La moción fallida del PSOE deja tocado al Gobierno de PP y Cs en Castilla y León: iniciativas y leyes quedan en manos de Podemos, Vox y los regionalistas
Que la moción de censura del PSOE contra el Gobierno de PP y Ciudadanos en Castilla y León ha fracasado es un hecho. Los socialistas no han conseguido hacerse con la Junta, que lleva 35 años en manos de la derecha, pero la moción ha tenido efectos colaterales. El Partido Popular y su socio de gobierno han perdido la mayoría absoluta. La marcha de la procuradora de Cs, María Montero para pasar a ser no adscrita deja la suma de ambos partidos en 40 escaños y se necesita uno más para esa mayoría absoluta necesaria para aprobar iniciativas parlamentarias.
A partir de ahora, PP y Ciudadanos tendrán que buscar el favor de al menos uno de los procuradores del Grupo Mixto, compuesto por dos diputados de Podemos, que difícilmente tras apoyar la moción se lo van a poner fácil al Ejecutivo, una de Vox, que podría ser la llave pero que desplazaría ese gobierno de supuesto centro derecha más a la derecha, el de la ahora no adscrita, María Montero, y el los dos de los partidos regionalistas con sendos diputados. Tanto Unión del Pueblo Leonés como Por Ávila, este último partido escindido del PP, son los más proclives a dejarse querer por el Gobierno Mañueco-Igea y los que menos en riesgo les pondrían.
Escribe Laura Cornejo.