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A Navarra le falla la memoria (histórica)

La asociación de familiares de fusilados affna36 y El autobús de la memoria repasan algunos de los puntos pendientes de desarrollar de la Ley de Memoria Histórica.

Desde la permanencia de símbolos relacionados con el Franquismo a la falta de avances en las exhumaciones o las polémicas misas en honor al alzamiento militar, todo son puntos pendientes de la norma.

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Navarra cuenta desde finales de 2013 con una ley pionera en torno a la memoria histórica, que incluso va más allá de la estatal en la reparación a las víctimas del Franquismo. La norma, entre otras cuestiones, insta al Gobierno Foral a asumir la financiación de las excavaciones en fosas y también a todas las instituciones a revisar y revocar distinciones en torno al levantamiento militar y la Guerra Civil. Sin embargo, estos símbolos, nombres en calles y homenajes delicados (como el hecho de que Franco siga siendo Hijo Adoptivo de Navarra) aún se mantienen en la Comunidad Foral. La última muestra se debatirá en el Parlamento: la celebración, cada día 19 de mes, de una misa en honor al alzamiento del general Mola. Pero no es la única señal ni la única polémica que asociaciones como el colectivo de familiares de fusilados affna36 o El autobús de la memoria consideran propias de otro tiempo. Estas son algunas de las principales.

 

La laureada, símbolo franquista, en Abaurrea Baja / Foto: affna36.

La laureada, símbolo franquista, en Abaurrea Baja / Foto: affna36.

La falta de un censo de símbolos

Una de las medidas que se incluyó en la Ley de Memoria Histórica es la creación de un censo de los vestigios del Franquismo. Por el momento, solo hay registros más o menos amateur de símbolos que, en algunos casos, son muy evidentes y otros que pasan más desapercibidos. Precisamente por esta cuestión El autobús de la memoria, movimiento surgido en 2008, ha preparado el libro Simbología golpista en Navarra (1936-2014). Uno de sus integrantes, Carlos Otxoa, explica que el listado elaborado es solo aproximado, porque poco antes de salir a la luz la publicación, “seguían saliendo símbolos” por toda la geografía navarra, “esto era un no parar”: el yugo y las flechas en el cementerio de Aibar, la laureda (concedida por Franco) en una placa en la iglesia de Artazu, una placa con cruz en el cementerio de Carcastillo, otro tanto en el de Ciriza… Para detectarlas, como consejo general, Otxoa aconseja mirar en las entradas de los pueblos, los camposantos y los accesos de las iglesias.

 

El parque de la Media Luna, uno de los diseños de Víctor Eusa.

El parque de la Media Luna, uno de los diseños de Víctor Eusa.

Nombres de calles y edificios discutidos

No hace falta buscar demasiado para encontrar estos símbolos de otra época: Pamplona es un ejemplo claro y, en particular, el barrio del segundo Ensanche, al que Otxoa se refiere como “pura simbología franquista”. La avenida Baja Navarra antes fue la de Francisco Franco, la céntrica plaza Merindades era la de Mola… Hasta prácticamente el verano de 2013, la referencia a “los mártires de la patria” aún podían verse en letras impresas sobre el pavimento, donde se indicaban los nombres de las calles. Y en estos casos al menos se han cambiado los nombres. El coordinador de la asociación de familiares de fusilados affna36, Joseba Eceolaza, recuerda las referencias al arquitecto Víctor Eúsa, autor por ejemplo del edificio del Seminario o el parque de la Media Luna, antiguo miembro de la Junta de Guerra Carlista y ahora con una calle en la capital navarra; o Vázquez de Mella, ideólogo carlista que da nombre a un colegio público. Precisamente estas figuras discutidas son las que motivaron polémicas como la reciente concesión de la Medalla de Oro de Navarra a Félix Huarte y Miguel Javier Urmeneta, impulsores del plan de promoción industrial de Navarra (que cumple 50 años) pero también con vínculos con el Franquismo.

 

El monumento a los Caídos, en Pamplona.

El monumento a los Caídos, en Pamplona.

