Vox incendia el Congreso con graves insultos machistas a Irene Montero

Aunque no fue la primera vez, el tono y el fondo de los insultos vertidos por la extrema derecha a la ministra de Igualdad este miércoles en el Congreso supusieron un salto cualitativo. Los ataques machistas de Vox a cualquier diputada que defiende desde la tribuna posiciones feministas han sido la tónica habitual de la legislatura, siempre con especial fijación en el caso de Irene Montero, objetivo también de graves descalificaciones por parte del PP o de Ciudadanos en relación a la ley del 'solo sí es sí'. Pero durante el turno de palabra de Carla Toscano, de Vox, en el pleno de debate presupuestario, los ultraderechistas terminaron traspasando todos los límites del debate parlamentario y convirtieron el suyo en un discurso de auténtica violencia política hacia la ministra.

Podemos denuncia la "cacería" de esta semana contra Irene Montero

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“Es usted lo peor que le ha pasado a España en mucho tiempo”, empezó su intervención Toscano desde la tribuna de oradores. La diputada pronunció una retahíla de ataques, descalificaciones e insultos hacia la ministra de Igualdad, a la que acusó de tener como único objetivo político “destruir la naturaleza humana bajo las banderas de la libertad y la igualdad” para construir “un mundo de personas alienadas”. Y todo, dijo, con el fin de “criminalizar a los hombres y violar su presunción de inocencia y abandonar a los niños agredidos, abusados y secuestrados cuando la delincuente es una mujer”.

En ese punto, y por difícil que pareciera, Toscano aún decidió ir un paso más allá llamando a Montero “libertadora de violadores”, un insulto que ya provocó las primeras reacciones de las bancadas progresistas antes de que la diputada de Vox volviera a traspasar todas las líneas rojas: “Hay que tenerla de cemento armado para insultar a profesionales que se han pasado años de su vida estudiando derecho cuando el único mérito que tiene usted es haber estudiado en profundidad a Pablo Iglesias”, dijo la parlamentaria ultra en referencia a las críticas de Montero a los jueces por la aplicación de la Ley Integral de Libertad Sexual.

Los diputados de Vox rieron la intervención de su compañera, a la que aplaudieron fervientemente. Enfrente, el grupo parlamentario de Unidas Podemos empezó a corear al unísono “vergüenza” y “no todo vale” para mostrar su enérgica queja por la pasividad hasta ese momento de la presidencia de la Cámara –que en ese instante estaba siendo ejercida por el vicepresidente, el socialista Alfonso Rodríguez de Celis– ante unas palabras claramente ofensivas hacia un miembro del Gobierno y de la cámara. “Siéntense, señorías”, reaccionó De Celis. “Le ruego que retire su alusión”, le pidió a Toscano. Ante la negativa de la diputada, el vicepresidente del Congreso ordenó: “Será retirado del diario de sesiones y le llamo al orden por primera vez”. 

El apercibimiento no frenó a la extrema derecha en sus ataques a la ministra. “Usted quiere a los delincuentes en la calle, quiere que los niños y las víctimas de abusos tengan miedo porque de miedo es de lo que se nutre su ideología y su ministerio. Estos Presupuestos sirven para financiar e imponer la corrupción de menores”, dijo. Toscano llegó a acusar a Irene Montero y a su ministerio de ser unos “obsesos sexuales” y a las cuentas del Estado de “corromper a los niños en los colegios, promocionar la pederastia y el sexo de menores”. Y en su descripción de los objetivos de destrucción del mundo que achacó a la ministra incluyó que los Presupuestos “rompen familias, destruyen vidas y corrompen menores”. 

“Que después de mí no venga ninguna”

En medio de la ovación de la ultraderecha, Irene Montero pidió la palabra. “Quiero solicitar que se incorpore al diario de sesiones la violencia política que se está ejerciendo en este momento en la sede de la soberanía popular para que no se borre, para que después de mí no venga ninguna, para que todo el mundo pueda recordar la violencia política y quiénes la ejercen, y para que se pueda saber que las feministas y las demócratas somos más y les vamos a parar los pies a esta banda de fascistas con más derechos”, dijo desde su escaño, visiblemente emocionada.

Durante casi dos minutos, la práctica totalidad de los grupos parlamentarios, a excepción de PP y Vox, aplaudieron las palabras de Irene Montero en señal de apoyo tras los ataques sufridos (en Ciudadanos ese apoyo solo lo mostró en el hemiciclo la diputada Sara Giménez, según las imágenes del Pleno emitidas en directo). Un respaldo que verbalizó personalmente desde la tribuna la diputada del PSOE, Laura Berja. “Señora Toscano, no es usted digna de estar en esta cámara, es usted una vergüenza para este país”, afirmó la portavoz parlamentaria socialista de Igualdad, que añadió: “Es terrible tener que subir a este atril después de lo que usted ha dicho. Los españoles y las españolas no se merecen su machismo”.

El episodio suscitó el respaldo público, unánime e inmediato de formaciones como el PSOE, Unidas Podemos, ERC, Más País o EH Bildu. El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, publicó en redes sociales: “Estamos juntos contra la violencia machista. Negarla es una forma de ejercerla. Subirla a la tribuna del Congreso es cruzar una línea intolerable. Seguiremos adelante con convicción y determinación. Todo mi apoyo, Irene Montero”. También la vicepresidenta segunda, Yolanda Díaz, arropó a su compañera de coalición. “Es intolerable que se profieran insultos y ataques machistas a la ministra Irene Montero en el Congreso de los Diputados. No todo vale en política. Nuestro país es mucho mejor que el partido del odio”.

Lejos de desautorizar a su compañera, el líder de Vox justificó los ataques machistas a la ministra Montero. “Qué piel tan fina tienen los que van de la mano de filoterroristas, los que apedrean actos políticos, los que sueltan violadores, los que defienden la pederastia, los que insultan a corruptos y golpistas, los padres de toda violencia. ¡Qué piel tan fina y qué cara más dura!”, escribió Santiago Abascal en su cuenta de Twitter.

Al término del debate Irene Montero se fundió entre lágrimas en un largo abrazo con su equipo del ministerio. Un gesto que sirvió de burla para algunos diputados de la ultraderecha.

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