El lío del cubo naranja en Madrid: por qué no se recoge los domingos y cuesta 108 millones más de lo que planificó Almeida
Madrid es una ciudad con una relación difícil con los contenedores de basura. La última gran crisis económica, que tuvo que gestionar Ana Botella desde la alcaldía, arrojó unos servicios de recogida precarios, insuficientes para la ciudad, que ocasionaron numerosas quejas. Como este tipo de adjudicaciones se otorgan por varias legislaturas (normalmente ocho años), Manuela Carmena acabó heredando estos mismos contratos y también las quejas, hasta que llegó Almeida.
En el año 2022, una vez cumplido el servicio anterior, el Ayuntamiento pudo adjudicar un nuevo contrato de recogida de residuos, esta vez con abundancia de recursos. Decidió gastar un 70% más y dotar de muchos más medios a la ciudad para retirar cada noche los contenedores de diferentes colores en los que los madrileños depositan sus residuos caseros. Iba a dedicar a esta partida 1.369 millones del presupuesto municipal (impuestos no incluidos) hasta el año 2028, la cifra más elevada en cualquier contrato municipal. Parece mucho, pero finalmente será más. Por un error de cálculo.
Con el objetivo de conseguir cada vez mejores cifras de reciclaje, el área de Medio Ambiente había previsto en el nuevo contrato ir reduciendo los días de recogida del contenedor dedicado a restos, el de la tapa naranja. La lógica era que si la basura se fraccionaba correctamente (envases al amarillo, papeles al azul, orgánicos al marrón, por ejemplo) habría muy poca basura que echar en este tipo de recipientes. Y empezó a experimentarlo en mayo de 2023.
En esa fecha, la recogida del contenedor naranja pasó de siete días a la semana a seis. No se retiraría ni los domingos ni los festivos. Pero algo falló en la comunicación, porque las comunidades de vecinos del distrito Centro y de otras zonas de Madrid donde se han de sacar los cubos de los portales siguieron llevando a la calle los contenedores naranjas todos los domingos. Pero nadie los recogía. Así que permanecían en la vía pública durante todo el día repletos de desperdicios, hasta que pasaba el camión del lunes.
El área de Medio Ambiente comunicó a las comunidades de vecinos que debían evitar sacar la tapa naranja los domingos y llegó a amenazar con multas a quien lo hiciera. El resultado -ahora conocemos los datos- es que ese día parte de los madrileños depositaban sus desperdicios al contenedor marrón, el de orgánicos, en lugar de esperar a la jornada siguiente.
El departamento dirigido por Borja Carabante decidió echar el freno en la reducción progresiva de días de recogida del contenedor naranja, como estaba previsto. Evitó rebajar a cuatro jornadas en agosto de 2024 y a dos jornadas al año siguiente, en agosto del 2025. Fruto de esta modificación se vio obligado a indemnizar a las empresas concesionarias, que veían cómo se modificaban sustancialmente las condiciones de sus contratos.
Al menos 108 millones más de gasto
El Ayuntamiento de Madrid ha ido aprobando este año varias de estas indemnizaciones a las concesionarias. La última es del pasado 14 de mayo y prevé abonar 18,5 millones de euros más a la concesionaria de la recogida en la zona sur, Urbaser. Antes había aprobado otros 19,5 millones para FCC por el lote norte y 11 millones para la UTE de Valoriza, Acciona y OHL por el lote este. Todas estas modificaciones se suman a otras otorgadas en 2024. En total suman 65,7 millones de euros, según datos recopilados por el PSOE.
Los socialistas fueron los que llevaron este incremento del gasto a la Comisión de Medio Ambiente, celebrada el pasado lunes. En sus explicaciones añadieron otros 32,7 millones que calculan que el consistorio tiene que pagar de más a Valdemingómez porque el cubo marrón presenta otros residuos aparte de los orgánicos. Y también calculan que para los que se depositan incorrectamente en el amarillo habrá que añadir otros 10 millones. 108,4 millones en total.
El pasado lunes, el delegado de Medio Ambiente, Borja Carabante, no rebatió las cifras del PSOE en la comisión, que sumarán 108,4 millones de euros al presupuesto de recogida de residuos hasta el fin del contrato, en el año 2028 y que gestionará el siguiente equipo de Gobierno en Cibeles. Tampoco dio demasiadas explicaciones sobre los cambios en el contrato y por qué Madrid no siguió avanzando en la retirada progresiva del cubo naranja.
“Nunca lo han explicado bien, falta transparencia”, se quejaba la concejala del PSOE Emilia Martínez durante la citada comisión, “su planificación ha sido un rotundo fracaso”, añadía recordando que este coste tiene impacto en la recién aprobada tasa de basuras, que los madrileños abonan desde el año pasado. Carabante evitó responder a las razones por las que había echado marcha atrás sobre la planificación de su propio equipo, y acabó retando a la edil socialista que acudiera a las elecciones del año que viene con una propuesta para recoger menos días el cubo naranja.
El área de Medio Ambiente, sin embargo, sí que ha aclarado a este periódico por qué se tomó la decisión de cambiar el contrato de basuras y recoger el cubo naranja más días de los previstos. Lo hicieron porque “los contenedores naranjas siguen registrando un volumen de residuos que, hoy en día, desaconseja reducir las frecuencias de recogida”. Lo hacen porque la prioridad del equipo de Carabante es “garantizar la limpieza y la higiene de la ciudad”.
¿Cuántas toneladas de residuos que iban al contenedor naranja se han recogido de más en el cubo marrón, el de orgánicos? El PSOE también lo ha recogido en un informe. Este pasó de contabilizar un 17,4% de residuos impropios en el año 2022 al 27% durante el 2023, ya con la reducción a seis días de contenedor naranja, y se elevó al 36,7% en el 2024, lo que se tradujo en 61.342 toneladas de desperdicios mal depositados de más. En el año 2025, el último para el que existen datos, el porcentaje de residuos impropios en el contenedor marrón se redujo al 29,8%, mejor que en 2024, pero muy por encima del año de entrada en vigor del nuevo contrato de recogida de basuras.
El Ayuntamiento de Madrid, por su parte, saca pecho sobre los datos de recogida selectiva en la capital, que ha pasado de representar un 20,6% del total en 2018 al 52,8% en 2025. También indican que la limpieza ha bajado al quinto lugar en la lista de preocupaciones de los madrileños, que ahora copa la vivienda, según la encuesta de Calidad de Vida y Satisfacción con los Servicios Públicos.
Las reclamaciones por limpieza están también cayendo, apuntan las mismas fuentes: “En 2025 cayeron un 31% respecto a 2024”. Lo que sí que han aumentado, según una investigación efectuada por este periódico, son los avisos por suciedad en la vía pública: aumentaron un 46% en el último año.
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