Las manifestaciones del 8M recorren decenas de ciudades para clamar contra el machismo

Marcha del 8M convocada por la Comisión 8M en Madrid.

Marta Borraz


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Mujeres, y también algunos hombres, de todas las edades abarrotan las calle. “Tranquila hermana, aquí está tu manada”, gritan un grupo de adolescentes. Mientras, Alba y Sofía, de once años, sujetan un cartel que reza “no me llamo guapa” y que han hecho en casa con sus madres poco antes de salir. Ambas, amigas y compañeras de clase, afirman que ya han estado otras veces en el 8M. “Hay que reivindicar derechos porque hay muchas mujeres que lo están pasando mal”, dice Sofía al paso de la manifestación por Cibeles iluminada de morado.

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La escena se ha dado en la manifestación más multitudinaria de Madrid, pero podría responder a la de cualquier ciudad española esta tarde. El feminismo tenía dudas con su propio poder de convocatoria ante las manifestaciones del 8M de este año, pero había ganas de volver a la calle y recuperar el espacio público. Lo han demostrado las decenas de protestas convocadas para clamar contra el machismo dos años después de que estallara la pandemia de coronavirus, que ha evidenciado todavía más las brechas de género y ha dejado un poso de desánimo y cansancio las convocantes temían que mermara la fuerza de las movilizaciones.

El 8M de 2022 ha constatado que el feminismo sigue muy vivo en las calles, aunque ha sido una fecha atípica en algunos territorios en los que los disensos relativos a los derechos de las personas trans han pasado factura. No en todas las ciudades ha habido unidad y la escisión de una parte del feminismo posicionado contra el proyecto de Ley Trans marcha por separado en ciudades como Madrid, Sevilla o Murcia.

En la capital, la Comisión del 8M, que fraguó las huelgas feministas, se manifiesta desde la plaza de Atocha bajo el lema “Derechos para todas, todos los días”. Reclama “cambiar el sistema”, el derecho a la vivienda, el fin de la precariedad o la derogación de la Ley de Extranjería. Y se posiciona contra “el racismo sistémico” o la LGTBIfobia. “En esta pandemia hemos sufrido una violencia aún mayor de la que veníamos sufriendo. Violencia institucional, judicial, sexual...”, explicaba Rocío Lleó antes de que empezara la marcha “de siempre, la de las mujeres que trabajamos organizadas todo el año y que queremos trabajar desde los acuerdos”, reivindicaba su compañera Julia Tabernero.

Un abanico amplio de demandas

Los ánimos de protesta, contenidos durante dos años de pandemia, se percibían ya antes de iniciar la movilización. “Hemos vuelto porque nos va la vida en ello”, gritaba una de las convocantes megáfono en mano. Con cánticos como “aquí estamos las feministas”, “Madrid será la tumba del racismo” o “no estamos todas, faltan las asesinadas”, la marcha que se define como “transinclusiva” partía de Neptuno, donde se situaba la cabecera, pasados unos minutos de las 19.00 horas.

Detrás de la pancarta principal, una riada de colectivos, asociaciones, bloques o mujeres a título individual se manifiestan contra el machismo y llenan el Paseo Del Prado. Pepa y Esperanza, que superan los 60 años, son dos de ellas. Amigas y vecinas de La Latina, aseguraban que salir a la calle este año “era más importante que nunca”. “No solo porque había ganas tras la pandemia, sino porque el momento actual es muy complicado, la ofensiva de la extrema derecha está poniendo en riesgo muchos de los derechos conquistados”, señala Pepa.

“Es clave que las mujeres racializadas tomemos las calles exigiendo nuestros derechos”, señala Mónica Claros, con un cartel que reza “Mi cuerpo necesita sus derechos, no tu opinión”. La mujer describe el “atropello múltiple” a las que, como ella, no son blancas. “Durante la pandemia muchas hemos perdido el trabajo, nos enfrentamos a una mayor precariedad y estamos en una zona gris porque muchas estamos en situación irregular”, dice. Ha decidido venir a esta manifestación porque es en la que se siente “más representada”. De fondo, la marcha corea lemas como “somos feministas antirracistas” y exige el cierre de los Centros de Internamiento de Extranjeros (CIE).

El morado tiñe la manifestación en forma de banderas, pañuelos o mascarillas. “No es no, lo demás es violacion” o “no es un caso aislado, se llama patriarcado”, claman las manifestantes mientras una batucada anima la movilización. A los márgenes del paseo, se agolpan grupos de viandantes que observan el paso de una marcha que hace gala de diversidad y pone sobre la mesa un abanico amplio de demandas.

Es algo que cristaliza en las decenas de colectivos y grupos que la nutren: a las Feministas por el Clima les sigue la Plataforma Luz, que pide “derechos para las mujeres de la Cañada Real”. Tras ellas, la PAH evidencia que “sin nosotras no se paran los desahucios” y el colectivo de familias de menores trans Euforia pide derechos para sus niños y niñas. Los sindicatos CCOO y UGT y ambos partidos de Gobierno, PSOE y Unidas Podemos, también han acudido a esta marcha.

