Un paciente del oncólogo inhabilitado en Huesca por tres presuntos homicidios: “Te invade una mezcla de miedo y rabia”
Pedro F. (nombre ficticio) recuerda con nitidez el día en que cambió su vida cuando supo que tenía cáncer. “Dentro de lo duro del diagnóstico, pensé que estaba en buenas manos”, explica. En una provincia pequeña como Huesca, añade, la confianza en el sistema sanitario es casi automática: “No te planteas dudar. Sigues el tratamiento que te pautan y confías”. Hoy, sin embargo, esa certeza se ha quebrado: “Ahora no sé si el tratamiento me ayudó o me perjudicó”. El testimonio que realiza a elDiario.es es uno de los que han puesto rostro al impacto humano de la investigación judicial abierta por la actuación de un oncólogo del Hospital Universitario San Jorge de la capital oscense.
El Juzgado de Instrucción número 3 de Huesca ha acordado la inhabilitación cautelar del facultativo para el ejercicio de la medicina mientras se esclarece si su práctica clínica pudo provocar decenas de daños a pacientes oncológicos e incluso la muerte de tres de ellos. La investigación ha sacudido a pacientes, familias y profesionales sanitarios de toda la provincia.
Durante meses, la evolución de Pedro no fue la esperada. “Cada vez me encontraba peor, pero me decían que entraba dentro de lo normal. Que el tratamiento era agresivo y que había que aguantar”. Las dudas comenzaron a crecer hasta que, por recomendación de su entorno familiar, solicitó una segunda opinión fuera de Huesca. “Ahí empezó todo. Revisaron mi historial y me preguntaron por qué se había seguido ese protocolo conmigo. El médico se quedó en silencio. Ese silencio lo recuerdo perfectamente”.
Poco después llegaron las primeras llamadas del hospital oscense para revisar su caso y, más tarde, la confirmación de que el oncólogo había sido apartado de su puesto. “Te invade una mezcla de miedo y rabia. No solo por tu salud, sino por la sensación de que algo tan serio como un tratamiento contra el cáncer pudo haberse hecho mal”. En su caso, los efectos secundarios han sido “considerables” y todavía desconoce si las secuelas serán permanentes.
La causa judicial se inició a partir de una denuncia presentada por el Servicio Aragonés de Salud (Salud), tras una investigación interna que desembocó, el pasado verano, en la suspensión provisional del médico. Con la documentación aportada por la administración sanitaria, la Policía Judicial investiga ahora si las actuaciones del oncólogo derivaron en hasta 25 presuntos casos de lesiones imprudentes y tres posibles delitos de homicidio imprudente. El proceso estuvo bajo secreto de sumario hasta mediados de noviembre, cuando el juzgado acordó levantarlo.
A medida que el caso ha ido trascendiendo, han aflorado más testimonios. “Cuando empiezas a hablar con otras personas afectadas te das cuenta de que no son situaciones aisladas”, señala Pedro. “Tratamientos que no funcionaban, decisiones poco claras, revisiones que se retrasaban. Y luego te enteras de que hay familias que han perdido a alguien. Eso te acompaña siempre”.
Desde Salud insisten en que la inhabilitación acordada por el juzgado es una medida cautelar y que corresponde ahora a la investigación judicial determinar si existió negligencia o mala praxis. La gerente del organismo, Ana Castillo, ha subrayado que el médico ya no ejerce en ningún centro público desde el pasado mes de julio y que, durante el tiempo previo a su suspensión, su actividad estuvo supervisada.
Mientras la causa avanza en los tribunales, los pacientes afectados reclaman respuestas y garantías. “No busco venganza ni señalar a nadie antes de tiempo”, concluye Pedro. “Solo quiero saber la verdad y que esto no vuelva a pasar. Cuando entras en una consulta de Oncología lo haces con miedo, pero también con una confianza absoluta. Y cuando esa confianza se rompe, cuesta mucho volver a creer”.
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