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Los festejos con animales manchan la imagen exterior de España

Así lo refleja un estudio de Cambridge University Press que pretende hacer un retrato de la sociedad europea actual en muy variados ámbitos; uno de ellos, la concienciación sobre el trato que los europeos damos a los animales no humanos

Cuando se pregunta por la importancia que se da al bienestar animal, los datos son contundentes: al 20% le preocupa mucho; al 38%, bastante; al 32%, algo; al 8%, poco; y al 2%, nada

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Foto: The Animal Day / Jonás Amadeo Lucas

Becerro de corta edad torturado y matado en un festejo popular. Foto: The Animal Day / Jonás Amadeo Lucas

El 72% de los europeos tiene una imagen muy negativa (51%) o bastante negativa (21%) de los festejos que se celebran en España y en los que se utilizan animales. Ese rechazo es aún mayor que el que expresan los propios ciudadanos españoles al ser preguntados, que asciende a un 65%, lo cual demuestra que tal explotación de toros, vacas, novillos, becerros, burros, patos y un largo etcétera de animales en fiestas populares es una mancha en la imagen de la tan ansiada Marca España. Una mancha incluso mayor a la que somos capaces de percibir desde dentro de nuestras propias fronteras.

Así lo refleja un  estudio de Cambridge University Press que pretende hacer un retrato de la sociedad europea actual en muy variados ámbitos. Uno de ellos, la concienciación sobre el trato que los europeos damos a los animales no humanos. Cuando se pregunta por la importancia que cada cual da al bienestar animal, los datos son contundentes: al 20% le preocupa mucho; al 38%, bastante; al 32%, algo; al 8%, poco; y al 2%, nada.

En España esa pregunta refleja que al 22% le preocupa mucho el bienestar animal, al 39% le preocupa bastante, al 33% solo le preocupa algo, al 5% poco y al 2% nada. De los países analizados (España, Francia, Alemania, Reino Unido, Italia y Dinamarca), Alemania y Francia son los más concienciados (en Alemania suman un 71% los que aseguran que les preocupa mucho o bastante y en Francia son el 61%). Esa conciencia es mayor entre las mujeres que entre los hombres: en las cotas altas de concienciación suman un 72% frente a un 64%.

La encuesta refleja una polarización de esa concienciación que es mayor en las clases sociales altas, es decir, en ese estrato social hay menos porcentaje de personas en las respuestas intermedias y más que se decantan por los extremos, o muy preocupados o nada. En las clases bajas los más concienciados suman un 56% y los menos un 10%. En la clase media esos porcentajes son del 58% y del 9%, respectivamente. En la clase alta los más preocupados suman un 63% y los menos un 13%.

También se observa una mayor concienciación a medida que aumenta la edad de los encuestados: en el tramo de 18 a 30 años el 19% asegura que le preocupa mucho el bienestar animal; al 38%, bastante; al 34%, algo; al 7%, poco y al 3% nada. De 31 a 40 años esos porcentajes son 19% (mucho), 39% (bastante), 32% (algo), 10% (poco), y 1% (nada). De 41 a 50 años: 20% (mucho), 35% (bastante),  36% (algo),  8% (poco) y  2% (nada). Entre 51 y 65 años esos porcentajes son 22% (mucho), 40% (bastante), 29% (algo), 7% (poco) o 2% (nada).

Por ideología, entre quienes se ubican en la izquierda suman un 58% los muy o bastante preocupados, un 9% los poco o nada preocupados, y un 33% los que se declaran en medio, algo concienciados. Entre los de centro esos porcentajes son 59%, 7% y 33%; y entre los ciudadanos de derechas suman 57%, 15% y 28%.