El ejemplo más claro: Conde de Rodezno

Fue el Monumento a los Caídos y ahora una sala de exposiciones, así como un símbolo de lo que las asociaciones consideran que está pasando en Navarra con la memoria histórica: sus referencias a “los muertos en la Cruzada”, es decir a los fallecidos del bando franquista durante la Guerra Civil, están tapadas con carteles, pero no se han eliminado. Y así ocurre en muchos otros monumentos: “Nosotros solemos decir que igual el Gobierno espera a tiempos mejores”, bromea Otxoa. Precisamente en una cripta de la parroquia de Cristo Rey es donde se celebran las misas en honor al alzamiento de Mola, los días 19 de cada mes. Y donde descansan Mola y Sanjurjo. ¿Debería, por tanto, eliminarse este edificio? Otxoa reconoce que hay debate, y que la clave podría estar en mantenerlo pero “explicando realmente qué es”. El propio nombre de la sala, Conde de Rodezno, como la plaza en la que se sitúa, también es discutido: en principio hace honor al título nobiliario, pero también lo ostentó Tomás Domínguez Arévalo, ministro de Justicia con Franco.

 

Un detalle de las exhumaciones en el cementerio de las botellas / Foto: Koldo Pla.

Una exhumación clave, la realizada en Ezkaba en el cementerio de las botellas / Foto: Txinparta.

Falta de avances en las exhumaciones

Una de las reivindicaciones insistentes de affna36 es la necesidad de investigar las fosas para permitir que los familiares de fusilados puedan cerrar esa herida. La Ley de Memoria Histórica aprobada en Navarra precisamente contempla que sean las arcas forales las que financien esas investigaciones, y Eceolaza insiste: si se destinan fondos, se logran avances. Por ejemplo, como la reciente exhumación de tres cadáveres realizada en Egüés y que, sin embargo, por ahora ha sido financiada por el Ayuntamiento, a la espera de que  exija el importe (un máximo de 5.000 euros) al Gobierno de Navarra. Eceolaza recuerda que hay  al menos 230 desaparecidos en fosas que solo requieren fondos públicos para ser encontrados. Sin embargo, las partidas destinadas a la memoria histórica únicamente se han ejecutado a la mitad desde 2011. Y, esta semana, la entidad ha denunciado la negativa del Gobierno a  financiar los análisis de ADN de 10 exhumados.

 

Ya ha arrancado la limpieza del monolito, pese a que aquí aún se ve la esvástica.

Este es el aspecto que presentaba el monolito tras iniciarse la limpieza / Foto: Ayuntamiento de Berriozar.

El juicio a Falange y Tradición

Recientemente,  se pintó una esvástica y se cubrió de negro un monolito en honor a los fugados del fuerte de San Cristóbal, colocado por el Ayuntamiento de Berriozar. Este tipo de ataques, vinculados a la extrema derecha, han sido un goteo esporádico pero constante durante años. Por ejemplo, Koldo Pla, que en 2009 era concejal en Ansoáin por Nafarroa Bai (es miembro de Batzarre) e integrante de la asociación Txinparta, recibió amenazas, así como otros cargos públicos de la Cendea, por homenajear a los fugados del fuerte de San Cristóbal. Según las acusaciones, varios miembros del grupo Falange y Tradición le enviaron cartas con amenazas de muerte, pidiendo que quitaran esas placas y referencias de algunos cementerios. Pla, que figura en la acusación particular, espera que en 2015 se avance por fin en esta causa, a cargo de la Audiencia Nacional. El caso es clave, puesto que en principio los acusados (al principio fueron seis detenidos, pero finalmente tres afrontan el juicio) se enfrentan a acusaciones de pertenencia a organización terrorista, y sería la primera vez que este tipo de actos son tipificados de esta manera. “El tema ha estado mucho tiempo en el limbo; incluso se convocó un juicio oral en 2014, pero al final entre las recusaciones todo se ha alargado”, lamenta Pla. En este sentido, el periódico  Diario de Noticias apuntó que, finalmente, puede haber novedades para junio de este año. Un paso más para investigar el pasado, un salto hacia el futuro.

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