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2018 empieza con crueldad… ¿Terminará igual?

El incidente de Terrassa, donde un caballo murió en la cabalgata de los Reyes Magos, reabre la polémica sobre el maltrato animal y el uso de animales en eventos que les producen un enorme estrés y sufrimiento físico

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Foto subida a redes por una persona que asistió a la cabalgata en Terrassa.

Foto subida a redes por una persona que asistió a la cabalgata en Terrassa.

La noticia se extendió por las redes sociales como la pólvora. Lo que debía ser un acto mágico en el que los niños de Terrassa disfrutaran de la anual Cabalgata de los Reyes Magos, se vio enturbiado por el súbito desplome de un caballo. Adultos y niños se amontonaron para ver mejor qué ocurría, pero el animal no volvió a levantarse.

Se trata de otra trágica muerte animal que podría haber sido evitada.

Si bien la sugerencia de añadir drag queens en la cabalgata de este año en Vallecas ha sido recibida con gran polémica a pesar de su intención progresista, el continuo maltrato al que los animales españoles se ven sometidos es un tema del que apenas se quiere hablar. No hay más que ver cómo en Terassa el evento se desarrolló con total normalidad tras el incidente, a pesar del impacto causado en el público. O como, tras años pidiendo que las cabalgatas dejen atrás el uso de animales como caballos, elefantes y dromedarios, siguen ocurriendo estas barbaridades.

El de Terrassa no ha sido un accidente aislado. En el Rocío de Andalucía  murieron este último año diez caballos y un buey "de forma angustiosa" a causa del agotamiento y la deshidratación; una cifra bastante habitual para los equinos. En 2014, un caballo se desplomaba en la Feria de Sevilla por los mismos motivos; un año antes dos caballos obligados a participar en la cabalgata de Puente Viesco morían por envenenamiento, al estar atados durante largas horas delante de un árbol tóxico, y en la Feria de Abril de 2016 se daban varios casos de maltrato y sufrimiento animal. Las consecuencias de eventos así también se ven fuera de España, como por ejemplo en la Feria de Manzinales, en Colombia, donde  dos caballos morían en una cabalgata por un ataque de pánico y por un infarto.

El seguir utilizando a animales en eventos así implica la cosificación de estos, obviar que son seres sintientes (y, por lo tanto, conscientes de sus experiencias y sujetos al estrés, al miedo y al cansancio), poner en peligro su salud y perpetuar una educación con muy poca empatía hacia los animales en los más pequeños. Además, el uso de animales en festejos también pone en peligro a los humanos: en 2013  falleció una mujer colombiana al caer de un caballo en la cabalgata de la Feria de Cali, generando una gran discusión pública sobre el peligro que corren tanto los animales como los jinetes y asistentes.

Los organizadores de la cabalgata y el ayuntamiento de Terrassa están estudiando las causas de la muerte del caballo. Sea por la causa que sea, no obstante (y aunque las causas más comunes en estos casos suelen ser deshidratación, agotamiento o ataques al corazón), una se pregunta si su muerte no hubiera sido fácilmente evitada si el animal no se hubiera encontrado en un ambiente tan estresante y estridente.

Los ayuntamientos de todo el país que siguen realizando actividades con animales deben plantearse si eventos como este realmente respetan las cinco libertades básicas que la OIE y la FAO reconocieron ya en 1965, entre las cuales se incluyen el no sufrir molestias en un entorno adecuado, el no sufrir ni miedo ni angustia, y la prevención tanto de heridas y dolor como de sufrimiento psicológico.

Según FAADA, la Fundación para el Asesoramiento y Acción en Defensa de los Animales, gran parte de estas actividades no se realizan de manera correcta y respetuosa. La Fundación informa de que los  principales problemas de usar caballos y otros animales en carros y cabalgatas se resumen en heridas por el equipamiento, sobrecargas, golpes, estrés, deshidratación, falta de sombra y de zonas de descanso, y falta de atención veterinaria (especialmente de prevención); problemas que se suelen observar en las denuncias por maltrato animal.

El Partido Animalista (PACMA) ya pidió que este enero se realizaran cabalgatas sin animales, asegurando que muchos de ellos  "provienen de circos o zoológicos y son sometidos a un adiestramiento cruel" y que es de esperar que sientan miedo ante la multitud, los petardos y el griterío. ¿Cuánto sufrimiento animal más vamos a ignorar y permitir?

Catalunya fue pionera en España a la hora de prohibir los circos con animales salvajes hace ya casi tres años, y  Barcelona se ha comprometido a prohibir los carruajes de caballos en junio de este año, ante la irrefutable situación de sufrimiento animal. Es hora de que tanto esta comunidad autónoma como el resto del país apliquen con coherencia su compromiso con los animales en todos los ámbitos.

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