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DESALAMBRE

ENTREVISTA | Eduardo Fernández

Comisión Europea: "Es frustrante que haya tan poca ayuda para Siria después de tantos años de guerra"

Los estados sólo han aportado un 37% de lo que pidió la ONU para dar respuesta a la crisis humanitaria de los refugiados, dice Eduardo Fernández, responsable de la respuesta humanitaria en Siria e Iraq de la Comisión de Ayuda Humanitaria de la Comisión Europea (ECHO)

Más de 400.000 personas en territorio sirio no tienen acceso a ningún tipo de ayuda humanitaria

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Niños refugiados sirios, en el campo de refugiados de Bednayel, en el Valle Bekaa de Líbano. / Efe.

Niños refugiados sirios, en el campo de refugiados de Bednayel, en el Valle Bekaa de Líbano. / Efe.

En Europa, la mayor crisis de refugiados desde la Segunda Guerra Mundial se mide en miles de personas. Llegan como pueden: saltando vallas, cruzando el mar y, muchas veces, dejándose los ahorros para alcanzar un lugar seguro. Esos miles, son millones en otros países. Turquía acoge a dos millones de refugiados y Líbano, a 1,2. En los países de origen, los que padecen los conflictos, la ayuda humanitaria no palia el desgaste de la guerra. Aún falta más de un 60% del dinero que ha pedido la ONU a los estados, explica Eduardo Fernández, coordinador de la respuesta humanitaria para Siria e Iraq de la Dirección General de Ayuda Humanitaria de la Comisión Europea (ECHO, por sus siglas en inglés).

Este español, afincado en Bruselas, afirma en conversación telefónica con eldiario.es que la respuesta de la comunidad internacional a la crisis de refugiados está siendo insuficiente, tanto en el plano económico –los estados sólo han aportado un 37% de lo que pidió la ONU para dar respuesta a la crisis humanitaria de refugiados–, como en el político: "No se ha conseguido un acuerdo político para acabar con la guerra en Siria, mientras continúe la guerra, continuarán los desplazamientos", lamenta.

La ECHO se encarga de donar fondos a organizaciones internacionales y ONG después de valorar las necesidades que precisa cada país a través de equipos que recogen información en los terrenos de conflicto. Fernández comenta que Líbano, país que más refugiados per cápita acoge, está desbordado. "No hay recursos para que su economía se sostenga con un número de desplazados tan alto", explica. Lo mismo ocurre en Jordania, donde un 15% de los refugiados permanecen en campos que tampoco tienen los recursos necesarios.

Nos encontramos ante una de las mayores crisis humanitaria de la historia, ¿estamos a la altura?

Hay muchas dimensiones de la crisis. Desde el punto de vista de asistencia humanitaria, la UE, junto con los estados miembros, es el principal donante. Más o menos, hemos donado mil millones de euros para asistencia humanitaria de refugiados en Oriente Medio. Esta crisis desborda completamente todo lo que habíamos conocido hasta ahora. La reacción de la comunidad internacional no está siendo suficiente para abordar la dimensión de la crisis. La demanda de financiación de la ONU está en el 37%.

¿Qué se ha hecho mal? ¿Cómo valora la gestión del Parlamento Europeo, las reacciones de los países miembros, el reparto de refugiados a través de cuotas?

Yo creo que hay algo que no se ha conseguido que es un acuerdo político para frenar la guerra en Siria. Es el origen de todos los males. Mientras continúe la guerra, continúan los desplazados, tiene que haber un esfuerzo por la comunidad internacional para alcanzar un acuerdo político. Luego, por otro lado y por la parte que nos toca a nosotros, debemos trabajar más en el acceso de las comunidades a la ayuda humanitaria. Ahora mismo en Siria hay 400.000 personas que no pueden acceder a ninguna clase de ayuda, esto supone una violación continua del derecho humanitario. La comunidad internacional debería por lo tanto ser más contundente a la hora de exigir que se cumplan los convenciones internacionales, especialmente en materia humanitaria, porque no hemos sido capaces de dar ayuda suficiente.

En toda la crisis de refugiados, estamos viendo gente que habla de terroristas entre los refugiados, que intenta meter miedo. ¿Influye esto a la hora de acoger a solicitantes de asilo o de proporcionar asistencia humanitaria a refugiados y desplazados?

Los principios humanitarios hablan de la neutralidad. Intentamos siempre asistir a quienes necesitan ayuda independientemente de su religión, de su credo, de su bando u posición política… Lo que vemos en los refugiados que nos encontramos en el terreno es que son gente como tú y como yo, que se encuentra en una situación en la que tienen que subsistir durante mucho tiempo. A nadie le gusta no poder trabajar ni desarrollar una vida normal después de tantos años en un contexto como este. Son gente que tiene exactamente los problemas que tú y yo podríamos tener si estallara un conflicto aquí.

