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La Ciudad de los Prodigios revive en un masivo Sant Jordi dominical

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La Ciudad de los Prodigios revive en un masivo Sant Jordi dominical

La Ciudad de los Prodigios revive en un masivo Sant Jordi dominical

Aunque es verdad que las calles, a diferencia de lo que ocurre en un día laborable, se han ido animando paulatinamente en Barcelona y muchas localidades catalanas, a media tarde de este Sant Jordi festivo, escritores, editores y libreros coinciden en que es uno de los más masivos de los últimos años.

El centro de la capital catalana hierve desde el mediodía con autóctonos, pero, sobre todo, con muchos catalanes de comarcas que en día laborable no puede desplazarse a Barcelona, así como con miles de turistas "alucinados", cámara en ristre, por un acontecimiento que la alemana Anka ha calificado a Efe como de "gran festival urbano".

La manresana Fina Palacios, por su parte, acompañada de su hija y con los pies destrozados al haber dado vueltas durante horas, ha explicado que a las diez de la mañana la compañía de autobuses de su ciudad ha tenido que aumentar el número de vehículos ante la demanda de gente que no quería perderse este domingo de Sant Jordi en la "mendoziana" Ciudad de los Prodigios.

A pesar de que los protagonistas principales de la jornada sean los libros y las rosas, no es difícil toparse con todo tipo de asociaciones y entidades que aprovechan para dar a conocer sus iniciativas, desde las más solidarias, a empresas que repartirán más de 10.000 bolsas de nueces, u otras que entregan puntos de libros.

Tampoco son ajenos a la festividad los partidos políticos, con estratégicas casetas instaladas junto a las grandes librerías, o entidades que demandan un referéndum para Cataluña, mientras ofrecen al paseante que firme para conseguirlo.

Colas para poder estar ante el autor predilecto -algunos han tardado más de una hora para acceder hasta sus ídolos-, colas para poder entrar en los restaurantes este mediodía, aglomeraciones para cruzar las principales calles del Eixample, con agentes de la Guardia Urbana junto a los semáforos, apoyados por jóvenes con petos naranja, con un trabajo similar al de los empleados del metro de Tokio en hora punta para que nadie se desborde.

Y como no podía ser de otra forma, también los hay que "pasan" de la vorágine y, como el italiano Pietro y su familia, lo único que les interesa es "¿Dónde está la Boqueria?".

También es curioso ver como la caseta del Espanyol, en la Rambla de Catalunya, está prácticamente al lado de la de la CUP, mientras alguien llamado Rodrigo Díaz Cortez está junto a un enorme cartel en el que se puede leer: "Libro vendido por su autor".

Como novedad de este año, algunas pequeñas paradas de rosas han colgado que aceptaban VISA, mientras a su alrededor corría una pareja disfrazada, él de Sant Jordi, ella de princesa, y dos pequeñas, acompañadas por sus progenitores, iban más que contentas de Blancanieves.

En este día tan especial se producen, además, centenares de anécdotas, como la que ha contado a Efe el periodista Jordi Basté, que hoy se estrenaba en las firmas como novelista, y al que una mujer viuda se le ha acercado y le ha confesado que desde hacía tres años no salía en Sant Jordi por la tristeza que sentía y hoy lo ha vuelto a hacer sólo para poder hablar con él, pues lo escucha todos los días en la radio.

Fuerte es, asimismo, lo que le ha pasado al enfermero Héctor Castiñeira, que escribe libros con el pseudónimo de Enfermera Saturada, y quien estando en una caseta en Abacus, a unos diez metros de donde se encontraba, un chaval de seis años se ha tragado un caramelo, que le ha quedado trabado en la garganta, poniéndose morado, y con el padre "histérico".

Castiñeira, veloz, se ha levantado y lo ha puesto cabeza abajo, consiguiendo que de la boca del niño saltara el caramelo, mientras su padre no hacía más que agradecerle la acción, aunque no le ha comprado ningún libro.

A la espera de que la noche se cierre con el clásico futbolístico entre el Real Madrid y el Barça, otro de los "milagros" de la jornada es que en la capital catalana hoy se ha podido ver, sin ningún problema, como Leo Messi y Cristiano Ronaldo se besaban, con el argentino portando, incluso, una rosa en su mano.

En realidad, se trata de una obra del grafitero Salva Tvboy, que se ha ubicado en un plafón en Passeig de Gràcia, junto a Plaça Catalunya, donde ha podido ser visto por centenares de miles de personas.

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