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En torno a la unidad de la Izquierda

Alberto Garzón, Cayo Lara y José Luis Centella. / Efe

Agradeciendo la carta abierta en la que Rafael Reig me interpelaba sobre el sentido del significado de mi llamamiento a construir la más amplia alianza social y política de la izquierda, no quiero dejar de aclarar que nada más lejos de mi intención dar una interpretación joseantoniana o de acercamiento al PSOE a la propuesta de llevar la convergencia más allá de la izquierda política... La explicación es simple y no exenta de autocrítica, se trata de reconocer que muchas personas de izquierdas no se sienten representados por las fuerzas políticas de izquierdas. Por lo tanto, cualquier llamamiento a constituir un Bloque Social y Político de carácter alternativo tiene que tener en cuenta a los sindicalistas, y a los activistas sociales que en las mareas, en las marchas por la dignidad o en la lucha contra los desahucios defienden los derechos de la mayoría social trabajadora, que hoy no está vinculada a ninguna fuerza política.

Al camarada y amigo Rafael Reig

Solo desde este reconocimiento, de que la izquierda no cabe en un solo movimiento, o en una sola fuerza política, es posible avanzar en la constitución de esa unidad tan necesaria en estos momentos de la mayor agresión del capital que conoce la historia y constituir un Bloque Social y Político que pueda dar la batalla en la calle, en la movilización, en las instituciones.

No se trata solamente de organizar una operación electoral. Al contrario, el verdadero reto es avanzar en la construcción de un nuevo modelo de sociedad, desde el máximo respeto a las características de cada colectivo, desde el mantenimiento de los distintos perfiles, anteponiendo lo que nos une a las legítimas diferencias que existen, acordando un programa de mínimos que ilusione a la mayoría social trabajadora.

Por eso, por encima de aclarar la pregunta que formulaba Rafael Reig –¿Qué significa "superando a la izquierda"?–, lo importante es ratificar que asumimos el reto que se nos plantea, el reto de preparar una alternativa para demostrar que es posible gobernar de otra manera, creando empleo estable y de calidad, auditando la deuda externa para no pagar la que no tenga relación con gastos sociales o de interés publico, cambiando el modelo productivo para acabar con la especulación, configurando un modelo de democracia participativa que permita a la ciudadanía decidir directamente sobre los temas que le afectan directamente, culminando la igualdad de género y permitiendo a las mujeres ejercer el derecho a decidir sobre su cuerpo, y que configure un Estado Multicultural, plurilinguístico y plurinacional.

Hay que combatir la reforma educativa de Wert, hay que revocar las reformas laborales de Rajoy y de Zapatero, hay que conseguir que se celebre un referéndum para decidir entre monarquía o república.

No sé si esta breve reflexión puede responder no solo a la pregunta, sino sobre todo al reto que Rafael Reig planteaba. En todo caso, espero que sirva para dejar sentada la voluntad y el compromiso, voluntad que no es personal, sino colectiva, en los procesos de convergencia y hacerlo desde nuestra propia identidad, desde nuestros perfiles para trabajar de forma sincera y leal a la construcción de una salida democrática y social a la crisis. No se trata ni de sumar siglas, ni de que nadie se diluya en la nada, el reto es construir un Bloque Social y Político de carácter alternativo que tenga vocación de mayoría, y para ello el llamamiento del Frente Cívico es un buen instrumento. Ahora toca a cada fuerza política o social pronunciarse y asumir su propia responsabilidad ante los millones de ciudadanos y ciudadanas que reclaman esa unidad.

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Publicado el
27 de agosto de 2014 - 20:39 h

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