La escisión en Madrid

En la marcha de la Comisión 8M también ha habido pancartas que piden la abolición de la prostitución, un debate presente en el movimiento feminista. Tras una de ellas estaban las mujeres del Fórum de Política Feminista de Madrid, que han decidido acudir a esta marcha en vez de a la que marcha a pocos metros de allí bajo el lema “el feminismo es abolicionista”. “Nosotras creemos que el feminismo es abolicionista, pero también que es necesario estar y decirlo en todos los espacios. También en este”, remarcaba Beatriz Sagrado, portavoz de la asociación.

A la misma hora partía de la calle Gran Vía la otra manifestación convocada en la capital, una de las ciudades donde el feminismo se ha partido en dos. Esta está convocada por el Movimiento Feminista de Madrid, que asegura defender “la auténtica agenda feminista”. Ambas protestas coinciden en las demandas contra la violencia machista o en favor de servicios públicos de calidad, pero esta pide la abolición de la prostitución y la retirada de la Ley Trans.

Muchos de los lemas coreados piden la dimisión de la ministra de Igualdad, Irene Montero, y claman contra la prostitución y la pornografía. “Fuera hombres de nuestros espacios”, gritan las activistas que sujetan la pancarta de cabecera, en alusión a las mujeres trans. “La infancia no se toca” o “Mi opresión no es tu identidad” son otros de los lemas. Son críticas con el proyecto de Ley Trans aprobado por el Gobierno el pasado mes de junio, una norma que está en periodo de trámite y que contempla el derecho a la autodeterminación de género de las personas trans. Eloy, de 22 años y su madre, Charo, de 57, resumen por qué han venido en que “ser mujer no es un sentimiento”.

Miles de personas toman el centro de Barcelona

Una pancarta con el lema “Contra las precariedades, las fronteras y las violencias” abría la manifestación de Barcelona, con la que miles de mujeres han tomado el centro de la ciudad desde la plaza Universitat y avanzando por Gran Via coreando lemas contra la violencia machista como “si nos tocan a una, nos tocan a todas” o “no son muertas, son asesinadas”.

Al ritmo de la canción de Rigoberta Baldini Ay, mamá, Ernestina, que es originaria de Argentina, explicaba que ha venido con sus amigas de Euskadi y de Italia porque creen que este tipo de movilizaciones son la única forma de poner fin a la violencia machista. “Que nos dejen de matar”, dejaba claro. La protesta está organizada por la Assemblea 8M, que aglutina a la mayoría de entidades feministas de la ciudad y ha convocado a unas 15.000 personas, según la Guardia Urbana.

Al final del recorrido, el manifiesto ha reivindicado la diversidad de las mujeres; aquellas con diversidad funcional, las migrantes, las racializadas o las que forman parte del colectivo LGTBIQ+. Y han destacado que las feministas han tomado las calles por las que no pueden hacerlo: “Las asesinadas, las presas, las que se han quedado en conflictos armados, en las fronteras, en el Mediterráneo y en todos los mares”, han leído antes de exigir la derogación de la Ley de Extranjería y el cierre de los CIES. También ha habido mención a la guerra de Ucrania con una denuncia de “la militarización de la sociedad” y “la promoción del uso de armas por delante de la vida de las personas”.

Las marchas se han replicado en todas las ciudades. “Y volver, volver, volver, a las calles otra vez, a gritar por las que no están”. Con esta revisión de la archiconocida canción mexicana, la gran manifestación del 8M daba el pistoletazo de salida en Córdoba. Unas 6.500 personas según la organización -la plataforma Nosotras Decidimos- y alrededor de 4.500 según los cálculos de la Policía Local a pie de manifestación, han coloreado de morado las calles con sus pancartas y sus ropas, y han elevado sus cánticos y reivindicaciones.

En centro de Zaragoza grita: “Si tocas a una, nos tocas a todas”, mientras cientos de mujeres se concentraban en la Plaza Aragón de Zaragoza con motivo del 8 de marzo. Las proclamas feministas como “nativa o extranjera, la misma clase obrera” o “tranquila hermana, aquí esta tu manada” se han intercalado con cantos. Como ha sucedido en otras ciudades, Ay mamá, de Rigoberta Bandini, ha sonado en los altavoces y ha sido coreada por las zaragozanas que han recorrido el centro de la ciudad hasta la Plaza del Pilar

En Santander, las feministas cántabras han respondido a las expectativas generadas en este 8M postCOVID con una única manifestación multitudinaria que ha recorrido las calles de la capital desde Puertochico hasta el Ayuntamiento. Más de 6.000 personas, en su mayoría mujeres, han participado en la concentración convocada por las Asambleas Feministas Abiertas de Cantabria y la Comisión 8 de Marzo. Convocadas por el movimiento feminista bajo el lema “fuego al sistema que nos oprime, el movimiento feminista, nuestra llama”, miles de personas han partido pasadas las 20:00 horas desde el parque Antoniutti en Pamplona, donde una marea morada ha vuelto a manifestarse coreando lemas como “no me regales rosas, haz en casa las cosas”, o “no me protejas, inclúyeme”.

