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Subastas sí o no: un debate clave para el futuro del sector renovable

Planta fotovoltaica.

José Donoso

Director general de la Unión Española Fotovoltaica —

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Cuando en estos momentos uno se pone delante del ordenador para escribir sobre un tema que no está relacionado con el coronavirus siente un cierto embarazo por el peso de la situación. Pero el día que esta pesadilla termine tendremos que reconstruir el mundo en el que vivíamos antes. Y en esta reconstrucción las inversiones en energías renovables pueden contribuir a ayudar a salir de la crisis económica en la que hemos caído al tiempo que se contribuye a luchar en la otra crisis, la climática, que seguirá allí cuando todo esto pase.

El camino correcto lo sigue marcando el PNIEC [Plan Nacional Integrado de Energía y Clima], con unos objetivos ambiciosos pero coherentes. Pero ahora tendremos que ver el impacto que la presente crisis puede tener en la senda marcada y si es necesaria la introducción de medidas correctoras.

Si nos atenemos a los 113 GW de puntos de conexión concedidos se aprecia el gran interés del sector por invertir en energías renovables, tanto interés que ha llevado a algunos a plantearse la necesidad de la intervención por parte del Gobierno a través de la convocatoria de subastas. Parecería lógico pensar que, si las tecnologías renovables pueden producir por debajo del precio de mercado, no sería necesaria esta intervención.

Para comprobarlo analicemos cuáles son las alternativas. La primera que hemos comentado, ir directamente al mercado mayorista, con unos precios medios por encima de 40€/MWh hasta la aparición del COVID-19, lo que podría producir un margen interesante para los inversores si nos atenemos a los precios reflejados en las subastas internacionales.

Pero en el sector eléctrico en este momento hay un “gran elefante en la habitación”: la inadecuación del sistema de fijación de precios a las características de las tecnologías que se desea que sean dominantes. No parece muy lógico que un sistema de fijación de precios marginalista, basado en los costes variables de las tecnologías, sea un asignador eficiente de precio para unas tecnologías que no tienen costes variables.

En una situación en la cual estas tecnologías no sean las que fijan el precio y con la correlación actual de los mismos podrían disfrutar de una sobrerretribucción, pero el escenario marcado por el PNIEC de un objetivo del 78% de electrificación para el año 2030 supone que una parte importante del tiempo el 100% de las tecnologías que coparán el mercado no tendrán costes variables. ¿A qué precio ofertarán? En alguna manera la situación actual con la influencia en los precios que está teniendo la caída de la demanda eléctrica nos está dando una fotografía de lo que pasará próximamente.

Esta inadecuación del sistema de fijación de precios supone un riesgo para los inversores y, por tanto, la disponibilidad de financiación para este tipo de proyectos tiene más limitaciones y peores condiciones, particularmente de apalancamiento, que las que tendría un proyecto que saliera de una subasta. Las empresas que contarán con financiación corporativa son las que más posibilidades tendrían de llevar a cabo los proyectos y las restantes verían disminuida de forma importante su potencialidad.

La otra posibilidad son los contratos bilaterales, conocidos por su abreviatura en inglés PPA. Esta fórmula se ha desarrollado de manera importante en los últimos años, con más de 4GW de contratos firmados. Aparentemente esta podría ser una solución muy interesante, un acuerdo entre empresas que podría sustituir la seguridad aportada por las subastas públicas. Sin embargo, si analizamos la realidad, nos encontramos con serias dudas de que podamos fiar a este instrumento la consecución de los objetivos marcados.

La práctica totalidad de los proyectos anunciados han sido firmados con comercializadoras, mientras que este mercado ha dado señales de agotamiento, no se ha conseguido penetrar en manera significativa en el mercado corporativo por las diferentes barreras existentes. Sin olvidarnos de que la evolución de los precios en el mercado marginalista también afecta a los PPAs y que la visión de los precios de mercado actuales va a empujar estos precios también a la baja.

Por todo ello, estas alternativas no plantean ninguna seguridad de cumplimiento para los objetivos del PNIEC. Frente a ello las subastas se alzan como la única alternativa que da certeza a esta consecución de los objetivos, a la vez que ayudan a capturar el mejor precio posible para los consumidores.

Subastas homologables internacionalmente, con un precio fijo y una precalificación exigente para ganar en certeza, imaginativas, permitiendo que un 25% de la potencia pueda ir al mercado, participativas, poniendo topes a la potencia asignada a un único oferente, y con subastas especiales para los pequeños proyectos.

Se necesita una convocatoria de subastas lo antes posible. Con el grado de competitividad alcanzado por la energía solar y eólica se abre para la industria española una interesante oportunidad de por primera vez tener a su alcance la posibilidad de tener acceso a un precio de la energía eléctrica más barata que los de los países de su entorno.

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