasado, alertando a las autoridades que velan por el patrimonio de que no podía dar su visto bueno a las obras de ampliación sin haber estudiado antes los restos que podrían estar oculto bajo el subsuelo. La vicealcaldesa le acusó entonces de “alarmismo”, pero lo cierto es que meses después la propia Comisión Local de Patrimonio le dio la razón y encargó un estudio arqueológico a la empresa promotora de las obras. Le obligaba la normativa dictada por el Plan Especial de Protección para el ámbito APR 01.02 Muralla y el Área de Protección de la Muralla, según documentación oficial a la que ha tenido acceso este periódico.

Comenzó en ese momento una búsqueda de los posibles restos defensivos a cargo de un equipo de arqueólogos, que efectuaron varias catas y diferentes estudios el pasado invierno para averiguar si la muralla estaba ahí. La Dirección General de Patrimonio Cultural, dependiente de la Comunidad de Madrid, autorizó los sondeos y se tomaron muestras de hasta 12 metros de profundidad, bastante más abajo de los 5 metros bajo tierra que excavará el Mercado de San Miguel.

Los arqueólogos extrajeron varios testigos en sucesivas catas, buscando posibles restos de muralla en los lugares donde se marcaba su trazado, pero no encontraron nada. O había desaparecido en ese punto antes de que el mercado -que data del siglo XIX- hubiera sido construido o estaban en un estrato más abajo y las máquinas no llegaron hasta ellos.

Trazado teórico de la muralla medieval de Madrid (en rojo) y catas efectuadas bajo el Mercado de San Miguel (en azul)

“Los testigos extraídos, en todos los casos correspondientes a extracciones hasta 12 metros de profundidad, no revelan la presencia de ningún elemento que responda a una construcción de épocas pasadas en ninguno de los estratos atravesados”, explica el estudio arqueológico consultado por este periódico.

Además y ante la imposibilidad de ejecutar calas arqueológicas ni el interior ni el exterior del edificio por la afección que tendrían al propio edificio, la vía pública o los edificios colindantes, la empresa propuso en su lugar hacer una tomografía eléctrica, para observar gráficas de resistividades que indicaran si lo que hay debajo eramorteros que ligaban piedra y ladrillo, propios de una muralla. Tampoco se localizaron con ella este tipo de materiales u otros de vajilla o servicio “que no sean de época claramente contemporánea, asociables tanto a la primera construcción del actual Mercado de San Miguel, como a sus posteriores refacciones y modificaciones”, añade el estudio.

Pero en la última fase del estudio sí que hubo hallazgos: “Hemos constatado la presencia de una relativa cantidad de sillarejos de irregulares de sílex que podrían corresponderse con la reutilización de paramentos desmontados de la muralla, localizados revueltos en la cimentación del actual edificio y sobre todo en su base”. Los encontraron en la zona de sótanos más cerca del lienzo Este, junto a un muro de carga. No era la muralla pero sí piedras que podrían haberla compuesto: “Esto nos podría indicar que aprovecharon estos materiales constructivos, que se localizaban en la obra de construcción del actual mercado y que podían pertenecer a construcciones pretéritas, fueron empleados para la nueva cimentación, elemento este que viene refrendado por la tipología de los morteros que ligaban piedra y ladrillo”.

Como no se encontró la muralla en las catas pero sí algunos vestigios de este tipo y debido a que las obras tendrán lugar en parte del trazado de esta estructura defensiva medieval, el Ayuntamiento de Madrid obligará a la promotora de los trabajos a que los efectúe con una supervisión arqueológica “que será directa, permanente y diaria, por parte de una empresa de arqueología debidamente autorizada con anterioridad por parte de la Dirección General de Patrimonio Cultural”, dictamina sobre la obra. También se aclara sobre el plan especial ahora redactado de nuevo para incluir el estudio arqueológico que, si aparecieran restos de la muralla, habría que parar los trabajos, estudiar los restos y observar si la construcción del sótano es compatible con su conservación. En caso contrario, se podría hasta modificar el proyecto.

Vista cenital de la cubierta actual del Mercado de San Miguel
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