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ARAGÓN

Se repite la pesadilla

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Nunca pensé que llegaría este día, albergaba la vana esperanza de que todo hubiera sido un mal sueño. Que las consecuencias de aquel burdo montaje policial del 22M, un día que nos habíamos planteado tan reivindicativo y multitudinario que conseguimos convertirlo en histórico, no alcanzaran nuevamente a Raquel y a todos nuestros compañeros y compañeras.

Qué difícil es escribir sobre esos días sin sentir que la rabia y la indignación te va corroyendo el alma hasta conseguir teñirlo todo de una oscura capa de angustia.
El 25 de noviembre Raquel debe comparecer a juicio para responder de unos cargos que forman parte de una maldita farsa orquestada por unos “inquietos e inquietantes” políticos que quisieron reventar la protesta pacífica de más de un millón de personas que ese día reclamábamos en Madrid "PAN, TRABAJO, TECHO Y DIGNIDAD".

Raquel, como otros muchos compañeros/as, fue detenida tras aquella histórica Marcha por las fuerzas del orden. Su detención se produjo una vez terminado el acto, lejos de la Plaza de Colón, cuando regresaba al autobús para volver a casa y de forma indiscriminada, brutal y sin motivos.

Del trato que recibieron ella y los demás compañeros/as mientras estuvieron detenidos tenéis un vídeo en el que cuenta su amarga experiencia. Escuchar el relato de esos dos días detenida en comisaría nos hace pensar lo poco o nada que ha cambiado el trato denigrante y poco respetuoso con los DDHH que recibe un detenido cuando pasa por los calabozos.

Ahora ese mal sueño, se hace una pesadilla real que la llevará casi dos años y medio después a presentarse ante el juez. Imaginároslo solo por un momento, poneros en el sitio de Raquel, y pensar cuales podrían ser vuestros sentimientos y miedos si como ella tuvierais que enfrentarnos a la petición de 4 años de cárcel por unos inexistentes y mentirosos daños y desórdenes.

¿Cuál fue su delito? Recorrer durante días las carreteras de este país con Las Marchas de la Dignidad para llegar a Madrid el 22 de marzo de 2014. Raquel y muchas de nosotras caminamos junto a más de un millón de personas por sus calles reclamando dignidad, justicia, libertad, un trabajo digno y acabar con la miseria, la pobreza y las desigualdades.

De cómo es Raquel, de esa mezcla de entereza y ternura, de esas lágrimas a veces contenidas, de esa fragilidad solo aparente pero capaz de mantenerla firme durante estos dos años de incógnitas, zozobras y temores, podríamos hablar cualquiera de las que orgullosas nos consideramos sus amigas y compañeras. De su papel como luchadora dentro de los movimientos sociales o en su barrio creo que poco más se puede añadir. Lo que importa de verdad de Raquel es su papel como madre, trabajadora o su solidaridad amiga siempre dispuesta a echar una mano.

Con Raquel nos manifestamos ese primer 22M, con ella lo volvimos a hacer al año siguiente -fue un momento duro para nuestra amiga- y la escuchamos cuando en un mar de nervios y superando su timidez tuvo la valentía de subir al escenario y hablar a los miles de compañeros que allí nos congregábamos.

¿Ha cambiado en algo la situación desde ese primer 22M en que salíamos a las calles? Para los sufridos ciudadanos/as que transitan las capas menos favorecidas y más vapuleadas de la sociedad todo sigue igual o peor. La pobreza, la precariedad y el paro se han hecho fuertes apoderándose de nuestras vidas y nuestro futuro. La corrupción emponzoña la sociedad y la política de este maltratado país, enseñándonos que quien es más rico o poderoso menos posibilidades tiene de acabar castigado por corrupto . Las guerras y los conflictos sociales siguen sembrando el Mediterráneo de cadáveres y de desplazados mientras la emergencia social aflige a cada vez más ciudadanos. Y aquel retroceso en los derechos y libertades que entonces veíamos en el incierto y amenazante horizonte se ha hecho una realidad. La aplicación de la Ley Mordaza intenta amordazarnos, solo hace falta salir a la calle para comprobar como se reprimen y silencian las protestas y manifestaciones de los Movimientos Sociales, los estudiantes o los trabajadores. 

Este 25 de Noviembre Raquel se volverá a enfrentar a ese acusador Ministerio del Interior más preocupado de reprimir que de defender a los ciudadanos, a esa Justicia que mira para otro lado ante la corrupción de los poderosos y no indaga lo suficiente cuando acusa a los que luchan por sus maltrechos derechos y libertades.

Raquel y nuestros compañeros y compañeras no están solas, cuentan con nuestro apoyo, solidaridad y cariño. Tú, yo, cualquiera que se manifieste o proteste podría estar en el sitio de Raquel. Que ésto suceda, que haya un constante ataque a las clases populares, que siga habiendo detenciones por manifestarse o protestar, que se recorten los derechos y libertades es una consecuencia más de las políticas de tierra de quemada por parte de quienes nos gobiernan y nos han gobernado estos últimos años.

Mi apoyo y solidaridad van para Raquel y todos los compañeros y compañeras que se sentaran en el banquillo de los acusados estos días. Pero no olvidemos que hay más juicios pendientes y no solo por las detenciones de las Marchas de la Dignidad. Hay otros que se dirigen contra sindicalistas, trabajadores, estudiantes y activistas sociales.

¡Muchos ánimos Raquel! El 25 de noviembre estaremos en Madrid acompañándote. Estoy segura que al final este juicio será para nuestra amiga solo un mal sueño, una maldita pesadilla que dura ya demasiado y de la que todos vamos a despertar para celebrar que donde nunca hubo delito no puede haber condena.

#RaquelAbsolución

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