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Frontera India-Pakistán: el espejo de un conflicto y amenaza nuclear

En el puesto fronterizo de Wagah se escenifica a diario el conflicto entre India y Pakistán, que continúa 70 años después de su independencia

Se trata de un termómetro de las tensiones entre ambas potencias nucleares, una exhibición de fuerzas donde los militares desfilan a un ritmo agresivo, bajan las banderas y cierran la frontera al atardecer. Todo a ojos de curiosos turistas y de cientos de locales que desde las gradas animan con ferviente patriotismo

El conflicto de Cachemira podría escalar en una crisis nuclear

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Son las 16:00 de la tarde en Wagah, un pueblo de la región de Punyab que quedó dividido en 1947 tras la independencia de India y Pakistán. Aquí se encuentra el paso fronterizo entre ambos países. Como si de un estadio se tratara, a cada lado se alzan unas gradas separadas por sexos y zona reservada para turistas donde la gente, expectante, espera a que inicie el espectáculo de cada atardecer. Una ceremonia, como oficialmente se denomina, donde las fuerzas armadas realizarán una exhibición en un ambiente entre festivo y competitivo.

Los espectadores van llegando, algunos por primera vez, otros repiten, y, mientras tanto, vendedores ambulantes aprovechan para ofrecer pequeñas banderas nacionales, abanicos, helados y refrescos. Al principio la frontera se encuentra cerrada. Desde las gradas, y guiados por un presentador, se grita y aplaude “¡Hindustán!” o “¡Pakistán!” – Depende del lado de la frontera- hasta desgarrarse la voz. La música de ambos lados se funde en una sola, la gente baila y salta, y con las gradas ya repletas y el ambiente eufórico, entran en escena los soldados vestidos de gala.

Comienza el desfile a cada lado de la frontera. Los soldados golpean el suelo con los pies de manera exagerada, el sonido de las botas resuena en el recinto, lanzan patadas al aire y miradas desafiantes (la agresividad aumenta o disminuye dependiendo de las tensiones existentes entre los países). Las puertas se abren, los gritos disminuyen, llega el momento, un oficial de cada país estrecha la mano fuertemente y, a continuación, arrían las banderas simultáneamente. La puerta del puesto fronterizo se vuelve a cerrar, y de nuevo los espectadores jadean y aplauden mientras se guarda la bandera.

La ceremonia se celebra cada día desde 1959 y simboliza la rivalidad entre India y Pakistán. Generalmente es vista como un evento entretenido y festivo, pero la exaltación del nacionalismo y el odio hacia el otro es patente durante la cita. Cabría preguntarse si realmente es necesaria esta agresiva demostración de músculo militar entre dos potencias nucleares que se han enfrentado ya a tres guerras y han estado al borde de otras durante los 70 años de continuo conflicto.

Cachemira

Mapa de la zona de Cachemira

Mapa de la zona de Cachemira

El origen del conflicto entre India y Pakistán data de 1947, cuando tras la Segunda Guerra mundial Inglaterra se retiró del subcontinente Indio y dio lugar a dos Estados separados por cuestiones religiosas, India, mayoritariamente hindú, y Pakistán que emergió como un país islámico. En la partición de los Estados Cachemira quedó inconclusa, era una región de mayoría musulmana, pero gobernada por India. Desde entonces, han librado tres guerras fronterizas por el control de la zona y desde 1989 surgió una insurgencia separatista. Actualmente vive un alto grado de tensión. Es una de las zonas más militarizadas del mundo, con constantes enfrentamientos a diario. En 2016 se registraron un centenar de muertos, más de 10.000 heridos y 16.000 detenidos.

Cachemira es el acuífero más importante de la región, y por otro lado, es un territorio plenamente estratégico para el control de la triple frontera (China, India y Pakistán). El territorio se encuentra dividido en tres administraciones: el Estado de Jammu y Cachemira, perteneciente a la India; Azad Kashmir, territorio de Pakistán; y Aksai Chin, controlado por China.

Peligro nuclear

En una zona de tensión permanente, con continuadas violaciones de derechos humanos, ataques a civiles y un componente histórico y religioso, el riesgo de una nueva guerra es tan alto como peligroso. India es el segundo país más poblado del mundo y Pakistán el quinto, por lo que una guerra nuclear en el subcontinente Indio sería una de las mayores masacres de la humanidad. La amenaza que representa para la seguridad global se acentúa si se tiene en cuenta que ninguno de los dos países es miembro del Tratado de No Proliferación Nuclear, y que en 1998 estuvo cerca de desatarse una confrontación nuclear.

La carrera armamentística entre India y Pakistán sigue en aumento. Según los últimos datos del Instituto Internacional de Investigación para la Paz de Estocolmo (SIPRI), India gastó en 2015 el 2,43% de su PBI en gastos militares y Pakistán gastó en su defensa nacional el 3,57% de su PBI. China ha sido uno de los principales proveedores de armas a Pakistán. Las 90-110 ojivas pertenecientes a Pakistán y las aproximadamente 60-80 ojivas de India, presagian una guerra con una potencia de destrucción masiva de grandes proporciones. Mientras la actualidad internacional centra su preocupación en Corea del Norte, es importante no dejar pasar por alto la amenaza que supone la inestabilidad de esta región.

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