En Valladolid ha habido llamamientos a la “unidad del movimiento feminista” en una manifestación cuya pancarta principal llevaba el eslogan de “Feminismo, fuerza imparable”. En León la lluvia no ha impedido que centenares de leonesas y leoneses hayan salido a la calle por el centro. Lo han hecho con cánticos como “El feminismo camina hacia adelante, el machismo camina hacia atrás” o “No es no, lo demás es violación”, en un ambiente festivo pese al tiempo. Además, ha habido concentraciones en la plaza de la Catedral centradas en la abolición de la prostitución y en críticas a la ley trans, al margen de la convocatoria habitual.

En otros puntos del país las convocatorias han evidenciado la brecha en el movimiento. En Toledo o Sevilla la manifestación también ha salido a las calles dividida. En la ciudad andaluza, una marcha convocada por la Asamblea Feminista de Sevilla ha apelado a un feminismo “inclusivo” con el colectivo de personas trans, “Creemos en un feminismo para todas y para todos”, han clamado. También ha habido condenas públicas a la invasión de Ucrania por parte de Rusia y las feministas sevillanas han mostrado su solidaridad con las víctimas de todas las guerras.

Bajo el lema “La lucha de las mujeres. Por un mundo feminista”, se ha desarrollado en Sevilla la otra protesta convocada por una treintena de colectivos. Las asistentes coreaban lemas como “abolición de la prostitución” o “basta ya de justicia patriarcal” e hicieron gala de su amplia movilización en la calle, sobre la que también han ironizado con sus cánticos: “Luego diréis, que somos cinco o seis”.

Los efectos económicos, sociales y sanitarios de la pandemia han centrado parte de las reivindicaciones en las dos marchas que han confluido en Valencia este 8 de marzo, con cerca de 25.000 personas en las calles, según la organización. La convocatoria de la Coordinadora Feminista ha puesto el acento en la reivindicación de las mujeres como sujeto político del feminismo, el aborto libre y la abolición de la prostitución mientras que la Asamblea Feminista de Valencia ha abogado por un feminismo inclusivo con las personas trans.

“Hay mucho trabajo por hacer. Todavía hacemos la mayoría de trabajos en el hogar y todavía soportamos mayor carga mental. Y a pesar de eso, cobramos menos y tenemos menos oportunidades laborales. Y por supuesto, sufrimos más violencia”, lamenta Aurelie con una pancarta de Greenpeace en la mano en la manifestación del 8M en Málaga. En Murcia, centenares de mujeres han salido a la calle desde la Plaza de la Fuensanta.

Decenas, cientos, miles de personas se han ido agolpando en la plaza de San Antón de Vitoria cuando a las 19.00 horas se ha iniciado la manifestación principal por el 8M tras un 2021 con restricciones y un 2020 en el que la capital vasca era uno de los epicentros del entonces recién llegado coronavirus. Una batucada daba la bienvenida mientras muchas mujeres jóvenes exhibían carteles caseros hechos en cartulinas moradas con lemas como 'No queremos rosarios en nuestros ovarios'.

En las calles aledañas sonaban cánticos como 'Gora borroka feminista!' ('¡Viva la lucha feminista!') en euskera. Una de las asistentes, Verónica, ha acudido a la movilización con su marido, con su hijo mayor y con sus dos hijas pequeñas. Toda la familia ha hecho un cartel que en el anverso reza 'Paz' y el símbolo del feminismo y en el reverso, con los colores azul y amarillo de la bandera de Ucrania, implora 'No a la guerra'.

Luchar por un sistema público y universal de cuidados era el leitmotiv de la manifestación en Bilbao. Con gritos de “No hagáis negocio con la dependencia” y “El patriarcado se va a caer” miles de personas han reclamado condiciones laborales dignas para las trabajadoras de los cuidados, igualdad real y el fin de la violencia machista. “Estamos aquí por las que no están, para luchar por nuestros derechos y por la igualdad de las mujeres. No queremos ni una muerta más”, han asegurado María, Itzi y Tere, que encabezaban la manifestación.

Un poco más atrás, Iraia y Nerea, de 14 y 15 años, han reclamado poder volver a casa seguras. “Nunca podemos volver seguras a casa, siempre estamos en tensión, tenemos que llamar a alguien o vamos con las llaves en la mano”, han lamentado las jóvenes, mientras portaban una pancarta en la que se leía “Si mañana soy yo, quiero ser la última”.

Reportaje elaborado con información de Ana Requena, Lúa Pena, Francisca Bravo, Santiago Manchado, Néstor Cenizo, Iker Rioja Andueza, Antonio Vega, Elisa M. Almagro, Carmen Reina, Candela Canales, Laro García, Sol Gragera, Maialen Ferreira, Javier Ramajo, Antonio Morente y Laura Martínez.

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