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ARAGÓN

El aeropuerto de Huesca va dejando atrás una década aciaga y se centra en la formación de nuevos pilotos

La instalación, que ha acumulado solo 226 pasajeros en lo que va de 2017 y sigue a la cola de los aeropuertos nacionales, se ha reciclado como centro de aprendizaje para pilotos de aviones y drones

Inaugurado en 2007, el aeropuerto pronto generó pérdidas y provocó la quiebra de Pyrenair, que explotaba la instalación; en 2013 fracasó un primer proyecto de escuela de pilotos

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El Aeropuerto de Huesca es usado como centro de formación para pilotos de aviones y drones.

El Aeropuerto de Huesca es usado como centro de formación para pilotos de aviones y drones. Huesca

El aeropuerto de Huesca-Pirineos se ha acostumbrado a aparecer como la instalación con menos pasajeros del país. Las estadísticas se han convertido en pura rutina. Siete viajeros en julio y diez en agosto. 226 entre enero y agosto. 95 en todo el año 2016. A los diez años de su inauguración se asume el fracaso del proyecto, obligado a reciclarse. Una escuela de pilotos, Airways Aviation, y una empresa de drones, Escuadrone, tratan de reflotar en parte una inversión ruinosa, concebida como una llamada al turismo de nieve por el Gobierno de José María Aznar y un quebradero de cabeza para Aena.

En apenas cuatro años, el aeropuerto situado entre las localidades de Monflorite y Alcalá del Obispo, a pocos kilómetros de la capital oscense, se demostró inviable. Debía conectar Huesca con el Pirineo y este, a su vez, con los principales destinos de la Península Ibérica. Repasar hoy la lista de ofertas es un ejercicio casi exótico. Un día, Huesca estuvo conectada por aire con La Coruña, Madrid, Valencia, Lisboa, Gran Canaria e incluso, por un breve lapso de tiempo, con Londres en busca de aficionados británicos al esquí.

Para recibir y organizar el tráfico aéreo se gestó la empresa Pyrenair. Los primeros cuatro ejercicios fueron de bonanza, con el máximo histórico de 6.228 pasajeros y más de 21.000 operaciones en 2009. El privilegio del primer vuelo correspondió, el 14 de abril de 2007, al Club Balonmano Huesca, que viajó hasta La Coruña para disputar un encuentro de Liga. Una década después, se mantiene en la elite de la Liga Asobal mientras que Pyrenair se disolvió. El 15 de febrero de 2011 anunció el cese de sus actividades por la falta de fluidez económica, que imposibilitaba su supervivencia. Llegó a dejar en tierra a 2.000 pasajeros que ya habían comprado sus billetes y se limitó a ofrecer por un tiempo los vuelos a Londres. Contaba con una flota de cuatro aviones antes de coaligarse con Air Nostrum.

20 millones de euros de sobrecoste

El aeropuerto había costado 60 millones, 20 más de los presupuestados en un primer momento, y se esperaba en torno a 160.000 viajeros al año. Apenas se han superado los 20.000 en diez. Aena dejó de publicar datos económicos de su red aeroportuaria en 2014, pero aquel balance ya arrojaba números escalofriantes: los ingresos de explotación fueron de 120.000 euros y los gastos llegaron a los 3,53 millones de euros. Cifras por debajo de otros conocidos compañeros de generación como Teruel, Ciudad Real o Castellón. Sin vuelos comerciales, había que encontrarle uso.

La idea de recurrir a una escuela de pilotos contaba con otro mal precedente. Al tiempo que se desarrollaba la actividad normal había lugar para el vuelo sin motor, pero una serie de incidentes de mayor o menor calado llevaron a la Agencia Estatal de Seguridad Aérea a declarar incompatibles estos usos del aeropuerto. Asimismo, destapó que el proyecto incumplía en varios puntos la normativa internacional. En 2013 se descartó por completo el vuelo sin motor y dos años antes bajó la persiana la escuela de pilotos Top Fly.

Fue otra de las apuestas del proyecto que no funcionaron. Pese a dar cobertura a unos 300 aprendices procedentes de China después de la firma de un convenio de colaboración con compañías del país asiático, la crisis económica, los impagos y un ERE a escala nacional terminaron de un plumazo con otra de las razones de ser de Huesca-Pirineos. Tras este nuevo fiasco, otra escuela ha tomado el relevo y las perspectivas son más halagüeñas. Airways Aviation llegó en 2016 como tabla de salvación y, al menos, los resultados confirman en parte las previsiones.

Un aumento del 300 % en la afluencia a las pistas

Esta cantera de pilotos ha vuelto a elevar la curva de usos del aeropuerto, que caía en picado desde el máximo antes señalado. 4.684 personas pasaron por sus pistas en 2016, un aumento del 300 %. La escuela más costosa de España ofrece ventajas apreciadas por fuentes de la empresa, que forma a personal de varios países árabes y el Reino Unido, como “el espacio, la tranquilidad y las buenas condiciones atmosféricas, con la escasez de fuertes vientos como bien más apreciado”.

A Airways Aviation le siguió Escuadrone, que forma pilotos de drones y realiza demostraciones de sus equipos a empresas e instituciones. La empresa cuenta con unas instalaciones en el propio aeropuerto que sirven para alojarse y el número de licencias expedidas ha superado el centenar. Según datos facilitados por Airways Aviation, el impacto en la economía local supera los 2 millones y medio de euros y ha generado unos 20 puestos de trabajo, con 4.000 operaciones durante el primer semestre de 2017.

Ante este tímido repunte, fuentes municipales se refieren a que “el futuro está en que el aeropuerto se consolide como centro de aprendizaje, lo cual ya se está reflejando en los balances económicos de las empresas que lo utilizan”. Se apunta a “dejar atrás de manera definitiva a Huesca-Pirineos como un continuo baile de cifras negativas de pasajeros” y se recuerda que, al menos, “el mantenimiento no procede de las arcas del Ayuntamiento y, por tanto, del bolsillo de los oscenses”.

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