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Los socios de la petrolera de Cebrián logran echar a Zandi y sanean parte de sus deudas con un millón de euros

El presidente de Prisa, Juan Luis Cebrián, no acudió a la ampliación de capital, según fuentes de la empresa, lo que ha reducido su participación hasta casi la mitad

Los accionistas han nombrado a Carlos Kinder nuevo presidente del grupo, aunque el hispano-iraní Massoud Zandi sigue siendo el principal accionista

El Gobierno de Sudán del Sur urge a los socios a que comiencen a poner en marcha la empresa

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El empresario iraní Massoud Zandi.

El empresario iraní Massoud Zandi.

Poco más de un millón de euros. Este es el nuevo importe que la mayoría de accionistas de Star Petroleum han accedido aportar de nuevo a la petrolera, que saltó a primera plana hace ya un año después de que  Los Papeles de Panamá revelaran que el presidente de Prisa, Juan Luis Cebrián, figuraba como uno de sus socios y de que su amigo  Felipe González la promocionaba por el mundo.

No todos los socios han acudido a esta ampliación de capital. Cebrián, que había recibido un 2% de la compañía en una donación del fundador, el hispano-iraní Massoud Zandi, y ostentaba una opción de compra de otro 4,9% según las cifras de El Confidencial, no ha acudido a esta operación, según fuentes de la empresa. De esta forma, su participación en Star Petroleum se ha reducido a la mitad. eldiario.es ha intentando conocer la opinión de Cebrián sobre este movimiento a través de su portavoz, pero no ha recibido contestación.

Desde hace días se ha extendido el rumor de que el presidente de Prisa tiene intención de devolver el paquete de acciones que le queda (que tras la ampliación estaría aproximadamente sobre el 3%), para zafarse de la losa que supuso la noticia en su reputación. Sin embargo, por el momento esta posible devolución (que dicen se haría gratis o por un euro), no ha sido registrada ni hay ningún documento público que la acredite. Fuentes de toda solvencia ponen en duda la veracidad de esta operación, que supondría saltar del tren en marcha justo cuando los accionistas comienzan a ver la luz al final del túnel de su ruinosa inversión.

Algún otro socio minorista no acudió al saneamiento de la empresa pero los principales –Javier Merino, Mesonero Romanos, los Polanco o Rafael Ansón– sí lo hicieron. En total, hay casi 40 accionistas, muchos que no se conocían entre ellos ya que el único nexo de unión es el propio Zandi que fue vendiendo participaciones de la compañía a diestro y siniestro. En la distribución actual, el primer accionista sigue siendo Zandi y el segundo accionista de referencia es Javier Merino.

La clave para lograr el visto bueno en la operación ha sido relevar a Zandi en su cargo al frente de la compañía. Tal y como adelantó este diario, los socios llevan maniobrando desde mayo de 2016 para conseguir echar al iraní. Por fin lo han conseguido y en su lugar, han situado a un presidente de consenso, Carlos Kinder, exconsejero de Gas Natural y accionista de la aeronáutica GTD y también de Star Petroleum.

Los accionistas han sudado lo suyo para lograr este relevo. Zandi se había enrocado en el cargo pero suponía un lastre para poder salvar la compañía. Su gestión había llevado a casi la quiebra de la empresa y hacía peligrar toda la inversión.

La ampliación de capital se cerró en junio de 2016 pero no fue hasta hace escasas semanas cuando con el nuevo presidente ha logrado su elevación a escritura pública (paso fundamental para que la operación tenga validez) en Luxemburgo, donde tiene domicilio la matriz que Zandi controla desde otros paraísos fiscales.

Embargo del yacimiento petrolífero

Ahora los accionistas comienzan a respirar tranquilos, ya que creen que con la nueva presidencia se podrá enderezar la situación. Por lo pronto, acaban de recibir una notificación del Gobierno del Sudán del Sur en el que se les urge a iniciar las labores de explotación en el yacimiento adjudicado, conocido como Bloque E. En el escrito se les insta a iniciar estos trabajos, so pena de cancelar la concesión. Esta misma semana, el ministro de Energía de Sudán del Sur viaja a París a ver a otra de las petroleras concesionarias en el país, Total.

Esta premura de los sursudaneses choca con la situación bélica que aún existe en la zona. Los accionistas de  Star Petroleum confía en que la Administración de Donald Trump, muy bien conectada con petroleras como Exxon que también son concesionarias sursudanesas, logre pacificar la zona y que se puedan iniciar sus trabajos de exploración.

Pero hasta que esto suceda aún queda un largo trecho. La sociedad ha logrado saldar con el millón captado las deudas con los trabajadores despedidos. Aparentemente no habría ingresado en su día ni el IRPF ni las cotizaciones de la Seguridad Social. Pero aún quedan pendientes deudas con el fisco (al menos 2,5 millones de euros según la lista de morosos de Montoro) y con los intermediarios africanos que consiguieron la adjudicación del Bloque E.

Se trata de African Business Promoters, que según el contrato que firmaron con Star Petroleum y al que ha accedido este diario, habrían firmado una comisión de 1,5 millones de dólares con Star Petroleum para conseguir la adjudicación en 2007, cifra que luego rebajaron a 750.000 dólares. A día de hoy aseguran no haber recibido esta parte de la compensación y están presionando en Sudán del Sur para que se tomen medidas contra la petrolera como el embargo del yacimiento.

Firmas Star Petroleum Sudán

Firmas Star Petroleum Sudán

La división del país en dos Estados y el desbarajuste financiero y patrimonial de la petrolera española han dejado en el aire la ratificación del contrato. Según la documentación a la que ha accedido eldiario.es, la ratificación del contrato llevaría aparejada una serie de desembolsos económicos (como un millón de dólares pagadero inmediatamente al Gobierno de Sudán del Sur), que aún no parece asumible para Star Petroleum. También requeriría de una inversión mínima inicial de 12 millones de dólares en los primeros tres años tras la firma, el pago de la renta de los casi 50.000 kilómetros cuadrados adjudicados y un canon anual.

Antes de hacer la ampliación de capital, los accionistas reconocieron en una tasación que el valor de la compañía era de poco más de un millón de euros, cuando se había desembolsado capital por 230 millones. La ampliación la hicieron con una fórmula atractiva para conseguir que entraran la mayoría de los socios.

Emitieron acciones clase B con un valor de 0,14 euros, cuando las acciones clase A tienen un valor de 31 euros. De esta forma, no diluir la participación en el capital salía muy barato a los accionistas que quisieran entrar. Además, le dieron los mismos derechos a los dos tipos de acciones, algo inusual en España pero que sí permite la legislación luxemburguesa, donde está domiciliada la matriz de Star Petroleum.

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