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Estevia, ¿dulce revolución verde?

Apta para diabéticos, llegó al mercado de los edulcorantes de la mano del reconocimiento de su extracto industrial, en 2011. Sin embargo, la comercialización de la hoja sigue en un limbo legal.

Un grupo de agricultores aspira a extender su cultivo en la Axarquía malagueña.

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Cuando Miguel Arrillaga inició su cruzada por el reconocimiento y la difusión de las propiedades de la estevia, en 2009, no imaginó que algún día un extracto industrial de esta planta acabaría endulzando un refresco de cola etiquetado con una pegatina verde. Arrillaga es un empresario agrícola que hace bandera de la alimentación saludable y la batalla contra las multinacionales; Coca Cola comercializa Coca Cola Life en Argentina y Chile; y al agricultor y al refresco los une la estevia, una planta de alto poder edulcorante originaria de Sudamérica cuyas propiedades provocan un acalorado debate. La Unión Europea autorizó en 2011 el uso alimenticio de uno de sus extractos y desde entonces muchos esperan el boom de su cultivo en España.

La ka'a he'e (en guaraní) es una planta originaria de Paraguay (donde fue declarada " patrimonio genético"), llamada estevia o stevia porque Pedro Jaime Esteve la trajo a Valencia en el siglo XVI. La hoja seca se vende al distribuidor a entre ocho y diez euros por kilogramo, el poder edulcorante de algunos de sus componentes es unas 300 veces el del azúcar y su contenido calórico es cero. Por todo eso algunos la consideran una golosina, también en términos económicos. "Para hacer 400 kilos de tabletas de chocolate hacen falta 200 gramos de esteviol", dice Arrillaga, quien comenzó a cultivarla en Marbella hace cuatro años, y ahora se dedica a suministrar semillas y plantones y a procesar la hoja para elaborar cápsulas endulzantes y cacao. Cree que a medio plazo la estevia ocupará gran parte del mercado del azúcar pero admite que por el momento no hay más de 80 agricultores que la cultiven en España.

Algunos están al otro extremo de la costa malagueña, en la Axarquía. Leovigildo Martín, presidente de la Asociación de Productores y Comercializadores de la Costa del Sol-Axarquía, explica que pretenden difundir las ventajas del cultivo para las economías familiares: "Recomendamos que no planten grandes cantidades y que lleven un equilibrio entre la siembra y la comercialización porque el mercado no absorbe aún grandes cantidades". Peter Knacke, vicepresidente de la Asociación, destaca que las características climáticas de la zona favorecen el cultivo de la planta, que se recoge cuatro veces al año. Juegan también la baza histórica, porque en esta zona se cultivaron grandes extensiones de caña de azúcar durante el siglo pasado.

Donde había un cañaveral, Martín y Knacke quieren que crezca la estevia; y donde funcionaron los ingenios, que se desarrolle una fábrica capaz de procesar el edulcorante. Porque aquí radica la gran paradoja: con glucósidos de esteviol (un extracto de la estevia) se endulzan mermeladas, chicles, chocolates, zumos y refrescos de cola, pero la comercialización de la hoja como alimento sigue prohibida. Se vende en herboristerías, pero es ilegal hacer mención a sus propiedades nutritivas. "Es un desvío por culpa de una ley absurda: si no decimos nada al consumidor sobre que es un alimento, es legal", resume Knacke.

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La polémica por su comercialización

La UE autorizó el uso de los glucósidos de esteviol en noviembre de 2011, puso un nombre al aditivo (E-960) y llegó a la conclusión de que el consumo saludable se sitúa por debajo de los 4mg por cada kilogramo de masa corporal y día. La Agencia Europea de Seguridad Alimentaria llevaba desde el año 2000 estudiando las propiedades de la planta y sus extractos. Su gemela estadounidense, la Food and Drugs Agency aprobó los glucósidos de esteviol en 1995 y en Japón se comercializa desde 1971.

