La nave de niños migrantes de Ceuta: cinco días sin una comida caliente, en el suelo y con miedo a volver a Marruecos
Varias cabezas se asoman por las rendijas que separan los pabellones del polígono industrial del Tarajal. De sus recovecos, saltan niños. Las carreras de menores sobre sus tejados forman ya parte del paisaje de la nave improvisada para alojar a cientos de chavales -actualmente alberga a 450 chavales- llegados a Ceuta en los últimos días. Más de una decena de ellos se escurren por sus paredes, trepan con fluidez por los barrotes de colores que se intercalan por el recinto, o escapan de un lugar donde, según el Gobierno, se encuentran “cuidados y protegidos”.
Algunos huyen en busca de una comida caliente y saciante que sí encuentran en la calle, pero no en la nave que los almacena desde hace cinco días. Otros lo hacen para estirar las piernas y desfogar al aire libre, después de varias horas en las que, cuentan niños de entre 13 y 15 años, apenas han podido levantarse. Están los que salen solo por un rato, o los que prefieren “buscarse la vida” en el exterior, porque se niegan a pasar ni un día más bajo vigilancia policial y un miedo constante a una posible devolución a Marruecos.
Un reportaje de Gabriela Sánchez desde Ceuta.