¿Cuál es el papel de ECHO en todo esto?

ECHO es fundamentalmente un donante. Financiamos tres tipos de organizaciones: las de la ONU, como el Programa Mundial de Alimentos (PGM), Unicef…, por otro lado toda la Familia de la Cruz Roja y su comité internacional o la Organización Mundial de Migrantes y, por último a las ONG. Lo que hacemos es ver las necesidades que tienen las personas en los países en conflicto a través de un análisis del terreno con oficinas y expertos humanitarios. Según las prioridades que observamos, hacemos un programa para apoyar las diferentes necesidades. Estamos presentes en el terreno y, conforme a eso, financiamos a las organizaciones mejor situadas para ayudar o asistir.

¿Cuáles son las necesidades en Siria y en los países vecinos que están acogiendo a quienes huyen de la guerra?

En Siria encontramos población desplazada. No hay campos de refugiados per sé, en Líbano tampoco. En Líbano hay un millón de refugiados que están distribuidos entre diferentes comunidades libanesas. En Jordania la situación cambia un poco y tenemos alrededor del 15% de los desplazados en campos, lo mismo pasa en Turquía. El resto está repartido en comunidades, igual que en Líbano.

Dentro de Siria, la gente necesita ayuda de emergencia, abrigo donde quedarse, apoyo alimenticio, tener acceso a agua potable… Ese es el primer bloque de necesidades. Después de todos estos años hay un enorme déficit de asistencia sanitaria básica, y ese es un área donde estamos muy activos. Además vemos como prioridad lo que definimos como 'protección': personas vulnerables en las zonas de conflicto que necesitan una especial seguridad. Niños y mujeres principalmente, que son en algunos contextos más vulnerables. Dentro de la gente que ha tenido que desplazarse a los países vecinos primero cubrimos necesidades básicas, abrigo, que tengan un lugar donde puedan quedarse.

Y el influjo del Estado Islámico ha complicado todo esto.

El problema con el Estado Islámico es que el acceso a las poblaciones que viven en zona de su control es mucho más difícil. Si antes de su llegada había muchas poblaciones a las que no podíamos llegar, ahora son muchas más. El ISIS controla una zona en la que viven más de tres millones de personas. Eso complica aún más todo el trabajo.

¿Son suficientes los recursos?

A pesar de que se está haciendo un esfuerzo, queda mucho por cubrir. Hace falta un refuerzo. Muchas de las agencias de la ONU y de las organizaciones no tienen suficientes fondos y financiación para ayudar a estas personas. La necesidades de fondos para el 2015, como decía, sólo se han cubierto en un 37%.

Luego, también estamos viendo que en los países de la región que ya tienen un gran número de refugiado hay una presión muy grande. En países como Líbano, por ejemplo, que es el país con más refugiados per cápita del mundo, sería necesario que se apoye de manera más directa a las comunidades y a los planes de los gobiernos. Que se colabore a la hora de crear una red social para apoyar a las comunidades que los están acogiendo por el gran impacto que produce este fenómeno en sus economías. Hay que enfocar la ayuda al desarrollo teniendo este aspecto en cuenta también.

¿También asisten a la gente que se encuentra en tránsito?

Para nosotros lo importante es que se asistan las personas allá donde estén. Existe una gran necesidad también de seguir y atender a la gente que está en movimiento. Ayudamos a la gente que necesita asistencia en Siria, en los países vecinos y a los refugiados que están en tránsito en ciertas rutas. El mandato de ECHO es siempre fuera de la Unión Europea, pero tenemos programas de asistencia en tránsito para países como Serbia y Macedonia, que precisan atención, sanitaria sobre todo, mientras están recorriendo estos países.

Y a todos ellos hay que sumar a quienes vienen de República Centroafricana, de Sudán del Sur, de Eritrea…

Tenemos programas abiertos allí, en todos lugares donde hay crisis humanitarias. No hacemos diferencias entre un tipo de refugiados u otro y tenemos equipos que están haciendo análisis de las necesidades allí. Lo que pasa es que en los últimos años se han multiplicado las crisis humanitarias. Iraq por un lado, República Centroafricana, Sudán del Sur, por otro lado, Siria… Los fondos humanitarios se tienen que dividir y no alcanzan. Pero no hay diferencia, un refugiado es un refugiado.

Lo ideal sería que no hubiese conflictos, que pudiésemos cerrar el quiosco, pero eso está lejos de conseguirse. Lo que nos preocupa en relación con los estados miembros de la UE es conseguir que influencien a quien sea para que la ayuda llegue a quien lo necesite. En el caso de Siria ha sido bastante frustrante que después de tantos años se haya conseguido tan poco.

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