El terrible caso de Pistón, el perro que sobrevivió tras caer casi 100 metros desde un viaducto mientras el acusado lo niega todo: “A ese perro no lo conozco de nada”
Una caída desde casi 100 metros tiene resultados nefastos en la mayoría de los casos, porque el cuerpo golpea con una fuerza que rompe huesos y daña órganos internos. Cuando se habla de esa altura, se habla de una altura equivalente a un edificio de 30 plantas. Por eso, la idea de que alguien pueda salir con vida de una caída así suele sonar imposible, ya que el impacto suele ser definitivo.
Sin embargo, los milagros existen en ocasiones contadas, y hay situaciones en las que el entorno amortigua el golpe y cambia el desenlace esperado. Ese choque entre lo que dicta la física y lo que ocurre en un caso real obliga a mirar de cerca qué pasó realmente cuando un animal fue lanzado desde un viaducto.
El acusado negó los hechos y ofreció una versión que chocó con las imágenes
Según El Faro de Vigo, la Guardia Civil interpreta las grabaciones de la autovía AG-53 como la prueba de que el acusado arrojó al perro Pistón al vacío desde el viaducto, y la Fiscalía pide 12 meses de prisión junto a 3 años sin trabajar con animales ni tenerlos. El caso se juzgó en el Penal 2 de Ourense, donde el sospechoso, N., se sentó en el banquillo tras ser identificado por la matrícula, el modelo y el color de su furgoneta. Las imágenes lo sitúan en el kilómetro 85,5, en Punxín, donde detuvo el vehículo hasta tres veces en un tramo de veinte metros.
En la vista, el acusado negó el delito de maltrato animal y también que el perro estuviese bajo su custodia en esos días. Admitió que paró en el arcén y que lanzó una bolsa con una sudadera que, según relató, olía mal porque una chica que viajaba con él se lo comentó.
Ante la jueza declaró “yo a ese perro no lo conozco de nada” y añadió que un animal de ese tamaño no cabría en una bolsa. También afirmó que “o cayó con un paracaídas o tenía que tener los huesos rotos por todos lados”, y sostuvo que un ejemplar de caza puede costar hasta 3.000 euros, por lo que no tendría sentido tirarlo.
Los agentes que analizaron el vídeo describieron otra secuencia. Uno de los guardias explicó en el juicio “sacó un objeto grande de la furgoneta”, y precisó que al caer se distinguían cuatro patas y un intento de estirarlas hacia delante. Otro agente indicó que “se ve la silueta y la cabeza del animal” al referirse al contenido de la grabación. El mismo funcionario aseguró que el acusado fue cambiando su versión y recordó que en un primer momento negó incluso haber estado allí para evitar una multa por detenerse sin chaleco.
El perro sobrevivió con lesiones leves y una factura veterinaria que ahora se reclama
Tras el aviso del centro de coordinación de la autovía por el movimiento extraño de un varón que parecía lanzar algo, la Guardia Civil organizó un dispositivo de búsqueda al día siguiente, con apoyo de un helicóptero, aunque no hallaron al animal en ese primer rastreo.
Días más tarde, unos senderistas lo encontraron herido bajo el viaducto. Los investigadores creen que las ramas de los árboles frenaron parte de la velocidad, ya que aparecieron dos rotas, y manejan la hipótesis de que el perro cayó al agua, fue arrastrado por el río y logró regresar hasta el punto inicial.
Cuando ingresó en el hospital veterinario el 7 de abril, presentaba inflamación y cojera en la pata delantera derecha, aunque no tenía fracturas ni derrames internos. La profesional que lo examinó declaró en el juicio que estaba “en malas condiciones higiénico sanitarias, con otitis, muy mal olor y muchas pulgas y garrapatas, con una enfermedad ocular y una cojera en la extremidad anterior derecha”. Estuvo hospitalizado doce días y la factura de la asistencia alcanzó 1.246,16 euros, cantidad que la Fiscalía reclama al acusado.
El anterior propietario compareció como testigo y explicó que entregó el perro porque no podía atender a tantos animales. Afirmó que se lo dio “porque no podía atender tantos perros” y detalló que el cambio de titularidad quedó pendiente de firma. También dijo que “él se lo llevó sano y salvo, el perro estaba en perfectas condiciones, y si no lo quería que me lo volviese a traer”, en contra de la versión del acusado. Por otra parte, la fiscal concluyó que lanzar un animal desde esa altura supone un acto de crueldad con intención de acabar con su vida.
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