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DESALAMBRE

Las víctimas de un conflicto que no acaba: oleada de violencia en República Centroafricana

El recrudecimiento de la tensión entre grupos armados rivales ha generado miles de desplazados que no están recibiendo suficiente ayuda humanitaria, según Médicos Sin Fronteras

En los últimos meses, los enfrentamientos entre los partidos del conflicto de 2014-2015 han dado lugar a grupos dispersos y han desencadenado un conflicto por el control del territorio y los recursos

"Nuestros equipos han sido testigos de ejecuciones sumarias y se han encontrado con cadáveres mutilados abandonados en las calles. Buena parte de los civiles, atemorizados, se han refugiado en los bosques, donde sobreviven con lo que pueden", explican desde la ONG

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Moussa Mamoudou, padre de tres hijos, vivía en Ippy. La lucha entre la UPC y la FPRC (ayudada por milicias de autodefensa) fue intensa. "Las milicias no quieren Fulanis (Peuhls) en las aldeas entre Ippy y Bria. Pasamos más de 10 días en el bosque antes de llegar a Maloum. Es difícil para nosotros volver a Ippy, la convivencia ha empeorado ".

Moussa Mamoudou, padre de tres hijos, vivía en Ippy. La lucha entre la UPC y la FPRC (ayudada por milicias de autodefensa) fue intensa. "Las milicias no quieren Fulanis (Peuhls) en las aldeas entre Ippy y Bria. Pasamos más de 10 días en el bosque antes de llegar a Maloum. Es difícil para nosotros volver a Ippy, la convivencia ha empeorado ".

Ivone Pounendji, viuda y madre de siete hijos, de la aldea de Yamalé (PK30), camino de Bakala. Ella huyó al monte con sus hijos, entre los cuales su hija de 5 años está herida en un pie. "Pasamos dos años en el campo de desplazados internos de Notre Dame de la Victoire en Bambari y huimos por segunda vez en 2016. Hemos estado en esta antigua fábrica de algodón durante los últimos 18 meses". Ella sobrevive cocinando para los granjeros.

Ivone Pounendji, viuda y madre de siete hijos, de la aldea de Yamalé (PK30), camino de Bakala. Ella huyó al monte con sus hijos, entre los cuales su hija de 5 años está herida en un pie. "Pasamos dos años en el campo de desplazados internos de Notre Dame de la Victoire en Bambari y huimos por segunda vez en 2016. Hemos estado en esta antigua fábrica de algodón durante los últimos 18 meses". Ella sobrevive cocinando para los granjeros.

Jordy, 16 años, pescador en el río Ouaka. Abandonó la escuela en quinto grado, cuando su padre fue abatido por los hombres armados de la UPC en 2014. Se gana la vida de la pesca.

Jordy, 16 años, pescador en el río Ouaka. Abandonó la escuela en quinto grado, cuando su padre fue abatido por los hombres armados de la UPC en 2014. Se gana la vida de la pesca.

Lea Saramati, de 23 años, madre de cinco hijos. Su bebé, de dos meses de edad, tenía diarrea y vómitos.

Lea Saramati, de 23 años, madre de cinco hijos. Su bebé, de dos meses de edad, tenía diarrea y vómitos.

Campaña de vacunación de MSF en Maloum.

Campaña de vacunación de MSF en Maloum.

Constantine Jamet, de 25 años, en la cama de su hija en el hospital de Bambari.

Constantine Jamet, de 25 años, en la cama de su hija en el hospital de Bambari.

La madre de Madina, de 12 meses de edad, lleva al menor al centro de vacunación junto a su madre.

La madre de Madina, de 12 meses de edad, lleva al menor al centro de vacunación junto a su madre.

Campaña de vacunación de MSF en Maloum. El bebé recibe dos dosis de Pentavalent y la madre una sola pieza de jabón.

Campaña de vacunación de MSF en Maloum. El bebé recibe dos dosis de Pentavalent y la madre una sola pieza de jabón.

Thérèse Erede, de 45 años, reposa en el de Bambari tras resultar herida a causa de varios disparos.

Thérèse Erede, de 45 años, reposa en el de Bambari tras resultar herida a causa de varios disparos.

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