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629 seres humanos, el Aquarius y las mafias

Nada como encontrar a alguien peor que nosotros —las mafias— para rehuir la descomposición moral y la ilegalidad de las actuaciones migratorias de Europa.

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El barco Aquarius el 9 de junio. Karpov / MSF

El barco Aquarius el 9 de junio. Karpov / MSF

“-¿Te trajo una mafia?. —Compramos un bote entre todos. —Y ¿cuánto le pagasteis a la mafia? —No, no, no hubo mafia, nos organizamos entre todos para poder cruzar. —¿Cuánto os pedía la mafia? —Llevábamos meses esperando e intentándolo y, finalmente, nos tiramos al mar”. Entrevista de periodista biempensante a migrante que ha cruzado el Estrecho. Las mafias, las mafias, siempre las mafias. Nada como encontrar a alguien peor que nosotros para distraer la atención de la descomposición moral y el reiterado incumplimiento de la legislación internacional que son hoy la Marca Europa.

629 personas varadas en la nada de la vergüenza europea y empieza el cacareo: las mafias, las mafias, otra vez las mafias. No ayudemos a las mafias. Las ONGs son mafias —vicetraficantes, según el fascista Salvini—. Los migrantes son víctimas de las mafias. No acabemos el trabajo de las mafias… Las mafias son los padres.

Pero ¿quién es la verdadera mafia?, ¿quiénes sus padrinos? La Comisión Europea es la mafia, Frontex es la mafia, porque se comportan como una organización criminal incumpliendo, con más o menos blanqueo, de modo sostenido, la legalidad internacional. De la inhumanidad, ni hablemos. Son una mafia porque su modus operandi, su opción por el capital antes que por la vida, lo es de un grupo de personas numeroso con responsables como los Legheri, lo Avramopoulos, los Juncker, las Moguerini, los Mimica… y un reparto de tareas con existencia de rígidas normas de disciplina interna y jerarquía que genera una legión de funcionarios que ejecutan sus designios inhumanos haciendo carne la banalidad del mal: persiguen a los migrantes, los golpean, les niegan documentos, retrasan plazos, llevan a  refugiados a lugares infames, limitan su aspiración a  una vida digna….

Su actuación se prolonga en el tiempo, en un tiempo en que Frontex ha aumentado un 4.000% su presupuesto, y cometen crímenes transnacionales: asesinatos, concretamente, de Siria a Grecia o Italia, desde Camerún a España, vidas segadas que tapizan el fondo del mar Mediterráneo. El uso de cualificados profesionales o expertos para garantizar el éxito de sus actividades delictivas acaba de confirmar su carácter mafioso. Y es que la actividad primordial de Frontex no es defender las fronteras: Frontex negocia con Indra, Thales, Airbus o Finmeccanica entre otras para alimentar un fructífero negocio de empresas que se forran con la seguridad después de comerciar con armas con las que introducen la inestabilidad que alimenta los flujos. Alimentan y capitanean un nicho de mercado tétrico, nada más, nada menos. Son, vaya, una ‘mafia’.

Y es esta decisión la que hace que se tema destinar recursos a la acogida de gente que puede contribuir a la riqueza de las naciones y, en cambio, se alimenta con impuestas un mercado de la seguridad fronteriza que está en pleno auge.  Se estimó en unos 15.000 millones de euros en 2015 y se prevé que aumente hasta superar los 29.000 millones de euros anuales en 2022. Correlativamente, las cuentas comunitarias acaban de triplicar los fondos en control de fronteras y migración, y  han aumentado un 40% los dedicados a la seguridad  mientras recortan el presupuesto destinado a política agraria o cohesión. .

Mientras tanto, 629 personas contemplan, inquietas, el desplome de los valores europeos. Llegan a una tierra prometida en franca descomposición. Sus vidas corren peligro y los gobiernos miran para otro lado; algunos, como el fascista italiano Salvini, directamente les rechaza, les considera seres de segunda. Generalizado un único valor, el precio, indecentes racistas como Albiol, perteneciente a esa banda criminal llamada PP que ha esquilmado los recursos españoles, aún se permiten señalar que no hay para todos: para ellos todo; para el resto, nada.

Con todo, anoche me acosté feliz: por primera vez en mucho tiempo. Temerosa de que el gesto del PSOE, impulsado por Compromís, se quedase en nada, pero agradecida a todas las comunidades que se han ofrecido: Barcelona, Navarra, País Vasco, Catalunya… Algo acongojada por la cantidad de racistas con los que convivo, que hubieran dejado a 629 personas morir en el mar, pero no tienen problema en financiar monarquías, fundaciones fascistas, sueldos vitalicios de miembros de partidos corruptos… pero, en conjunto, feliz.

Por una vez, una actuación gubernamental me ha hecho sentir orgullosa del ser humano, por una vez el Estado español va más allá del 629, de la despersonalización del migrante que lo convierte en número. Bienvenidos, habitantes del Aquarius: una buena parte de la población deseamos, ante todo, recibiros y daros el refugio que es vuestro derecho, el derecho de todas y todos.

Nota: Si quieres conocer qué es Frontex y cómo opera, vente el 19 de junio al cine Los Ángeles, a la proyección del documental Colis Suspect (Paquete Sospechoso) que Pasaje Seguro Cantabria organiza a beneficio de Proactiva Open Arms.

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