La imagen de los festejos de España que utilizan animales es muy negativa para el 51% de los europeos, bastante negativa para el 21%, ni positiva ni negativa para el 23%, bastante positiva para el 4% y muy positiva para el 1%. En España, esos porcentajes son 43%, 22%, 27%, 6% y 2%, respectivamente. La imagen más negativa de esos festejos es la que tienen los ciudadanos de Reino Unido y de Alemania, donde quienes la tienen bastante o muy negativa llegan al 77%, y la más indulgente los de Francia, aunque no descienden del 69%.

La encuesta pregunta de forma expresa por las becerradas, festejos taurinos donde los animales torturados y asesinados son cachorros que no sobrepasan los dos años de edad, y que se celebran en cientos de municipios de toda España. A pesar de que esos festejos son poco conocidos fuera de las propias fronteras, en ese caso, la imagen es muy negativa para el 53%, bastante negativa para el 17%, ni positiva ni negativa para el 25%, bastante positiva para el 4% y muy positiva para el 2%.

En España suman un 62% quienes tienen una imagen muy negativa (42%) o bastante negativa (20%) de las becerradas. El 29% expresa una posición ni positiva ni negativa, mientras que el 10% tiene una imagen bastante positiva (7%) o muy positiva (3%). En Reino Unido tienen la peor imagen de esos festejos (los porcentajes suman un 84%) y la menos mala es la de italianos y daneses, aunque no descienden del 69% en ningún caso. Quienes valoran positivamente las becerradas tienen su máximo porcentaje en Francia con un 6%.

Becerro de corta edad torturado en un festejo popular. Foto: AVATMA

Becerro de corta edad torturado en un festejo popular. Foto: AVATMA

La encuesta pregunta también a los europeos por sus hábitos alimenticios y refleja que el 65% come de todo, el 30% come de todo pero ha reducido la carne, el 1% es pescetariano, el 3% se declara vegetariano y el 1% vegano. En España, un 70% come de todo, el 28% ha reducido la carne, el 1% es pescetariano, el 2% es vegetariano y el 1%, vegano. Reino Unido es el país con más vegetarianos, el 8% del total, e Italia es el país donde más personas han reducido el consumo de carne, un 38%, aunque solo el 4% llega a ser vegetariano y el 1% vegano.   

Por sexos, los datos son bastante similares, aunque las mujeres han reducido más el consumo de carne. Entre hombres un 67% come de todo, el 29% ha reducido carne, el 1% es pescetariano, el 3% es vegetariano y el 1% es vegano. Esos tres últimos porcentajes son idénticos entre las mujeres, pero las que comen de todo son un 63% y las que han reducido la ingesta de carne son un 32%.  

La encuesta refleja un mayor porcentaje de vegetarianos entre las clases sociales bajas, un 4%, con un 2% de pescetarianos y un 1% de veganos, mientras que un 66% come de todo y el 28% ha reducido la carne. En el caso de la clase media, quienes comen de todo bajan al 65% y los que comen menos carne suben al 31%, con un 1% de pescetarianos, un 3% de vegetarianos y un 1% de veganos. En la clase alta son un 63% los que comen de todo, un 33% los que han decidido reducir la carne, un 1% los pescetarianos, un 3% los vegetarianos y apenas hay veganos.

Por tramos de edad, los mayores son los que más han reducido el consumo de carne, aunque los vegetarianos están sobre todo entre los más jóvenes. En el colectivo de 18 a 25 años, el 68% come de todo, el 25% ha reducido la carne, el 1% es pescetariano, el 5% vegetariano y el 1% es vegano. De 26 a 30 años, esos porcentajes son del  65%, 28%, 1%, 5% y 1%, respectivamente. De 41 a 50 años, 70%, 27%, 1%, 2% y 1%. De 51 a 60 años, 62%, 34%, 1%, 2% y 1%. Entre los mayores de 61 años, 61%, 37%, 1%, 1% y 0%.

