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Alibaba y Pekín hacen las paces, pero el reto contra la falsificación sigue difícil

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Alibaba y Pekín hacen las paces, pero el reto contra la falsificación sigue difícil

Alibaba y Pekín hacen las paces, pero el reto contra la falsificación sigue difícil

Tras una guerra de acusaciones entre el gigante chino del comercio electrónico Alibaba y una agencia oficial por la venta de productos falsificados, las dos partes han sellado la paz de cara al público, aunque el problema sigue teniendo una solución muy difícil, sobre todo, para la firma.

Según explicaron a Efe varios especialistas del sector, a pesar del "mensaje" que pareció querer enviar a finales de enero una agencia de Pekín, sobre todo hacia Alibaba, a la que acusó de permitir el comercio de numerosos productos falsos o de mala calidad, para la firma es imposible luchar sola contra el problema.

Todo comenzó con una investigación de la Administración Estatal de Industria y Comercio (SAIC), publicada en enero, dentro de un informe sobre los portales de comercio electrónico del país, en el que acusó a Alibaba no sólo de problemas de autenticidad y calidad de sus productos, sino de tolerar irregularidades y hasta sobornos.

Alibaba, que negó rotundamente las acusaciones y la metodología del estudio, protagonizó en septiembre en Wall Street la mayor salida a bolsa de la historia, y pese a haber anunciado ayer las paces, aún está expuesta a que el regulador de EEUU o sus propios inversores decidan investigarla por las acusaciones de la SAIC.

El martes por la noche, otro organismo oficial, la Administración General de Supervisión de la Calidad, Inspección y Cuarentena (AQSIQ), anunció en su portal que su director, Zhi Shuping, se había reunido con el fundador de Alibaba, Jack Ma (Ma Yun en mandarín), y que habían acordado trabajar más estrechamente contra las falsificaciones.

Zhi anunció que su organismo pondrá en marcha 10 medidas, aunque no reveló cuáles, y Ma señaló que Alibaba compartirá los datos de transacciones de sus portales con la AQSIQ, incluidos los de su portal más problemático, Taobao.com.

En efecto, aunque también es responsable, poco puede hacer contra las falsificaciones una empresa de intercambios virtuales entre particulares (C2C) como Taobao, que acapara cerca del 97 por ciento del subsector C2C de China, sin el peso de la ley detrás, según explicó a Efe el experto en comercio electrónico Wang Gao.

Para Wang, profesor de mercadotecnia y codirector del Centro para la Globalización de las Empresas chinas de la Escuela Internacional de Negocios China-Europa de Shanghái (CEIBS), "Alibaba tiene una capacidad limitada", ya que sólo puede actuar ante un caso concreto si recibe una queja formal de uno de sus usuarios.

"El hecho es que existe un mercado para los productos falsos", señaló, por lo que "en muchos casos hay un acuerdo consentido entre el vendedor y el comprador, que sabe lo que está comprando, así que no va a protestar".

"Alibaba también tiene su parte de responsabilidad, porque es consciente de la situación", matizó Wang, "pero carece de todas las armas necesarias para controlarla", lo que es mucho más fácil para portales de ventas desde empresas a consumidores (B2C), como el propio TMall de Alibaba, o sus rivales JD o Yihaodian, entre otros.

En esos casos, los portales tienen una relación más estrecha con los vendedores e incluso ven y envían físicamente sus productos, además de que, para operar, las firmas deben dejar un depósito, y en caso de irregularidades, podrían perderlo, lo que les obliga a ser más "cuidadosos", señaló.

En un C2C como Taobao, sin embargo, lo máximo que puede hacer Alibaba contra un vendedor de productos ilícitos es cerrarle su cuenta (vinculada a su documento oficial de identidad), pero continuar la venta de falsificaciones es tan fácil como abrir otra nueva con el número de un amigo o familiar, explicó Wang.

Para Zennon Kapron, director de la firma de investigación financiera Kapronasia, especializada en negocios en línea, Pekín sabe todo esto desde hace años, aunque comprende que la SAIC pretendiera "enviar un mensaje" al sector, y sobre todo a Alibaba, ahora que se ha convertido en un gigante mundial, dijo a Efe.

De la misma manera, "cualquiera que hiciera sus deberes sobre Alibaba antes de su salida a bolsa se habría dado cuenta" de que lo que denunció la SAIC era un problema posible, por lo que cualquier maniobra contra Alibaba que puedan emprender sus inversores en Nueva York sería "oportunista".

De hecho, un especialista del sector aseguró a Efe que la actuación de la SAIC fue "una cosa muy estúpida, porque las pruebas no eran tan sólidas como podrían haberlo sido, y hubo cierta prisa en publicarlas, como si no fueran muy conscientes de las consecuencias".

"No parece una política pensada y bien calculada", señaló, "de hecho, cuando una agencia estatal hace un informe así, normalmente las empresas lo aceptan humildemente, tengan o no razón, y lo dejan pasar, por eso es muy significativo que Alibaba se haya negado y haya protestado, de manera muy abierta para una firma china".

José Álvarez Díaz

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