El adelanto electoral fuerza a Casado a elegir a Alonso como candidato del PP vasco: Álvarez de Toledo pierde la batalla

Alfonso Alonso, Pablo Casado, José María Aznar y Ana Botella, en enero, en San Sebastián.

El adelanto de las elecciones autonómicas vascas al 5 de abril anunciado este lunes por el lehendakari, Iñigo Urkullu, –al que apenas unas horas después se sumó el presidente de la Xunta de Galicia, Alberto Núñez Feijóo, poniendo esa misma fecha a los comicios gallegos– ha sorprendido al Partido Popular en plena vorágine interna sobre su futuro en Euskadi.

El adelanto de elecciones en Euskadi da a las derechas solo diez días para decidir si concurren en coalición

El adelanto de elecciones en Euskadi da a las derechas solo diez días para decidir si concurren en coalición

A las inminentes negociaciones –el plazo que se abre es de tan solo diez días– para dirimir si los populares concurren a los comicios en coalición con Ciudadanos, se sumaba el debate interno sobre si el actual líder del PP vasco, Alfonso Alonso, crítico con la dirección de Pablo Casado, debía ser el candidato de la formación conservadora a la presidencia de la comunidad.

Especialmente contrario a su designación se manifestó siempre en privado el sector aznarista del partido, el más conservador, del que forma parte la portavoz en el Congreso, Cayetana Álvarez de Toledo. Pero finalmente, y tras muchas especulaciones en las últimas semanas, a última hora de este lunes fuentes del PP vasco confirmaban a eldiario.es que se había producido una "comunicación oficial" por parte de Génova refrendando a Alfonso Alonso como candidato.

Las fuentes del PP vasco explicaban, además, que "en breve" se iniciará el "procedimiento" para oficializar ese nombramiento a través del Comité Electoral del partido. Desde la dirección nacional del PP, sin embargo, se limitaban a señalar que el Comité Electoral Nacional "se reunirá mañana [por este martes] para proceder a la designación de los candidatos a la presidencia de la Xunta de Galicia y del Gobierno Vasco en virtud del artículo 53.1 de los estatutos del Partido Popular".

La búsqueda de un "revulsivo"

El hecho de que los populares vascos confirmaran a los medios la elección de Alonso sin esperar a "los tiempos" fijados por los estatutos molestó sobremanera en Génova 13, en lo que puede convertirse en un nuevo enfrentamiento entre las dos ejecutivas justo en periodo preelectoral. 

Hasta ahora. en cada comparecencia pública la cúpula del partido había evitado confirmar a Alonso como aspirante popular a lehendakari. Este mismo lunes, la vicesecretaria de Política Social, Cuca Gamarra, encargada de dar la rueda de prensa posterior al Comité de Dirección, se limitaba a remarcar el "respaldo" y el "apoyo" de la dirección del PP al dirigente vasco.

Varias voces de la dirección habían reconocido en privado en los últimos días que el dirigente vasco no era de su agrado y abogaban por buscar otro aspirante que le sustituyera y que sirviera como "revulsivo" a un PP vasco hundido, que en las últimas elecciones generales apenas consiguió un diputado y por la mínima –el escaño por Bizkaia le fue adjudicado a la formación conservadora al contabilizarse el voto de los residentes en el extranjero–.

Fanjul, Pagazaurtundua o Rosa Díez

Entre los nombres que figuraron en las quinielas estuvo el de la joven diputada por Bizkaia, Beatriz Fanjul, muy cercana a Casado y a Álvarez de Toledo, pero que otros dirigentes populares consideraban que tenía poca experiencia para liderar el proyecto en Euskadi. La falta de claridad de la dirección nacional del PP de los últimos días ponía encima de la mesa otros nombres, como el de la eurodiputada Maite Pagazaurtundua o hasta la fundadora de UPyD, Rosa Díez, que en su último giro ideológico pidió el voto para Casado durante la campaña del 10N.

El pasado viernes, el secretario general del PP, Teodoro García Egea, daba pábulo a las especulaciones negándose a desmentir la posible candidatura de Díez tras ser preguntado hasta en tres ocasiones.

La figura de la exdiputada de UPyD genera, sin embargo, fuertes discrepancias en las filas populares y especialmente en sectores como el del propio Alonso, más moderados que el 'aznarismo' instalado en Génova 13, dado que la exparlamentaria fue uno de los grandes azotes del expresidente Mariano Rajoy, con quien el líder del PP vasco fue ministro de Sanidad y portavoz en el Congreso.

En lo que coinciden distintos dirigentes del PP consultados por este diario es en señalar que, pese a su elección in extremis, Alonso no es el candidato que más le gusta a Casado. Junto al presidente de la Junta de Andalucía, Juan Manuel Moreno Bonilla, el líder del PP vasco es uno de los pocos barones de la formación conservadora que en las primarias de 2018 se posicionó claramente a favor de la candidatura de Soraya Sáenz de Santamaría, a quien el actual líder del PP ganó el proceso interno en la segunda vuelta, durante la votación de los compromisarios en el Congreso Nacional del partido.

