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Una de retrones

Repaso (y suspenso) a las películas que tratan el tema

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Cine, cine cine

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La cartelera de este mes ofrece una peli de espías (La noche más oscura), una del oeste (Django Unchained), una de risa (Despedida de soltera) y una de retrones (Las sesiones). Con el paso del tiempo, las películas sobre retrones se han convertido en todo un subgénero.

¿Quién no recuerda Rain Man? ¿Y Forrest Gump? Por el lado de los físicos tenemos Los mejores años de nuestra vida, Esencia de mujer o Intocable. Decenas de películas en las que los protagonistas son retrones (casi nunca retronas, hasta en el cine salen perdiendo). Decenas de películas en cierto sentido contraproducentes con "la causa".

Estoy seguro que los guionistas escribieron estas películas con buena intención. “Voy a escribir sobre la valentía de un tipo en silla de ruedas; transformaré a un ciego amargado en una buena persona; demostraré que las personas con síndrome de Down tienen su corazoncito”. De acuerdo, eran hijas de su tiempo. Pero los tiempos cambian. O deberían.

Prácticamente todas las películas que abordan el tema, incluso las más recientes, se centran en el mismo argumento: aceptarse, integrarse en la sociedad, romper barreras... Cambian los detalles. Sin ánimo de ser exhaustivo, aquí algunas pelis de retrones:

Los mejores años de nuestra vida (1946). Los soldados regresan de la guerra con heridas, físicas y mentales. Aunque al principio son tratados como héroes, pronto pasan a ser marginados. Durilla.



El hombre elefante (1980). David Lynch dirige una obra maestra sobre un humano con tales deformidades que es utilizado como monstruo de feria. Tiene sentimientos, claro. La sociedad lo rechaza y la cosa acaba... bastante mal.



Rain Man (1988). En su momento fue un bombazo, pero es mala de solemnidad. Un joven rico, guaperas y engreído debe hacerse cargo de su hermano, encerrado en una institución mental desde hace décadas. Su trato con él le hará ser mejor persona. El lema de la productora debió ser: “Pon un retrón en tu vida”. Como suele suceder en pelis de este tipo, Dustin Hoffman se llevó un Oscar.



Esencia de mujer (1992). Ésta sí que es buena. Al Pacino lo borda y pudimos descubrir a Philip Seymour Hoffman. Pero, de nuevo, el director cae en el tópico. El protagonista es un militar que se quedó ciego por jugar con una granada borracho; está enfadado con el mundo y consigo mismo. A la inversa que en la peli anterior, su relación con un bípedo ingenuo le lleva a “abrazar de nuevo la vida”. Me quedo con su baile y su “¡Uá!”.



Forrest Gump (1994): A través de las aventuras de un tipo con cierto retraso mental y problemas para caminar (al parecer sólo durante su infancia) recorremos la historia reciente de Estados Unidos. Una versión light de la retronez. Eso sí, la banda sonora es fabulosa (y en nuestra memoria quedará siempre el “¡Corre, Forrest, corre!”).



Carne trémula (1997). Pedro Almodóvar puso a Javier Bardem en una silla de ruedas. Interpreta a un policía que a causa de un disparo se ve obligado, como él mismo dice, a “mirar al suelo, para no mancharse las manos de mierda”. Es la única frase que hace referencia a su estado. No hay moralinas, ni mensajes buenistas. Cine negro de calidad, nada más.



Intocable (2012). Esta película remarca la tesis de este blog: Si eres retrón, más te vale tener pasta. Por lo demás, muy floja.



Así pues, los patrones se repiten. Son todas películas sobre retrones; no películas con retrones. Me explico:

Adivina quién viene a cenar esta noche es una peli sobre negros. La idea central es parecida a la de El hombre elefante: sí, los negros tienen un aspecto diferente, pero son personas. Hoy ya no se hacen pelis sobre negros, no son necesarias. Hay pelis y series en las que salen negros porque lo requiere su personaje, no porque sean el tema de la película. Nadie diría que The Wire es una serie sobre negros, y mira que hay unos cuantos...

En este sentido, los retrones somos los negros del siglo XXI. No estamos asimilados, se hace raro vernos fuera “de nuestra jaula”. El cine (sobre todo el de Estados Unidos) puede hacer mucho por impulsar la normalidad que mi socio y yo defendemos. No a través de películas melodramáticas que te hacen llorar, sino insertando a retrones en el reparto de personajes con naturalidad.

Hay un par de ejemplos a seguir: Juego de Tronos y La buena esposa. De la primera serie habló mi socio hace unas semana. Uno de los personajes principales es un enano inteligente, borracho y follador. Pero está en la serie por su inteligencia, no por su altura. Ni siquiera hay escenas sobre su retronez. El tipo es enano, punto. Lo importante es que es una víbora, capaz de engañar a otros para que maten por él.



En La buena esposa encontramos a un abogado con Parkinson interpretado por... un actor con Parkinson: Michael J. Fox. Sólo en la primera escena se alude a su enfermedad, y está muy bien utilizada. El personaje se aprovecha de la piedad de otros para conseguir ventaja en los juicios. Durante el resto de la serie, ni nos damos cuenta de su tartamudeo o su forma de andar. De nuevo, es un buen abogado, punto.


Esta es, a mi juicio, la mejor forma de ayudar a los retrones desde el cine. Si eso es lo que se quiere, claro. Porque el cine debería ser sólo cine. Como decía Billy Wilder: “Yo hago películas, si quiero enviar un mensaje, escribo un telegrama”.

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