Por ideología, el consumo de carne es mayor en la derecha que en la izquierda, aunque el porcentaje de vegetarianos se mantiene similar. Entre quienes se definen de izquierdas el 62% de todo, el 33% ha reducido la carne. En ese espectro hay un 1% de pescetarianos, un 3% de vegetarianos y un  1% de veganos, los mismos porcentajes que en el centro (donde el 65% come de todo y el 31% come menos carne) y en l derecha (donde el 66% come de todo y el 30% come menos carne).

En el caso de las religiones la encuesta sí refleja un menor consumo de animales entre quienes se identifican con creencias distintas del catolicismo y el protestantismo. Entre los católicos el 69% come de todo, el 29% ha reducido la carne, no hay apenas pescetarianos, el 2% son vegetarianos y el 1% son veganos.

Cuando se pregunta a los europeos si creen que su alimentación es saludable, el 77% responde que sí y el 23% reconoce que no. En España esos porcentajes se polarizan más: 88% frente al 12%, y en Alemania es donde los ciudadanos reconocen una peor alimentación, ya que el 38% no la considera saludable frente al 62% que sí.  

Por sexos, las mujeres ven su alimentación más saludable que los hombres (79% y 75%, respectivamente), mientras que la elevación de la clase social comporta una mejor opinión sobre la propia alimentación: entre la clase baja el 71% la ve saludable, y el porcentaje aumenta al 79% en la clase media y al 82% en la alta. Por edades, los que más saludables se ven son los que tienen entre 51 y 65 años (79%) y los que menos son los que tienen entre 31 y 50 años (76%).

Cambridge University Press ha preguntado a los europeos por la probabilidad de que se plantearan dejar de comer animales en el caso de que hubiera  alternativas perfectamente saludables y con sabor muy parecido o idéntico al de la carne. El 20% lo considera improbable, el 21% bastante improbable, el 34% duda, el 15% lo ve bastante probable y el 11% muy probable. En el caso de España, la suma de los improbables es del 42% y la de los probables el 24%, mientras que el 35% expresa dudas. Reino Unido es el país más proclive al cambio, y Dinamarca el que menos.

Por sexos, las mujeres están más abiertas al cambio que los hombres. En ellas los porcentajes probables suman 28% y los improbables 38%, con un 34% dudosas, mientras que en ellos esas sumas son el 24%, el 44% y el 33%. Por clases sociales y edades, el cambio encuentra más resistencia en las clases altas y entre los mayores. Por ideología, el cambio es más probable entre quienes se identifican con posiciones de izquierda, y entre quienes no se identifican con ninguna de las dos grandes religiones de Europa.

La encuesta pregunta también por la valoración de las instituciones europeas, el vínculo individual con Europa, el grado de optimismo o pesimismo ante el futuro de la Unión Europea, aspectos que más preocupan o que más influyen en ese futuro, el 15M y la irrupción de nuevos partidos políticos, el uso de redes sociales, nivel de inglés, hábitos de lectura, ideología, religión y felicidad de los ciudadanos europeos. El objetivo no es solo conocer cómo se sienten los europeos sino cómo perciben a los ciudadanos de otros países distintos al suyo dentro de la UE.

La realización del estudio se dividió en dos fases, una primera cualitativa para entender la diversidad de temas a abordar y la elaboración del cuestionario, y una segunda cuantitativa que arroja la fotografía real del momento en clave numérica. El trabajo de campo de la primera fase se realizó entre los meses de septiembre y octubre de 2016, y el de la segunda fase entre octubre y noviembre mediante entrevistas online. Los grupos se seleccionaron en seis países: España, Francia, Italia, Alemania, Reino Unido y Dinamarca. Los cinco primeros se eligieron por tamaño y representatividad de la idea de Europa y de la Unión Europea. En el caso de Dinamarca, se seleccionó como representante fundamental de la idea de país nórdico que se tiene en Europa, idea que fue confirmada durante la fase cualitativa. Los seis países encuestados corresponden con el 64% de la población total de la Unión Europea. En total se hicieron 2.459 entrevistas, de ellas 951 en España.  

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