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Casado llega al pleno de investidura con el 'no es no' a Sánchez como bandera, pero con miedo a un adelanto electoral

La dirección popular insiste en que el partido ni apoyará ni se abstendrá para hacer presidente al líder socialista: "Es Sánchez el que debe resolverlo"

Pese a que públicamente el PP dice estar "preparado" para nuevas elecciones, en privado los dirigentes del partido reconocen que no están en condiciones de ganarlas

Durante el pleno Casado ofrecerá a Sánchez acuerdos presupuestarios o en política territorial, así como pactos educativos, electorales o en materia de pensiones

Encuentro entre Pedro Sánchez y Pablo Casado, el pasado 9 de julio, en el Congreso.

Encuentro entre Pedro Sánchez y Pablo Casado, el pasado 9 de julio, en el Congreso. Flickr PP

Como mero espectador de las negociaciones que mantienen el PSOE y Unidas Podemos para reelegir a Pedro Sánchez como presidente del Gobierno, el líder del Partido Popular, Pablo Casado, llega a la sesión de investidura de esta semana –en la que intervendrá a partir de las 16.00 horas del lunes en segundo lugar tras el jefe del Ejecutivo– con un perfil bajo, al margen de las conversaciones de la izquierda y tras días apartado del foco mediático, pero dispuesto a demostrar su papel como líder de la oposición del Ejecutivo en funciones.

Aunque ha evitado emplear literalmente esa expresión, Casado ha hecho suyo el "no es no" defendido por Sánchez en 2016 para impedir la investidura de Mariano Rajoy. El líder popular recalca que el PP no permitirá de ninguna manera, "ni por acción, ni por omisión", la reelección del dirigente socialista.

La dirección popular no espera cambiar de posición en el debate de esta semana e insiste en que el partido ni apoyará ni se abstendrá para hacer presidente a Sánchez, aunque su postura pueda implicar el bloqueo institucional en el caso de que no haya acuerdo entre PSOE y Unidas Podemos pese al acercamiento de las últimas horas se produzca un adelanto de las elecciones generales que Génova teme y rechaza: "Es el señor Sánchez el que debe resolver su investidura y el que debe decidir qué socios quiere tener los proximos cuatro años", explica la dirección del PP.

Casado tratará de demostrar en el hemiciclo que el PP es el partido hegemónico de la derecha precisamente en un momento en el que esa preeminencia está en cuestión por la pugna entre su formación, Ciudadanos y Vox. La situación de los populares en el primer debate de la legislatura es la de mayor debilidad parlamentaria de su historia, con tan solo 66 escaños, apenas nueve más que su principal competidor en el centro derecha, el partido que preside Albert Rivera.

Dependiente de Ciudadanos y Vox

El pleno se produce, además, cuando ha quedado en evidencia que el PP depende de Ciudadanos y la extrema derecha para gestionar ayuntamientos y comunidades autónomas tras las elecciones municipales, autonómicas y europeas del pasado 26 de mayo. Con ambas formaciones ha pactado ya en ciudades como Madrid o Zaragoza, y las necesita para gobernar la Región de Murcia –donde este viernes se logró un acuerdo para realizar un segundo intento para investir a Fernando López Miras– y la Comunidad de Madrid, donde siguen las negociaciones.

El líder del PP mantendrá un doble mensaje durante la sesión de investidura de esta próxima semana. Por un lado, tenderá "la mano" a Sánchez "para pactos de Estado". Por otro, insistirá en su 'no' a la investidura porque "más allá de liderar la oposición no sería bueno que España se quedara sin alternativa política". "Eso es lo que pasaría", según Casado, "si el PP aceptara una abstención táctica".

Lo que considera el presidente de los populares es que si Sánchez logra ser investido podrá llegar con el PP a acuerdos presupuestarios siempre que se cumplan las condiciones de bajada de impuestos que exige su partido, o en política territorial. Casado también pedirá durante el pleno de este lunes un pacto del agua, educativo y otro electoral, así como acuerdos en justicia, violencia de género, infraestructuras, pensiones y defensa.

Para todo ello, el PP estaría dispuesto a dar "estabilidad" al Ejecutivo una vez Sánchez sea investido, lo que es "compatible" con su negativa a la abstención. Los populares, explican desde Génova, no tienen "nada que ver con el actual PSOE", por lo que no tendría sentido facilitar las cosas al presidente socialista.

Un Gobierno "cuanto antes"

No habrá, por tanto, una abstención del PP, aun a riesgo de un adelanto de las generales al próximo 10 de noviembre que parece menos probable desde que Pablo Iglesias decidiera renunciar a ser ministro, una de las condiciones que exigió Sánchez para proseguir negociando su investidura con Unidas Podemos.

Desde el día siguiente al 28A, cuando el partido encajó el peor resultado de su historia, Casado reclamó a Sánchez que formara su Ejecutivo "cuanto antes" para evitar nuevas elecciones en pleno hundimiento de los populares, que mantienen una guerra abierta con Ciudadanos y Vox por hacerse con los votantes conservadores.

De mantenerse el escenario actual, los populares llegarían en uno de sus peores momentos, con todas las encuestas en contra. Por eso fuentes cercanas a Casado reconocen que solo una "cuadratura del círculo" podría hacer que los populares recuperaran la Moncloa.

Ese alineamiento que en Génova consideran "difícil, pero no imposible" pasa por "la desmovilización" de la izquierda y la "pérdida del miedo a Vox" en el electorado progresista, así como por la posibilidad de que el fundador de Más Madrid y exdirigente de Podemos, Íñigo Errejón, extienda su proyecto a toda España y decida presentarse a las generales, haciendo competencia a los sectores más izquierdistas del PSOE y a los más moderados de Unidas Podemos.

En la dirección del PP confían en que si hay un adelanto electoral se produzca además una "fidelización del voto 'popular", de forma que regresarían a sus filas muchos votantes "decepcionados" especialmente con Vox, por su "actitud ante las negociaciones" en las comunidades autónomas donde realizan, a juicio de los populares, exigencias desproporcionadas. También esperan recuperar a electores que el 28A optaron por Ciudadanos.

El mensaje oficial es que el partido está preparado para volver a someterse a unas elecciones. Así lo verbalizará Casado este lunes durante su turno de intervención en el pleno de investidura. En privado, sin embargo, dirigentes del PP reconocen que un adelanto electoral puede suponer un nuevo varapalo del que difícilmente podría recuperarse su líder, que acumula cuatro derrotas consecutivas en las urnas al perder tanto las generales como las municipales, autonómicas y europeas.

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