Pero a diferencia de Moreno, que para ser presidente de la Junta andaluza aceptó la nueva estrategia de Casado de girar hacia la derecha abriéndose a pactar con Vox –cuyos votos fueron necesarios tanto para la investidura como para la aprobación de los Presupuestos en Andalucía– y asumiendo parte del discurso de la extrema derecha, Alonso se manifestó en todo momento en contra de mimetizarse con el partido de Santiago Abascal y exigió al líder del PP una y otra vez que volviera a la moderación.

Enfrentamientos con Álvarez de Toledo

Las discrepancias quedaron en evidencia en la comida que mantuvo Casado con sus barones territoriales el 27 de mayo, un día después de los comicios autonómicos y municipales que el PP perdió pero que le permitieron mantener el poder en alguno de sus feudos como la Comunidad de Madrid o la Región de Murcia, siempre con la ayuda de Ciudadanos y Vox.

En ese encuentro, según informó en su momento La Vanguardia, Alonso se sumó a otros barones como Moreno Bonilla o el presidente de la Xunta de Galicia, Alberto Núñez Feijóo, reclamando al líder de los populares un viraje al centro y pidiéndole que no nombrara a Álvarez de Toledo portavoz en el Congreso, como finalmente sucedió.

Los enfrentamientos entre la parlamentaria y el PP vasco han sido constantes desde entonces. En septiembre, apenas un día antes de la convención en la que los populares vascos trataron de marcar perfil propio frente a Génova 13, Álvarez de Toledo criticó la supuesta tibieza de Alonso y los suyos frente al nacionalismo. "Mientras algunas caminaban cómodamente sobre mullidas moquetas, otros nos jugábamos la vida", le respondió el entonces líder del PP en Gipuzkoa, Borja Sémper, que hace unas semanas dejó la actividad política tras protagonizar distintas discrepancias con la deriva derechista de la dirección nacional.

Durante el citado cónclave que tuvo lugar en septiembre en San Sebastián, Alonso ironizó utilizando un partido de baloncesto entre España y Argentina que se iba a celebrar por esas fechas para decir: "Yo quiero que gane España, aunque yo respeto profundamente a los argentinos. Somos compañeros y amigos. Ni polémicas ni polémicos".

Visiblemente enfadada por esa apelación a sus orígenes –Álvarez de Toledo tiene nacionalidad argentina, además de la española–, la portavoz del PP en el Congreso respondió: "Me sorprende que un antinacionalista acérrimo como Alfonso Alonso me califique de extranjera".

Sí a Feijóo, duda para Alonso

Que Alonso no es del agrado de Álvarez de Toledo quedó de manifiesto, también, la semana pasada. Preguntada por la candidatura del líder del PP vasco, la portavoz popular pidió diferenciar los casos de Galicia –donde también habrá elecciones el 5A– y Euskadi.

Sobre el candidato popular para repetir al frente de la Xunta, la portavoz del PP aseguraba que "Feijóo ha conseguido una heroicidad, tiene mayoría absoluta", y daba por hecho que será el candidato. Él no ha sido confirmado oficialmente como aspirante a la reelección, pero acumula tres mayorías absolutas seguidas y aspira a una cuarta.

"La situación es distinta en el País Vasco. Allí el constitucionalismo está en desventaja", añadía en cambio Álvarez de Toledo. Así, aunque aseguraba que "claro que puede ser él el candidato", la portavoz parlamentaria consideraba que se debe esperar a ver si se fragua un acuerdo con Ciudadanos antes de hablar del nombre del aspirante a lehendakari. Si hubiera sido por ella y por otros dirigentes del sector aznarista, Casado tendría que haber escogido un candidato alternativo.

Pero como reconocían este lunes distintos miembros de la cúpula popular, resultaba complicado que se produjera un relevo del líder del PP vasco en tan poco tiempo, a tan solo dos meses de las elecciones, si encima el cambio podía provocar una tormenta interna en las filas de los populares vascos, mayoritariamente afines a Alonso, justo antes de presentarse a las urnas.

Ese apoyo de los populares vascos a su líder se reflejó en la reunión extraordinaria que celebró el partido el pasado jueves en Vitoria con el objetivo de "mimar" a Alonso. Casado, forzado por el calendario, decidía finalmente hacer caso a ese apoyo del PP vasco a su máximo dirigente y, sin querer arriesgar ni escuchar a algunos de sus cargos más cercanos, le confirmaba como cabeza de lista para los comicios del próximo 5 de abril. Álvarez de Toledo perdía así su particular batalla contra los populares vascos, una pugna que viene de lejos.

Etiquetas
Publicado el
10 de febrero de 2020 - 21:30 h

Descubre nuestras apps

stats