Los defensores del cultivo achacan el retraso en la aprobación a los intereses de las multinacionales azucareras. "La legislación europea tiene la idea de proteger al consumidor, pero funciona al contrario, prohibiendo algo sano porque alguien no tiene interés en la competencia", dispara Knacke. "El azúcar es una mina de oro, genera cierto grado de adicción y de placer y relax. Pero hoy sabemos cosas que antes no sabíamos: hay una sobredosis bestial del azúcar y tenemos esta planta para sustituirlo", razona Arrillaga, que también apunta a las farmacéuticas: "Es más noble vender algo que te cura que algo que te mantiene enfermo". Ambos creen que la generalización de su consumo reduciría notablemente los índices de enfermedades relacionadas con el consumo de azúcar e inciden en los supuestos efectos beneficiosos sobre la presión sanguínea y la actividad del páncreas, generador de la insulina.

Pero existe otra corriente de opinión que alerta de que tras la etiqueta "natural" también se oculta un negocio. "Una cosa es que la planta sea apta para un diabético y otra, que cure", explica José Miguel Mulet, autor de Los productos naturales. ¡Vaya timo! (Laetoli, 2010) y el reciente Comer sin miedo (Destino, 2014). “Está demostrado que baja la tensión arterial, pero esto es bueno para quien tiene la tensión alta. Si la tienes baja te da un jamacuco", comenta. Mulet explica que la estevia es ajena a nuestra dieta y que, como nuevo alimento, debe superar controles igual de farragosos que para cualquier otro. La razón para el retraso en la aprobación del extracto y para que la planta no se comercialice como alimento es simple: "Tiene muchos compuestos con actividad farmacólógica y una actividad hipotensora muy fuerte. No se puede vender sin ningún control".

Existen más de 300 referencias bibliográficas sobre las propiedades de la estevia. Pero Beatriz Dueñas, directora de la Fundación para la Diabetes, niega que existan estudios "fiables" y "relevantes" sobre la capacidad de la planta para reducir la glucosa en la sangre. Los que existen se han realizado sobre ratas y en ningún caso sobre humanos. La Sociedad Española de Diabetes coincide: "La recepción es positiva porque es bueno que se pueda utilizar un producto para todos, pero es un edulcorante más para no tirar de azúcar".

El nuevo producto edulcorante

La aprobación del uso de extractos ha provocado que el edulcorante lo utilicen ahora grandes multinacionales. "Hecho a base de estevia, la cual procede de la naturaleza", dice Azucarera sobre su producto Truvía (elaborado por Cargill), del que destaca su "sabor natural". Natreen también dispone de una línea de edulcorantes elaborados a partir de la planta y cadenas de supermercados como Eroski y Mercadona han lanzado su propio producto. Los envases de estos productos resaltan el color verde. "Endulzada naturalmente", se promociona Coca Cola Life. "¿Hacían campaña para las grandes empresas los partidarios de la estevia?", se cuestiona Mulet.

Ellos dicen que no y rechazan estos productos porque no son "naturales". Truvía tiene un 1% de glucósidos de esteviol. "Es como llamar sales minerales al agua embotellada", denuncia Arrillaga, quien añade que la extracción de los glucósidos es un proceso industrial en el que se utiliza ácido sulfúrico y se añade etanol y resinas. "La única diferencia es que es un extracto de una planta natural y los otros edulcorantes vienen de un proceso 100% químico", completa Knacke. Truvía afrontó una demanda colectiva en Estados Unidos por usar la etiqueta "natural" (lo que no ocurre en Europa, donde se promociona el "origen natural de la hoja") y llegó a un principio de acuerdo para crear un fondo de compensación para los clientes, que aún debe ser aprobado por los jueces. Sin embargo, mantiene "la firme postura" de que su etiquetado en los Estados Unidos es "verdadero y explícito", según responde por correo electrónico.

En España no hay fábricas, aunque un pequeño laboratorio en Granada está desarrollando pruebas. Por el momento, la producción de estevia es poca y la capacidad para procesarla, escasa, ya sea por las trabas legales o la escasez de medios. "Vamos a ser el almacén de Europa", anticipa Leovigildo Martín, que cree que los productores europeos demandarán el producto español porque es de mayor calidad que la producción china. Estevia habrá poca, pero las expectativas son altas.

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