Venezuela convierte a Europa en carne de cañón para imperialistas
La amoralidad reaccionaria y la laxitud ética son obviedades epistemológicas de la derecha. No existe esta ideología sin esa caracterización, pero no por conocido deja de ser un espectáculo excepcional cuando se representa en todo su apogeo. El premio de la paz de la FIFA bombardea Venezuela y secuestra al presidente de un país soberano y la premio Nobel de la paz celebra aquello que lleva años pidiendo. Ese es el resumen moral de la ética reaccionaria. El resultado concreto de esa moral política defendiendo la actuación unilateral imperialista contra Venezuela es dejar a Europa como carne de cañón imperialista cuando Trump por el oeste o Putin por el este decidan que es momento de seguir ganando tierra y recursos. Polonia y Dinamarca pueden ir tentándose la ropa.
La justificación del uso de la violencia, de las actuaciones extrajudiciales y de las agresiones imperialistas cuando el agredido es uno de sus adversarios deja a las claras que no hay un ápice de coherencia sobre el discurso sin que eso les preocupe lo más mínimo y además les sigue funcionando porque lo que late debajo es el convencimiento de que el poder les pertenece siempre que tengan la fuerza suficiente para lograrlo, sin importar los procesos democráticos y la legalidad existente. El hecho de que defiendan una invasión imperialista como la que ha llevado a cabo EEUU contra Venezuela después de varios años intentando explicar cómo la defensa de la soberanía de Ucrania es un acto de justicia democrática expresa de manera diáfana que lo único que siempre han defendido es la ley del más fuerte siempre que ellos sean los fuertes.
La defensa de la actuación de Donald Trump por parte de sus socios internacionales y de todos aquellos aliados de Maria Corina Machado se basa en el principio de asumir que el uso de la fuerza siempre está bien basado en el principio de quiénes son sus enemigos y a quiénes pueden doblegar usándola. La opositora y golpista venezolana, firmante del carmonazo, dejó claras las intenciones en una entrevista con Donald Trump jr, al que rindió todos los recursos de hidrocarburos venezolanos a cambio de que intervinieran en Venezuela para derrocar a Nicolás Maduro con la aspiración de ser ella la que entregue el petróleo venezolano a cambio. No es casualidad que todos los enemigos de EEUU sean aquellos que tienen recursos valiosos y hacen uso de su soberanía para evitar que las multinacionales norteamericanas se queden con ellos. Pasó con Mossadegh, con Allende o con Maduro. No importa quién sea el líder y lo que hace con los derechos humanos, sino si ese líder les permite expoliar el país. María Corina Machado ya ha dejado claro que venderá su país a los yankis y por eso podrá hacer con los derechos humanos lo mismo que hizo Pinochet. Carta blanca.
Ucrania, Palestina o Venezuela son víctimas de agresiones imperialistas y coloniales que han tenido una respuesta diferente de las potencias occidentales porque nunca ha importado la ley, el derecho internacional ni los derechos humanos, sino solo los intereses de EEUU y de aquellos socios que no tienen valor ni legitimidad para imponerse ni siquiera en el ámbito de la moral pública. La constatación de que nadie busca la implantación de la democracia en Venezuela es la justificación de que se ha realizado la acción para juzgar a Nicolás Maduro por narcotráfico y tenencia de armas, porque hay que tener nulo respeto por la propia dignidad intelectual para defender que EEUU movilice al 20% de su potencia naval para detener a un narcotraficante.
El derecho internacional está para protegernos a todos de las veleidades de cualquier sátrapa con armas nucleares y poder para imponerse por la fuerza, por eso es irrelevante lo que pienses sobre Nicolás Maduro para repudiar una acción unilateral como la que ha llevado a cabo EEUU. La instauración del uso de la fuerza para legitimar cualquier desagravio en política exterior deja a los pies de los caballos a todos los países que no formamos parte del club de las potencias nucleares. Todos estamos inermes ante la decisión unilateral de cualquiera de esas potencias en su margen de actuación. China podrá actuar contra Taiwan, Israel contra Irán y EEUU contra Cuba y Groenlandia en aplicación de la Doctrina Monroe que considera todo América de su propiedad. Será en ese momento cuando nos demos cuenta de las implicaciones de tolerar y defender esa manera imperialista de actuar contra Venezuela cuando al loco de piel naranja se le antoje invadir a un país europeo miembro de la OTAN. Si lo hace no pasará nada, nos hemos quedado sin herramientas para defendernos.
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