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El trabajo social en el acogimiento familiar de menores

"Debemos procurar, mediante la intervención social, que la familia acogedora sea capaz de ofrecer un espacio incondicional de confianza y seguridad al menor"

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Bajo el lema “porque, si lo piensas… acoger es lo tuyo”, la Consejería de Bienestar Social ha puesto en marcha en la región una campaña de sensibilización para promover el acogimiento familiar de menores que se encuentran bajo una medida de tutela o guarda por parte de la administración en familias castellano-manchegas.

El acogimiento familiar como medida de protección tiene el objetivo de proporcionar a los menores tutelados una atención adecuada en un contexto familiar mientras su familia biológica soluciona las causas que han dado lugar a su salida. En función del tiempo y las características del menor, el acogimiento podrá ser de urgencia, temporal, permanente o especializado.

Los trabajadores sociales, junto con otros profesionales, realizamos funciones de captación, valoración y formación en un proceso con las familias que está orientado a conocer y poder ajustar las motivaciones y expectativas que tienen puestas en su proyecto como acogedores, valorando todas aquellas experiencias previas de vinculación y apego, que junto con otros criterios nos garanticen que reúnen las condiciones necesarias para atender y entender las necesidades que pueda presentar el menor en acogida.

Las familias participantes en el programa de acogimiento familiar encontraran en el trabajador social al profesional que les informa de todas aquellas características propias del programa, haciendo especial hincapié en dos aspectos. Por un lado, el acogimiento familiar es una medida temporal de protección de un menor que implica que la familia acogedora va a prestar un apoyo limitado en el tiempo, que va a estar marcado siempre por las necesidades concretas que el menor tenga en cada momento. Asimismo, la familia acogedora debe entender la importancia que para el menor tiene el mantenimiento de los vínculos con su familia biológica, que se concretará generalmente a través de un régimen de visitas, y que le permite entender la medida de protección y su propia historia de vida.

Desde el momento en que se inicia la fase de acoplamiento del menor al núcleo familiar de acogida, el trabajador social los acompaña en el proceso de adaptación y mientras dura el acogimiento, facilitando las claves que permitan entender todas aquellas dificultades que pueda presentar el menor como consecuencia del daño sufrido, que se pueden manifestar a lo largo de la convivencia, y como poder resolverlas.

La reparación del daño sufrido

Como profesionales dentro del sistema de protección de menores, los trabajadores sociales debemos procurar a través de nuestra intervención profesional que la familia acogedora sea capaz de ofrecer un espacio incondicional de confianza y seguridad al menor, donde este pueda expresar sus emociones y reparar el daño que ha sufrido como consecuencia de la desprotección que ha vivido.

Cuando el menor encuentre un entorno estable y de referencia que le proporcione afecto incondicional, que lo comprenda y sea sensible a sus necesidades, que le preste el apoyo personalizado que necesite y acepte con respeto las experiencias que ha vivido en el pasado, podrá mirar hacia el futuro.

Las familias interesadas en participar en el programa de acogimiento familiar pueden obtener más información a través de los Trabajadores Sociales de Servicios Sociales de atención primaria de su municipio o bien, llamando al 012 o 925274552.

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