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La política catalana se reconfigura para las elecciones del 27-S

Representantes de la CUP, ERC, CDC, ANC, AMI y Òmnium en un acto de la campaña Ara és l'Hora / ENRIC CATALÀ

João França

El 'procés', el terremoto político que ha sacudido la política catalana, entra en una nueva etapa encarado a las elecciones del 27-S que serán convocadas por el president Artur Mas este lunes por la noche. El mes de julio ha servido para definir listas y candidatos y dejar claro que el escenario político ha cambiado mucho desde las anteriores elecciones anticipadas, en 2012. Solo un candidato se vuelve a presentar a la presidencia de la Generalitat, Artur Mas, pero esta vez no como cabeza de lista, y de las siete siglas presentes en el Parlament, tres se han reconfigurado de cara al 27-S.

Mas convocará lo que puede convocar, unas elecciones autonómicas, y ha dejado claro que el decreto no hará ninguna ilusión a su “carácter plebiscitario”, al que ha hecho alusión en tantas ocasiones, para evitar una respuesta legal del gobierno de Rajoy. Sin embargo, a nadie se le escapa que se trata de unas elecciones singulares, en las que la cuestión nacional marcará la agenda y se reconfigura el sistema de partidos catalán.

Nuevas siglas y nuevos candidatos

De entrada, la lista que sale como favorita para las elecciones de septiembre muestra que las confluencias no son patrimonio exclusivo de la izquierda. La lista de 'Junts pel Sí' aglutina a Convergència, Esquerra, las entidades soberanistas y también escisiones independentistas del PSC y de Unió, después de rota la federación de CiU. Todos, con el exeurodiputado de ICV Raül Romeva a la cabeza, se comprometen a formar un gobierno de coalición con Mas como president para poner en marcha en 18 meses el proceso de independencia. Detrás de Romeva van Carme Forcadell y Muriel Casals, expresidentas de la ANC y Òmnium, respectivamente, y luego Mas y Junqueras.

La otra gran coalición del 27-S estará formada por Podemos, ICV, EUiA y Equo bajo el nombre de 'Catalunya, Sí que es pot'. La encabeza Lluís Rabell, presidente de la Federación de Asociaciones de Vecinos de Barcelona (FAVB) hasta ser propuesto como candidato. Aunque Rabell fue uno de los impulsores de la plataforma Esquerres per la Independència, su candidatura no comparte con los independentistas el carácter plebiscitario del 27-S, pero sí reivindican su “carácter constituyente”. Se presentan como una enmienda a los gobiernos de Mas y sus políticas de austeridad, y aspiran a revalidar el éxito de Barcelona en Comú, pero en un escenario en el que el peso que tiene la cuestión nacional se lo pone difícil.

Pese a no reconocerlo abiertamente, los partidos que se erigen como garantes de la unidad de España también se suman al enfoque plebiscitario del 27-S. El Partido Popular ha apostado por su perfil más polémico, el conocido por sus comentarios xenófobos Xavier García Albiol, para intentar frenar su descenso en Catalunya ante el alza Ciutadans, que espera seguir creciendo en el Parlament, ahora sustituyendo a su estrella, Albert Rivera, por Inés Arrimadas. Albiol ha dejado claro que quiere movilizar el voto abstencionista para “ganar al independentismo en las urnas”.

La lista soberanista

En diciembre Mas proponía a Esquerra sumarse a él en una lista única en defensa de la independencia, una propuesta rápidamente desechada por los de Junqueras. El planteamiento era que CiU, ERC y CUP fueran a las elecciones por separado pero sumaran una mayoría independentista. Sin embargo, después de quitarse de encima Unió, su histórico socio que representaba un lastre para su apuesta por la independencia, el president sorprendió con una nueva propuesta: una lista que uniera las fuerzas soberanistas “más allá de los partidos”. ANC y Òmnium se apuntaron a la propuesta de Mas y a Esquerra no le quedó otra que subirse al carro.

La CUP, en cambio, se presenta al margen, pero defiende el carácter plebiscitario de los comicios. Su propuesta era una lista “sin políticos”, que sirviera de plebiscito sobre la independencia sin interferencia de otras cuestiones políticas. El objetivo era obtener una mayoría y no llegar a formar gobierno, para luego convocar unas elecciones constituyentes, esa vez sí, con partidos y programas. La propuesta fue rápidamente desechada y la CUP optó presentarse en su propia lista, encabezada por el periodista Antonio Baños. Su apuesta será la que ha repetido en diversas ocasiones el diputado David Fernàndez a lo largo de la legislatura: “Mano abierta por la autodeterminación y puño cerrado contra los recortes”.

Tercera vía y federalismo

El PSC intentará resistir con la candidatura encabezada por su nuevo primer secretario, Miquel Iceta, un hombre con mucha trayectoria en el partido que ha tomado las riendas para tratar de frenar su descenso. Los socialistas, que defienden una reforma constitucional en pro de un estado federal, se han visto desplazados por la izquierda por formaciones como Catalunya Sí que es Pot, que confía en ocupar el espacio clásico del PSC, y en el eje nacional por un lado ha perdido algunos de sus militantes más catalanistas, y por otro no puede competir con las fuerzas de derecha –PP y Ciutadans– como garante de la unidad de España.

Otra de las incógnitas de estas elecciones será qué resultado pueda tener Unió, que se presenta sola por primera vez después de romper la federación con CDC. La formación democristiana no comparte la postura de Mas sobre la independencia. Defienden la soberanía de Catalunya pero articulada a través de un pacto con el estado. Con una lista encabezada por el hasta hace poco conseller de Interior, Ramon Espadaler, Unió mostrará el 27-S qué fuerza tiene sin Convergència entre los votantes catalanes.

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